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Por aquí no paso

Hoy se lo he dicho a mis alumnos. Tal cual y en plan de "yo voy a dar mi opinión por muy subjetiva que esta sea". Total, sospecho que a mi libertades de cátedra y de expresión les quedan poco tiempo y las quiero aprovechar. - Yo no confío en la justicia. Eso he dicho. - Y, ¿por qué, maestra? - Porque hay mucha gente en la cárcel que no ha hecho cosas tan malas y hay mucha gente libre que ha hecho muchas cosas malas. No confío en la justicia. Y no lo hago. En la de los jueces. En la de los tribunales. Pero mientras la justicia dependa de mi voy a poner todo de mi parte. Hay un alumno en mi cole, pequeño y juguetón. Tiene ocho años, el pelillo largo y unos padres que ya no eran jóvenes cuando lo tuvieron, que colman de mimos y cariño la juventud del princeso. El princeso toma bocatas de nocilla y zumitos con pajita. Y tiene toda una corte de amiguitos y amiguitas para jugar en el patio de recreo, su reino media hora cada día. Como en todos los cuentos aquí también hay un ogro. ...

El estrés y la relativa importancia de las cosas

A veces ocurre que, a mediados de curso, es necesario cambiar de colegio a un crío. Y a veces ocurre, como ha sido el caso de mi clase, en que tres alumnos llegan a destiempo, uno a mitad del primer trimestre y dos en pleno segundo trimestre. Mi colegio, que entra en el radio de acción de varios colegios de esos muy buenos llamados "de pago", está recibiendo una auténtica avalancha de niños y niñas nuevos cuyos padres no solamente se están dando cuenta de que con el tema de la crisis un colegio así sale muy caro, sino que además se están dando cuenta que en los colegios que nos rodean, ese dinero está muy mal invertido. Con mucho tiento me habló el equipo directivo de esta incorporación, puesto que era un caso un tanto delicado. El cambio de colegio se hacía debido al intenso estrés de este alumno/a, a la presión recibida hacia el estudio y a las consecuencias en forma de dolencias psíquicas y físicas que este estado de acoso puede provocar en una persona de diez años. ...

Las causas de la vergüenza

Como ya he contado por aquí, este año imparto en varios cursos la asignatura de alternativa a la religión y,a veces, trabajo habilidades sociales con mis alumnos. Uno de estos días hablábamos acerca de esas situaciones en las que nos sentimos avergonzados, las situaciones que nos hacen sentir así y la presión social ante esa sensación de vergüenza. Así, fuimos comentando y reflexionando que, a veces, nos avergonzamos por cosas que no tienen la mayor importancia. Vaya, que yo intentaba hacer una clase donde la conclusión fuera eso de pasar un poco de lo que digan los demás, de superar la vergüenza y esas cosas. Y como tienen diez años hablamos de lo avergonzados que se sienten cuando un familiar te da un beso en público, cuando nos caemos delante de cierta gente, cuando sacamos mala nota y no queremos que lo sepa nadie. La clase iba como la seda, les estaba desmontando a los chavales eso de la presión social... Y entonces, habló J. - Pues a mi me da vergüenza mi padre. - Cl...

Las diferentes opiniones acerca del éxito

Hoy, gracias a la televisión, a un programa mediocre de unos guionistas mediocres, se está repitiendo como un mantra en las redes sociales eso de "la familia educa, en clase se enseña". Pues mira qué bien, que ha tenido que llegar la tele a abrirle los ojos a estas mentes pensantes. Pese a que en el primer trimestre mi clase ha alcanzado unos resultados francamente positivos (al menos comparando lo que me esperaba cuando hice las evaluaciones iniciales en septiembre), he trabajado conjuntamente con el resto del equipo docente para proponer medidas que sirvan para mejorar aún más los resultados y, para ello, hemos debido hacer análisis de las causas que pensamos que nos frenan en el camino a la excelencia académica. Me refiero a esos parámetros que pueden llegar a ser controlados y modificados, aunque sea con mucho trabajo. Entre esos parámetros que hemos manejado ocupa la primera posición el desinterés del alumnado. Y oye, por extensión, de sus padres y madres. En el c...

Mi barrita, mi refugio

Hoy ha sido un día de los malos. Bueno, vale, matizo. Hoy ha sido un día horrible comparado con los que estoy pasando en este centro de trabajo y un día pasable comparado con los dos últimos cursos. Yo me entiendo. Pero bueno, hoy los niños me han dado un día de esos para olvidar. Peleas, bromas pesadas y niños pesados a secas. Y otra cosa que no puedo contar porque no es del tipo de lo que opino que debo contar en un blog acerca de niños. Los castigos los he repartido como panes, a pares, de tres en tres y de cuatro en cuatro. Dejémoslo en un día malo. Antes de la hora del recreo, y no había llegado lo peor, ya no podía más, así que tuve una pequeña explosión. -¡Vaya tela la mañana que me estáis dando! ¿De verdad os creéis que os podéis comportar así? Pues no, aquí venimos a trabajar, no a gamberrear, que os estáis equivocando. Así que no quiero oír ni una palabra más, que ¡menuda mañana horrible que me estáis dando! Y os vais a poner ya a trabajar y yo me voy a tomar una b...

Hombrecillos verdes

Esta semana, mi Muñequito, el que me aconsejaba peinarme ayudándome del agua, viene contentísimo con sus regalos de Reyes. - Y maestra, me han traído un libro donde viene todo todo de los ovnis y de los extraterrestres que han visitado La Tierra. Con fotos. Y se ven los ovnis y los extraterrestres con la gente, maestra. Pero es raro, porque no veo yo que en los libros salga... Porque hemos visto los mamíferos, los lagartos, los bichos... - ¿Qué son los bichos?- Interrumpo. - Jo, maestra, pues los mosquitos y los escarabajos y las arañas. - Vale. - Pues que lo hemos visto todo pero, ¿Cuándo vamos a aprender los extraterrestres, maestra?, ¿En el instituto? - Muñequito, ¿cómo vamos a estudiar los extraterrestres, si no existen? - ¿Cómo que no existen? - Bueno, no sé si existen, pero que sepamos no han estado en la tierra, y mucho menos hay fotos de eso. - ¡Pero yo tengo fotos en el libro! - Claro, hombre, porque son montajes, o fotos con truco. - ¿Cómo? ¿Truco? - S...

I have a dream

A finales del mes de enero es típico celebrar el día de la paz en las escuelas. Es algo así como una segunda Navidad, donde los buenos deseos y los propósitos de vivir en paz nos hacen olvidarnos de que no soportamos a alguien. Ni con paz ni con San Paz. No me gusta especialmente lo de celebrar "el día de" en el colegio. En mi opinión, a veces, perdemos muchas horas lectivas con chorraditas. Como no me queda otra, intento que las chorradas sean lo más prácticas que se pueda encontrar y que de paso me sirvan para trabajar contenidos. Lo que sí me gusta es dar ambiente, lo de decorar clases y pasillos. Porque no es Navidad sin adornos soltando porquería brillante. Porque no es final de enero si no vemos palomas y signos pacifistas por el pasillo. Así que ayer, con la mejor de mis intenciones, saqué de internet un calendario de enero con un fondo muy molón, de un señor negro que dice "I have a dream". Pero lo pone en...