Me pones en la duda
Desde que superé la visión idealista de la realidad que me invadió en la adolescencia, y desde que personas que habían estado trabajando en ciertos países me contaron cómo se desviaba la ayuda humanitaria para el provecho de quien menos lo necesitaba, me prometí a mí misma no colaborar con ninguna ONG pensando que esas ayudas no iban a llegar a quien yo quería que fuesen. Y reconozco que eso de la ayuda desinteresada y activa me ha llamado desde siempre, pero lo que puedo aportar no es mucho y temo que no se llevan a cabo en mi ciudad acciones que me llenen y para las que esté cualificada. Tampoco me ayudó mucho a tener un buen concepto de todo este tema aquella vez que fui a casa de alguien avalada por mi fama de "diosa cocinera de la pasta" a preparar un banquete para amigos y amigas mientras los padres del amnfitrión veraneaban en su chalé y encontrarme la despensa repleta de alimentos etiquetados como donados por cierta ONG. En todo caso, durante estas navidades mi ...