Con el culo al aire
Últimamente, al ir y al volver del trabajo, echo un ratito más que de costumbre porque hay obras en varios tramos. No es que me importen las obras, yo voy con tiempo, me pongo las noticias en la radio y voy escuchando la Ser, o RNE5... Hoy, a la vuelta, que ha sido tarde porque he sustituído a una compañera enferma, me han tenido un rato parada entre San Bartolomé de la Torre y Gibraleón. Delante de mí, un coche pequeño con un remolque donde ponía "Transportes de animales peligrosos" (Sí, transportes en plural) y de donde asomaba un bicho de aspecto fiero que me miraba mal. Detrás, una chica morena joven, con gafas de pasta roja, en un BMW blanco que llevaba unos kilómetros manteniendo conmigo la distancia de seguridad de forma impecable. Al cabo de unos diez minutos por fin nos dan paso; los coches de la fila se ponen en marcha y puedo meter primera y avanzar. Más adelante, a la derecha, un camión de la obra ha parado en el arcén. Veo que el hombre abre la puerta y, como aún...