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Mostrando las entradas etiquetadas como Godos

La vida en una maleta

Mañana, sin previo aviso y con los nervios porque aún no me lo creo... Mañana, repito, me voy a Huelva. Y en una maleta y una bolsa que me he tenido que comprar van mis vaqueros, un pantalón de vestir, dos sudaderas, unos jerseys, algunos pares de zapatos, ropa interior, una agenda, los libros de la UNED, un neceser con medicamentos, otro con potingues de la cara, las lentillas, las babuchas, el pijama de Minnie, mis zapatos de tacón morados, mi rebeca de punto gris, mi noséquéponerme negro, la camisa celeste de Massimo Dutti... Y van, metidos por los huecos: -Los días de agobio en el primer colegio, cuando la situación me sobrepasaba. -Las caras de mis niños chicos cuando dije que me iba. -La lucha a muerte por sacarlos adelante mientras estaba allí. -Los moratones en las piernas de las patadas que recibía al separar las peleas de los chicos. -Las tardes muertas pensando y pensando qué haría al día siguiente para enseñar una letra. -La intolerancia de algunos y las muecas de desagr...

El mal del Godo

Cuando comentaba con mi primo, antes de venirme, el hecho inevitable de que algún día cogería un avión, me previno: - A ver si te va a dar el mal del Godo. El mal del Godo, por lo visto, es cuando un peninsular viene a las islas y se agobia de estar rodeado de agua. - Ahí, por lo visto, nos llaman godos- apuntó mi primo. Y yo en su momento pensé que eso es como si te llaman payo, o cualquier otra forma de llamarnos. Pero no. Que te llamen godo no es bueno. Pues ayer conocí a una goda (aunque ya sabía lo que significaba la palabrita). Llegé a casa a eso de las ocho y media de la tarde, después de un largo día fuera por un curso del CEP y, antes de que pudiera quitarme el chaquetón (sí, aquí también bajan las temperaturas si no estás al borde del mar) me tocan a la puerta. Abro, puesto que no tengo mirilla, pensando que es el vecino, pero no, es una chica más o menos de mi edad, con unos pendientes tan grandes que amenazaban con desgarrarle las orejas. Es entonces cuando veo a una goda p...