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Mostrando entradas de junio, 2007

Examen oral

Yo pensé que lo tenía muy claro. Que en la encerrona, antes del examen oral, me iba a sentir tan desgraciada que lo único que iba a hacer era llorar.

Y esta mañana tuve la encerrona. A las 8 de la mañana, para empezar mi intervención a las 9. Toma ya, a las 8 como los Sanfermines.

Y no lloré, no. Porque me dió tal dolor de barriga por los nervios que lo único que podía hacer era concentrarme en intentar memorizar contenidos y objetivos mientras ponía todo el empeño posible en no hacérmelo encima. Menos mal que lo conseguí. Las academias deberían advertirlo: Para la exposición oral, tranquilidad, suerte... y una mudita, por si las moscas.

Total, que hubo suerte, porque me salió mi unidad estrella, la que más me gusta, la que le tengo más cariño... Así que de cabeza y a ver qué sale.

Hablé sin parar una hora, se me trababa la lengua, se me secaba la boca... ¡qué mal rato!

Pero la siesta ha compensado... y mucho.

Batman

El terrible recuerdo ha estado arrinconado en algún desván de mi cabeza todo un año y hoy, al acercarme al cerrar la ventana me ha venido a la mente como si hubiese sido un sueño olvidado al despertar.

No recuerdo qué noche fue, ni siquiera si fue en fin de semana o no. Sé que era de madrugada y mis padres dormían; de hecho podía oírlos dormir, ya me entendéis.

A oscuras me dirigía a mi cuarto y un ruido de telas y rasgueo de uñas me dejó parada en el sitio. Petrificada, muerta del susto. Qué fácil es ser valiente cuando no te están pasando a tí las cosas.

Sin atreverme a mover un sólo músculo mi mente calculaba a toda velocidad las variantes de las que podía provenir el ruido:
- un fantasma... no, demasido físico.
- Un ladrón, mmmm, inexperto... Y ya me ha oído, podría haberse quedado quieto.
- Una cucaracha... uhm... quizá, pero no, (Espero).

De pronto caí en la cuenta de lo que era. Mi mano, muy vacilante, dió al interruptor de la luz.

Y un murciélago asustadísimo recorría la parte alta de…

Mañana

Mañana, tengo el oral.

Uf, estoy tan nerviosa que parezco Tigger pegando botes con el rabito.

Y encima ahora rumores de que no van a dejar la pizarra.

Momentos surrealistas

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Mira que he hecho cosas raras en la vida, pero como esta ninguna.

Me lo ha recordado Kraneo- del foro de http://www.maestros25.com/ al que conozco hace ya la friolera de 9 ó 10 años.

Me ha recordado aquella vez, hace 8 años, que fuimos al estreno del Episodio I de La Guerra de las galaxias todos disfrazados. Yo de Amidala, y mi novio con capa y casco de Darth Vader, oficial de Stars Wars (uno de los primeros regalos que me hizo el muchacho, porque el primero fue el Epi cosquillas).
Pues no, eso no ha sido lo más raro.

Lo del tirarme en puenting desde 20 metros en la plaza de las monjas tampoco. Ni la pregunta que le hice al encargado antes de saltar, aquella de -¿Se me caerán los zapatos?. Y es que yo iba divina de la muerte, como siempre, y me preocupaba a mucho eso de perder los zapatos durante mi... vuelo.

Una de las cosas más extrañas fue lo de hacer de modelo en un pase de modelos. Pase de modelos de tallas grandes, y yo tenía una 40. Sin comentarios, ¿verdad Elvira?

Más que raro, chu…

Consecuencia lógica de una noche loca

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Heineken + cambios de temperatura + escote + humedad de la noche palmera = Resfriado del copón. Ole yo, qué oportuna para las oposiciones. Foto extraída de la graduación de 6º del viernes.

Calendario preoposiciones

Mañana martes 19 de junio: Comidita con los compis. Evaluamos a 6º.
Miércoles 20 de junio: Ole ole, la fiestuki del colegio.
Jueves 21 de junio: Vuelo hasta Sevilla, luego P'a Huelva. Medio día de viaje, vaya.
Viernes 22 de junio: Presentación a las 18 30 de la tarde. Comienzan las oposiciones.
Domingo 24 de junio: Examen escrito.
Viernes 29: Comienzan los exámenes orales, y creo que soy la 5ª en exponer en el tribunal.

¿Estrés?

Pues va a ser que si.

Nunca digas...

No hace ni una semana que lo decía yo muy convencida: - Aunque me prometa usted un movil que me tenga el desayuno hecho cuando me levante por las mañanas no le voy a dar el número de cuenta a nadie por teléfono, señora. Y es que las teleoperadoras pueden resultar muy pesadas. Y esta lo era un rato. Reunía todas las características de una buena teleoperadora. Las palabras salían de su boca como una metralleta, y me llamaba por mi nombre con una soltura que no tiene ni mi madre. Evidentemente quería que me pasara a contrato, pero no me decía, deliberadamente, ni la tarifa mínima, ni el tiempo este que tienes que estar por narices con esa compañía, y quién sabe cuántas más cosas. Total, que después de prometerme un móvil última generación y un ahorro inimaginable en mi cuenta de móvil va y me pide mis datos, entre ellos el número de cuenta. - Ah, no, señora- Le dije. - No le voy a dar a nadie mi número de móvil por teléfono, que están las cosas como para fiarse, ¿Cómo sé yo que usted es una c…