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Mostrando entradas de abril, 2007

Yo, versión 2.0

(Escribo mientras veo Cambio Radical)

Alguien que vivió en Argentina me dijo hace unos años:

- Allí quien no tiene un cuerpazo se lo está haciendo.

Justo justito como las de la tele.

Hay que ver las conversaciones que tenemos las mujeres. Y los hombres se creen que sólo criticamos. No es cierto, también hablamos de dietas. Y de hombres, pero eso irá en otro post. Esta tarde estaba yo en la playa (ventajas de vivir en Canarias), tostándome al sol y cuando salí del agua me había llamado mi amiga Elvi. Así que yo, al devolverle la llamada, hago la pregunta de rigor, con verdadero interés: ¿Cómo va tu dieta?, ¿Cuánto has perdido ya?
Y es que nos encaaaaanta. Hablamos de las dietas, de las pastillas de alcachofa, de glucomanano, la carnitina... Los brevajes raros que le van genial a la amiga de la amiga y se hacen con un jugo de limón, apio y unas cuantas cosas por el estilo. Y quien dice hablar de dieta habla de anticelulíticos: el Thiomucase, los parches de Roc, las bandas de Lancôme...

¿Est…

Desnudas

Apagué la tele, indignadísima. ¿Cómo es posible que humillen así a alguien y que encima la convenzan de que le están haciendo el favor de su vida? La chica tendría una talla 44, y tuvo la mala suerte de que la escogiesen para el programa de Cuatro. A mi la publicidad me llamó, supongo que como a mucha gente. Prometían el oro y el moro. Vamos, conseguir verte monísima sin cirujías. Un programa-milagro. Y yo me lo creí. Tonta de mí. Primero hacen que la chica se ponga en ropita interior, Con todas sus cartucheras, su barriguita y sus muslos gruesitos. Su normal talla 44, esa talla que ya te dificulta comprarte ropa normalmente. A la niña le hacen una foto en ropa interior y le hacen la putada de exponerla en una fachada en una ciudad (afortunadamente cortan la cara; a mí me hacen eso y me suicido). Total, que le empiezan a preguntar a la gente que pasa por la calle qué les parece la muchacha. Como era de esperar, sólo te ponen los comentarios positivos: - Es muy femenina. (Define femineidad) …

Ole, ole, las actividaes extraescolares

Aquí ando, en un cursito de francés y nos han dejado un ordenata para cada uno.
Qué nivel, pantalla plana de 17'', Inves nuevecito... Y una banda ancha más bien estrecha.

Pues eso, que aquí se comparan mucho con Andalucía; que Canarias va de pobrecita y tiene muchos recursos, y muy muy buenos.

Ahora lo que nos hace falta a todos es saber usarlos.

Cambio radical

Aquí estoy. Con el culo pegado al sofá, pendiente del programita de marras. Mira tú qué problema, que yo no "parezco una modelo". Me sobran unos kilos, no tengo una melena rubia, ni unas tetas ideales... Excepto por lo de parecer modelo y ser rubia, el resto me deprime, sí. Pero las niñas que me escogen para el programa... ¿Se han planteado que el verdadero cambio radical consistiría en algo más que poner tetas y limar tabiques nasales? Porque cambio radical sería complementar tanto físico con culturilla, con un vocabulario más extenso (y adecuado)... Lo mismo es que a los maridos les hace más ilusión tener una mujer con grandes tetas que con una gran inteligencia. Lo mismo no, lo tengo por seguro, vamos. A todo esto, las claves de la belleza femenina (en base a los cánones que nos impone el programa) son: - Tetas grandotas. - Piernas finitas. - Pómulos marcados. - Nariz pequeña. - Sonrisa profident. - En el pelo, muuuuchas mechas. Vale, así que si quiero ser una mujer 10, tengo que ir…

Sensaciones

Imagen
Me gusta esa sensación, cuando te despiertas un sábado o domingo. Uno de esos días en que no hay prisa por salir de la cama. Ese momento en que los sueños aún no se han ido de tu mente y puedes modificarlos hacia lo que más agradable te resulte.
Me gusta cuando despierto en medio de la noche y escucho la lluvia; entonces me doy la vuelta e intento permanecer un tiempo despierta para disfrutar del sonido, para disfrutar de saberme protegida bajo techo. Nunca lo consigo demasiado tiempo.

Me gustan las siestas en verano, cuando bajo la persiana y la habitación queda en penumbra. Me gusta la sensación de tenderme en las sábanas frescas de algodón.

Me gusta adormecerme cuando voy en coche. Cerrar los ojos un rato y dejarme llevar confiada por quien conduzca.

Me gusta mi manta eléctrica en la cama, en invierno. Me gusta ponerla cerca cuando voy a dormir, y entrar en calor rápidamente gracias a ella.