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Mostrando las entradas etiquetadas como hay cosas que me dan mucho asco

Las mujeres somos multitarea

La clara luz de la mañana entra por las ventanas de mi aula, orientada al sur. Dinámica como una presentadora de televisión, me muevo delante de la pizarra  explicando,una vez más, la suma llevando. Hay algunos nenes y nenas que no lo terminan de pillar y se olvidan de subir la que nos llevamos. Explico, sumo, pongo los deditos, uso diferentes colores de tiza, llamo la atención a los despistados, modulo la voz con arte, gracia y salero, suelto alguna broma para mantener la atención y... Veo un gigantesco moco verde pegado y reseco en la punta de la nariz de D. Sin dejar de contar con los deditos, apuntando con mi brazo elástico los números en la pizarra, cojo una toallita húmeda y me dirijo hacia D. Con la mano izquierda le agarro la cabeza a D. Con la mano derecha restriego la toallita húmeda contra la naricilla de D. D intenta zafarse. Yo sigo ejerciendo presión mientras mi mano-tenaza se aprieta sobre la pequeña cabecita intentando que no se mueva y poder quitar bien...

¡No me lo puedo creer! (O de cómo he tenido un momento surrealista a primera hora de la mañana)

Reconozco que no hice magisterio por vocación. Yo tiraba más a carrera de ciencias. Yo quería ser, la verdad, bióloga. Pero de esas que terminan haciendo cosas en el laboratorio y tal, y tal vez descubrir algo con el microscopio. Pero ni me dió el coco, ni la oferta de carreras de mi ciudad ni el idealismo de los principios de la juventud. Así que terminé en magisterio porque tampoco había nada más que me gustase después de salir despavorida de geología y sus clases de cinco horas de matemáticas. Historia siempre me pareció un peñazo, filología inglesa para qué, si soy de francés, estudiar derecho ni amarrada, las carreras de ciencias purísimas descartadas y enfermeria ni me lo planteé porque no solamente es que sea aprensiva, es que me da un asco tremendo todo lo que tenga que ver con el cuerpo humano. Todo. Por eso, magisterio. Al padre de mi J lo operaron la semana pasada. Me advirtió del hecho no porque tengamos una gran amistad, sino porque la niña iba a estar sin veni...

Desvelando el misterio

Hoy, poco rato antes de que los nenes me entrasen en el aula por primera vez este curso, he dado por terminada la limpieza. Mi bayeta amarilla, mi barreño y mi limpiador de baños del Mercadona han tocado mesas, sillas, libros (uno por uno), estanterías, armarios y hasta paredes. Ni que decir tiene que mi clase ha sido la más cotilleada del cole (incluso cuando yo he salido a desayunar, me consta) siendo la primera vez en mi vida que echo de menos no tener una llavecita que cierre la puerta del aula. En uno de esos cotilleos, donde ando mirando el libro de plástica que voy a usar este año con los niños, la compañera que entra (sí, aquella que me juraba y perjuraba la semana pasada que "en la vida he limpiado yo un colegio") se para en seco, mira alrededor y me dice: - ¡Qué bien huele! - ¿A que sí?- Digo- - Huele estupendamente... ¿a qué huele? - ¿Quieres saberlo de verdad? - Pongo cara de misteriosa y doy un silencio dramático.- Huele a limpio. A limpio. Debería h...

Zona cero

La llegada de la primavera, del calor y de las tormentas primaverales dan como resulta la proliferación de los seres vivos de todos los ecosistemas. Las flores tapizan los campos de amarillo, violeta, rojo... Y los árboles lucen frondosos con sus hojas de verde intenso. Los pajarillos cantan, las ovejas que están por mi pueblo se mueven más inquietas que nunca y los gusanos de seda de mi clase han engordado más que un goloso en una tienda de macarons. Las calles se llenan de chiquillería, las terracitas de gente tomando sus coca cola, las heladerías se abren tentadoras y las tiendas comienzan a ofrecer bikinis. Vaya, que hay vida allá por donde vamos. Incluso por la carretera. Cuando voy o vuelvo del currelo, atravieso campos de naranjos, dehesas asilvestradas y es inevitable que, circulando por esa carretera local, me lleve en el parabrisas algún que otro bicho. Los hay de varios tipos: - El que te deja un puntito negro en el parabrisas, como una explosión que va acumu...

En la vida hay que ser natural... pero no tanto, por favor

Como ya he comentado, doy clases de Conocimiento del Medio a quinto de Educación Primaria. Eso se traduce en un puñado de nenes y nenas con diez años. Y uno de ellos en concreto es tela de natural y me lo cuenta todo tal cual. En una clase estábamos hablando de las formas de ahorrar agua. Vya, lo típico de ducharse en vez de bañarse, cerral el grifo mientras te cepillas los dientes... Y de pronto interviene mi alumno "el natural". - Pues en mi casa ahorramos agua; mi madre dice que cuando hagamos pis no tiremos de la cisterna hasta que no hayamos hecho pis cuatro o cinci veces, así que normalmente solamente tiramos de la cisterna de noche, antes de acostarnos. Yo no contesté, me quedé pestañeando, intentando pensar algo que decir. El resto de niños me miraban preguntándose si eso era una buena forma de ahorro o no. - Esto... no le digas a tu madre que me lo has contado, ¿vale?- fue lo único que pude decir y seguí con mi clase. El otro día mi alumno "el natura...