Zona cero

La llegada de la primavera, del calor y de las tormentas primaverales dan como resulta la proliferación de los seres vivos de todos los ecosistemas.

Las flores tapizan los campos de amarillo, violeta, rojo... Y los árboles lucen frondosos con sus hojas de verde intenso.

Los pajarillos cantan, las ovejas que están por mi pueblo se mueven más inquietas que nunca y los gusanos de seda de mi clase han engordado más que un goloso en una tienda de macarons.

Las calles se llenan de chiquillería, las terracitas de gente tomando sus coca cola, las heladerías se abren tentadoras y las tiendas comienzan a ofrecer bikinis.

Vaya, que hay vida allá por donde vamos.

Incluso por la carretera.

Cuando voy o vuelvo del currelo, atravieso campos de naranjos, dehesas asilvestradas y es inevitable que, circulando por esa carretera local, me lleve en el parabrisas algún que otro bicho.

Los hay de varios tipos:

- El que te deja un puntito negro en el parabrisas, como una explosión que va acumulando suciedad con los kilómetros.
- El que deja un rastro amarillo polen con un pequeño hilo sanguinoliento. Asqueroso.
- El mosquito sin más, que prolifera al caer la tarde y que, circulando por algunas zonas de Huelva a más de 80 km/h suena en el coche como los disparos de una ametralladora.
- Y el más temido por mí: el bichejo alienígena que al estrellarse deja una masa transparente, gelatinosa y sin rastro alguno de sangre o vísceras. Suelen dejar un rastro grande y encima, cuando le das al limpiaparabrisas "eso" se extiende por todo el cristal. Como en el anuncio, tendrás que frotar para quitarlo.

Sin embargo, mi coche es especial, porque los bichos no se distribuyen al azar por el parabrisas, no señor. En mi coche hay una zona cero donde van a parar el 80% de los bichos kamikaze que se me estrellan. Justo donde apoyo mi mano izquierda en el volante, en esa parte a la izquierda abajo de la luna (vista desde dentro del coche), es donde van a parar los bichos.

Creo que van a por mí y se encuentran con el cristal que da al traste con sus planes asesinos.

Comentarios

  1. Crees bien, los bichos conspiran contra tí... jajaja!!

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  2. bufff, qué asco, yo odio las abejas, tengo una anécdota en mi blog sobre una...me dan pánico!

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  3. Uff, que asco... Yo soy una cagona para esas cosas, me dan una cosita tremenda xD Aunque debo decir que mi mayor susto me lo dió un pájaro: salió mi padre a dar una vuelta en la moto y al volver venía cubierto de sangre. Estábamos todos acojonados pensando que había tenido una caída y resulta que un gorrión se estrelló contra el manillar de la moto y lo regó enterito con vísceras. Asqueroso xD

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  4. Jajajaja que mala idea que tienen los bichejos jajaja...un besitoooooo enormeeee.

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  5. jajaja, qué bueno, a mí no me gustan demasiado...

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  6. Leer tu post me hizo recordar una anécdota de mi época universitaria en la que nos desplazábamos en el Land Rover de un amigo y su novia... jajajja... Dios, si no hay cristal me como al bicho más grande de mi vida...

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  7. Nena una pregunta que no tiene nada que ver con el post pero bueno jejeje...en la uned te puedes matricular de las asignaturas que te den la gana o en el primer año te obligan a matricularte de todo? un besitooo y gracias.

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