Al fin llegó, si, si, ya hace frío, con todas las letras (aunque de día con esos 16 grados sigamos teniendo una temperatura agradable) y dentro de nada, por las mañanas, mi bólido rojo volverá a darme el aviso de hielo. De hielo son los recreos, con ese airecillo que baja de la sierra y deja la piel cortada. Ya no se me puede olvidar pertrecharme con gorro, bufandas y guantes, porque los chiquillos corren y se calientan, pero yo me quedo paradita en mi rincón y así me va, que no suelto el resfriado (o la gripe, o lo que sea esto) ni a la de tres. Y es que desde hace un tiempo para acá pensar en el frío es pensar en La Laguna . Qué frio pasé allí. Aquel año, cuando hice la maleta no metí el plumas, tan solo una chaqueta pelín acolchada porque todavía era principios de noviembre, y eso en Canarias normalmente es calor, así que no os podéis imaginar la que pasé hasta que me enviaron el abrigo. Mi habitación en la residencia daba al noreste, así que al amanecer daba todo el solazo pe...