Hoy mis nenes tenían los sentimientos a flor de piel. Antes del recreo algunos reían histéricos y ninguno se estaba quieto (extrañamente hoy han trabajado muchísimo) así que se iba mascando el momento de tragedia.
Salimos al recreo y hace un viento húmedo muy desagradable. Mis nenes se ponen a jugar a algo parecido al fútbol que incluye un balón y una cuerda. Mal. Me los veo venir.
Mi R.D llora desconsoladamente y los demás le rodean. Como sé que es cuestión de tiempo no me muevo hasta que me lo traen. Llora porque D (el del "incidente" aromático de ayer) le ha pegado un mamporro.
D le pide perdón a R.D. que se queda penosillo un rato.
Mientras, S, uno de segundo me viene llorando también porque L, su compañera de clase, le ha retorcido el brazo.
Toca la sirena y en ese momento el balón de fútbol, chutado por mi JM impacta en la cara de D, que se queda un poco igual hasta que se ve la sangre que le chorrea por la nariz y se pone a llorar desconsoladamente.
La otra maestra que hace conmigo la guardia se saca un pañuelo y se lo ponemos en la nariz. Me meto al niño dentro, le limpio la carita con agua caliente (Es un lujazo tener agua caliente en el cole), le aprieto un poquillo la nariz, le doy dos mimos y lo mando a clase.
Me lavo bien las manos y, cuando entro en clase, me aslta M, muertecita de la envidia porque no ha perdido detalle del repertorio de mimos que vengo desplegando durante la última media hora.
- Me he pegado un "bocao" en la lengua- Me dice, mimosona.
- Uish, pues si tienes hambre mejor te comes otra cosa, que morderse la lengua duele- Respondo, entregando unas fichas de lengua.
M me mira como diciendo - "no me captas, tontaina".-
Ni diez minutos más tarde M llora con mucha pena.
- Es que D me ha empujado- Se queja.
Así que repartí mimos a diestro y siniestro (¿no debería decirse a diestra y siniestra?) para evitar más lloros.
Hay días que son así.
miércoles 18 de noviembre de 2009
martes 17 de noviembre de 2009
A los invitados hay que tratarlos bien
Hoy los más peques del cole han ido de excursión. Todos menos dos que me han tocado en suerte, porque soy la maestra más molona de todo el cole.
Por tanto hoy nos hemos juntado en mi aula mis nenes habituales (os recuerdo que tengo tercer y cuarto curso mezclados), uno de segundo que es un pelín gamberrete y uno de tres años rubito, regordete y con una naricilla tan pequeña que parecía un pegotillo de plastilina.
La primera hora y media genial contra todo pronóstico; el peque coloreando, el mediano haciendo cositas en su librito y el resto concentrados en sus divisiones y multiplicaciones.
A las once de la mañana el peque me dice, con razón y en su media lengua, que de seguir haciendo fichas nones, así que le dejo el juego de construcciones. Eso sí que le gusta, porque se pone a hacer torres graaaaaandes, graaandes, que cuando se caen hacen un ruido horroroso. Él se lo pasa bomba y mis alumnos se distraen. Pero como el chico tiene tres años, pues mira... Que por un día tampoco me va a pasar nada.
En ese momento me pongo con los de tercero a corregir unos ejercicios de lengua que hicimos ayer, de buscar palabras en el diccionario. En uno de esos momentos en los que estamos más concentrados, en que la torre del peque aún se está construyendo se escucha algo parecido a un trueno:
- RRRRRRAAAAAASSSSS - Si lo decimos como onomatopeya bastorra sería un "¡RACAA!".
Aún no he procesado el sonido cuando mi D se lleva las manos a la boca y dice:
- ¡UIIISH!
Inmediatamente el crío se empieza a poner del color de los carabineros.
- ¡Qué ascoooooo!- Dicen los demás a coro y partiéndose de risa.
Yo no puedo hablar porque me estoy retorciendo y no puedo respirar. Qué gracia me ha hecho el crío con su cara de culpable. Fijo que apretó y no pensó que fuera a sonar tanto y ya digo... ¡Como un trueno!
Cuando consigo hablar le digo al nene, secándome las lágrimas:
- No pasa na, chaval, eso le pasa a cualquiera; anda y ve al baño a apretar un poquillo a ver si sale algo...
Lo mejor, lo mejor, fue que el de tres años no perdió detalle y se tiró el resto de la mañana cogiéndonos desprevenidos:
- ¡Se ha tirado un peo!- Decía cuando no nos acordábamos señalando al culpable.
Y claro, otra vez a reírnos.
Bien mirado, nuestros invitados de hoy se lo han pasado pipa. Y nosotros también.
Por tanto hoy nos hemos juntado en mi aula mis nenes habituales (os recuerdo que tengo tercer y cuarto curso mezclados), uno de segundo que es un pelín gamberrete y uno de tres años rubito, regordete y con una naricilla tan pequeña que parecía un pegotillo de plastilina.
La primera hora y media genial contra todo pronóstico; el peque coloreando, el mediano haciendo cositas en su librito y el resto concentrados en sus divisiones y multiplicaciones.
A las once de la mañana el peque me dice, con razón y en su media lengua, que de seguir haciendo fichas nones, así que le dejo el juego de construcciones. Eso sí que le gusta, porque se pone a hacer torres graaaaaandes, graaandes, que cuando se caen hacen un ruido horroroso. Él se lo pasa bomba y mis alumnos se distraen. Pero como el chico tiene tres años, pues mira... Que por un día tampoco me va a pasar nada.
En ese momento me pongo con los de tercero a corregir unos ejercicios de lengua que hicimos ayer, de buscar palabras en el diccionario. En uno de esos momentos en los que estamos más concentrados, en que la torre del peque aún se está construyendo se escucha algo parecido a un trueno:
- RRRRRRAAAAAASSSSS - Si lo decimos como onomatopeya bastorra sería un "¡RACAA!".
Aún no he procesado el sonido cuando mi D se lleva las manos a la boca y dice:
- ¡UIIISH!
Inmediatamente el crío se empieza a poner del color de los carabineros.
- ¡Qué ascoooooo!- Dicen los demás a coro y partiéndose de risa.
Yo no puedo hablar porque me estoy retorciendo y no puedo respirar. Qué gracia me ha hecho el crío con su cara de culpable. Fijo que apretó y no pensó que fuera a sonar tanto y ya digo... ¡Como un trueno!
Cuando consigo hablar le digo al nene, secándome las lágrimas:
- No pasa na, chaval, eso le pasa a cualquiera; anda y ve al baño a apretar un poquillo a ver si sale algo...
Lo mejor, lo mejor, fue que el de tres años no perdió detalle y se tiró el resto de la mañana cogiéndonos desprevenidos:
- ¡Se ha tirado un peo!- Decía cuando no nos acordábamos señalando al culpable.
Y claro, otra vez a reírnos.
Bien mirado, nuestros invitados de hoy se lo han pasado pipa. Y nosotros también.
lunes 16 de noviembre de 2009
domingo 15 de noviembre de 2009
¿Cómo lo combino? Las tribulaciones alrededor de una ¿cazadora? de colores extraños
La compré por chillona y ochentera, porque me encantó eso de las mangas francesas en una prenda de corte tan deportivo pero... Esos colores han sido un arma de doble filo. ¿Cómo los combino? ¿Con qué prendas?
Fashionistas del mundo ¡Aconsejadme!

(No, no, tirar la prenda no es opción porque me encanta; sí, tiene un punto hortera, pero me da igual)
Fashionistas del mundo ¡Aconsejadme!
(No, no, tirar la prenda no es opción porque me encanta; sí, tiene un punto hortera, pero me da igual)
sábado 14 de noviembre de 2009
Ábrete, sésamo (Visita sabadera al Lefties de Ayamonte)
Esta mañana, sabiendo que el Señor X no me iba a dar señales de vida hasta tarde decidí coger el coche, poner rumbo a Ayamonte y cotillear el Lefties. Mi madre se me apuntó porque no conocía ese centro comercial ni, por extensión, el Lefties.
Cuando llegamos al Lefties todavía se poodía andar por la tienda y estaba medianamente ordenado (¡milagro!), así que pudimos mirar bastante bien toda la tienda. A mi madre se le quedó pronto pequeña.
- ¿No hay más?- Me preguntaba.
Más pequeña se quedó cuando al rato de estar nosotras vino la avalancha de portugueses. Fijo que el Lefties de Ayamonte es más conocido en Portugal que en esta zona de Huelva. Porque si no no me lo explico.
Mi madre se decidió por un chaquetón cortito en visón y yo me traje un vestido de lana y un "cosaextrañadezara" la mar de mono que tenía visto desde el año pasado. Decididamente la sección de tallas sueltas la voy a visitar más a menudo.


Cuando llegamos al Lefties todavía se poodía andar por la tienda y estaba medianamente ordenado (¡milagro!), así que pudimos mirar bastante bien toda la tienda. A mi madre se le quedó pronto pequeña.
- ¿No hay más?- Me preguntaba.
Más pequeña se quedó cuando al rato de estar nosotras vino la avalancha de portugueses. Fijo que el Lefties de Ayamonte es más conocido en Portugal que en esta zona de Huelva. Porque si no no me lo explico.
Mi madre se decidió por un chaquetón cortito en visón y yo me traje un vestido de lana y un "cosaextrañadezara" la mar de mono que tenía visto desde el año pasado. Decididamente la sección de tallas sueltas la voy a visitar más a menudo.
Cosa extraña, 20 euros, muy abrigadito, por cierto. Vestido de lana en morado, 13 euros.
Les veo posibilidades a las dos cosas...
miércoles 11 de noviembre de 2009
Los pelillos de punta
No lo puedo remediar, me gusta U2 desde que tengo uso de razón.
¿Para cuándo un Guitar Hero de U2?
¿Para cuándo un Guitar Hero de U2?
martes 10 de noviembre de 2009
Hoy mi martes tiene pinta de lunes
Hoy, después de toda una noche soñando con Hermione, Nagini y mueblecitos de los Sims (Menuda noche más mal aprovechada; y todo por echar una partidita ayer y releer el último de Harry Potter) me desperté a las siete menos cuarto, media hora antes de que sonara el despertador. Por supuesto, esto me ha dado una alegría que ya me ha animado el día.
Ducha corriendo y me seco el pelo distraídamente (porque aún ando dormida); como resultado tengo una maraña a lo Hermione de lo más elegante. Menos mal que el estilismo es ideal de la muerte: Botas altas de Mango sobre medias tupidas negras de 100 der de Calzedonia, falda blanca de vuelo bordada de Massimo Dutti (requeteold), cuello vuelto fino negro de Mango, chupa de cuero negro de Zara y foulard en blanco. Como la falda tiene un poquito de pedrería en plata en el bajo, en un momento de inspiración me he puesto un brazalete plateado tela de ancho. Voy ideal.
Hoy tocaba examen de mates. Los de tercero no han tardado ni media hora en terminarlo y los de cuarto apenas una hora. Uno de cuarto, sin embargo, se ha ido al recreo sin terminar el examen. Mira que son perros algunos niños, si es que se les ve venir. Igual que cuando son trabajadores, o graciosos, o simpáticos... El carácter de las personas se ve venir mucho desde chicos.
A veces te gustaría poder decirle claramente a una madre que, o se alinean los planetas y el niño cambia mucho, o más le vale cogerse un trabajo de mayor en el que no haya que quebrarse mucho, porque es vago de narices. Pero no puedes, claro. Supones que la madre lo sabe pero luego cuando habla contigo resulta que no. Y lo de llevar a remolque al niño en las clases no suele dar buen resultado.
Menos mal que no tengo guardia de recreo, porque hace un solazo de la muerte y cuando te pones a la sombra te da frío. A lo que me queda de resfriado le iba a venir fatal.
Cuando vuelvan del recreo me tocará remolcar al que no ha terminado el examen y avanzar con los demás, haciendo m malabarismos porque el lento-vaguillo se me va a quedar ahora atrás.
Y esta tarde Escuela de Idiomas, que seguro que nos dirán que no ponen libro de texto y a ver quién es la guapa que va repasando cosas. Si termino con ánimos lo mismo hago una escapada a Zara, que hace milenios que no me paso.
Vaya, que tengo el día tan liado que parece lunes.
Ducha corriendo y me seco el pelo distraídamente (porque aún ando dormida); como resultado tengo una maraña a lo Hermione de lo más elegante. Menos mal que el estilismo es ideal de la muerte: Botas altas de Mango sobre medias tupidas negras de 100 der de Calzedonia, falda blanca de vuelo bordada de Massimo Dutti (requeteold), cuello vuelto fino negro de Mango, chupa de cuero negro de Zara y foulard en blanco. Como la falda tiene un poquito de pedrería en plata en el bajo, en un momento de inspiración me he puesto un brazalete plateado tela de ancho. Voy ideal.
Hoy tocaba examen de mates. Los de tercero no han tardado ni media hora en terminarlo y los de cuarto apenas una hora. Uno de cuarto, sin embargo, se ha ido al recreo sin terminar el examen. Mira que son perros algunos niños, si es que se les ve venir. Igual que cuando son trabajadores, o graciosos, o simpáticos... El carácter de las personas se ve venir mucho desde chicos.
A veces te gustaría poder decirle claramente a una madre que, o se alinean los planetas y el niño cambia mucho, o más le vale cogerse un trabajo de mayor en el que no haya que quebrarse mucho, porque es vago de narices. Pero no puedes, claro. Supones que la madre lo sabe pero luego cuando habla contigo resulta que no. Y lo de llevar a remolque al niño en las clases no suele dar buen resultado.
Menos mal que no tengo guardia de recreo, porque hace un solazo de la muerte y cuando te pones a la sombra te da frío. A lo que me queda de resfriado le iba a venir fatal.
Cuando vuelvan del recreo me tocará remolcar al que no ha terminado el examen y avanzar con los demás, haciendo m malabarismos porque el lento-vaguillo se me va a quedar ahora atrás.
Y esta tarde Escuela de Idiomas, que seguro que nos dirán que no ponen libro de texto y a ver quién es la guapa que va repasando cosas. Si termino con ánimos lo mismo hago una escapada a Zara, que hace milenios que no me paso.
Vaya, que tengo el día tan liado que parece lunes.
lunes 9 de noviembre de 2009
No le pongas al lunes esa mala cara
domingo 8 de noviembre de 2009
Preparados, listos.... ¡Comienza la maratón!
Cansándome estoy de pensarlo, porque esta semana empieza mi verdadera vida de invierno y parece una maratón. Hasta que no me acostumbre al ritmo sé que me va a costar.
Lunes: Jornada intensiva megachuli en el cole, de mañana y tarde. Habrá que subirse a las escaleras y quitar todos los adornos de Halloween que aún quedan. Nota mental: no poner tan altos los adornos de navidad.
Martes: Escuela de idiomas bien tempranito, después de comer. Aunque parezca increíble aún no han comenzado las clases, así que supongo que en lo que queda de trimestre nos van a meter mucha caña.
Miércoles: Llegan los libros de la UNED. Quizá un cafelito con las amigas...
Jueves: de nuevo EOI.
Viernes: Aquí sí que no protesto que, como pueda, cae una siesta.
Vaya, en resumen, que al trabajo del cole se me va a sumar de pronto todo el tema de estudiar y tal.
Yo me lo he buscado.
Lunes: Jornada intensiva megachuli en el cole, de mañana y tarde. Habrá que subirse a las escaleras y quitar todos los adornos de Halloween que aún quedan. Nota mental: no poner tan altos los adornos de navidad.
Martes: Escuela de idiomas bien tempranito, después de comer. Aunque parezca increíble aún no han comenzado las clases, así que supongo que en lo que queda de trimestre nos van a meter mucha caña.
Miércoles: Llegan los libros de la UNED. Quizá un cafelito con las amigas...
Jueves: de nuevo EOI.
Viernes: Aquí sí que no protesto que, como pueda, cae una siesta.
Vaya, en resumen, que al trabajo del cole se me va a sumar de pronto todo el tema de estudiar y tal.
Yo me lo he buscado.
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