martes, julio 07, 2009

En régimen de acogida

Hoy he ido, sorteando zanjas, martillos hidráulicos y obreros, a la Biblioteca Municipal a traerme libros suficientes para pasar al menos 15 días entretenida.

Leo mucho y leo rápido y, al precio que están los libros no hay sueldo que resista gastarse 30 euros en un libro que me va a durar dos noches. Así que socia de la biblioteca pública, que es el mejor invento que tienen ciudades y pueblos.

Cuando era pequeña, tendría unos ocho o diez años, y compraba los libros de la colección Barco de vapor, sobre todo buscaba un libro bien gordo y con letra pequeñita. Los finos o los de letra grande los sigo descartando por sistema. El niño del pijama de rayas, por ejemplo, no lo compré, sino que lo leí de la biblioteca de la residencia de estudiantes de la Laguna. Me duró menos de lo que dura un sábado y no me gustó mucho, aunque quizá ya tenía pistas de que iba a ser así cuando vi a una chica en un avión a moco tendido con el libro entre las manos.

En mi casa somos todos grandes lectores, y las estanterías acogen de forma desordenada más y más ejemplares de novelas, cómics, libros de didáctica (míos), enciclopedias de diversas temáticas y épocas, diccionarios... Pero sobre todo novela. Los volúmenes se agolpan en los estantes en una, dos hileras y rellenamos los huecos como podemos.

El hecho a mi madre la trae frita, porque dice que los libros son como los hijos, que los tienes, te da pena tirarlos, ahí en la estantería para toda la vida... Lo sé, el símil pone los pelos de punta, pero estoy segura de que mi madre no lo hace con intención... Estoy pensando en donar a la biblioteca los ejemplares a los que tenemos menos apego.

Hoy he ido a la biblioteca y me he cogido seis libros en régimen de acogida... Y me ha encantado, como siempre, la sensación de salir de allí cargada con un montón de libros, todos gratis, con la promesa de horas de buenos ratos.

lunes, julio 06, 2009

Hasta en Ikea venden espejos a buen precio (Arghh de principios de verano)

Ayer, mientras el Señor X se dedicaba a adelantar su máster, me entretuve mirando blogs superficiales e insustanciales y como una es muy observadora no pudo evitar fijarse en:

A) Mantener el peso ideal no es sinónimo de "cuanto más delgada mejor", sobre todo si se tienen implantes de silicona en el pecho.


B) ¿Autobronceador? No, gracias.



C) Bridget Jones fantaseaba con la posibilidad de poder redistribuir la grasa corporal. ¿Sería malo tener unas orejas enormes a cambio de un vientre liso?, se preguntaba Bridget. Yo me pregunto: Ya que se ha retocado tanto, ¿No ha pensado en ocultar ese pulgar horrendo?



D) Sabemos que ha tenido gemelos y un marido feo. Le perdonamos que sea comiloncilla, culona y tienda a coger grasa (es humana) pero como cualquier mortal debería darse cuenta de que hay cosas que es mejor taparlas. De las botas que se atisban ya hablamos otro día.



jueves, julio 02, 2009

Vacaciones de verano...

Terminé.

Al fin, por fin...

Gracia me hacen los que tienen un crío o dos y a principios de agosto te dicen: - ¡Qué ganas tengo de que empiece el cole!.

Pues sí, mire usted, si no lo aguanta un mes todo el día en casa y encima se supone que por ser sangre de su sangre lo quiere mucho, imagine lo que es aguantarlos de veinte en veinte cinco o seis horas al día. Luego se te vienen quejando de que los maestros tenemos muchas vacaciones. Hombre ya, que la gente tiene una cara que vaya tela. Y quien siga opinando lo mismo, por puritita envidia, que sepa que las facultades de magisterio siguen abiertas.

Pues nada, el martes, además de ser el último día del cole, terminé mi actuacón en las opos de este año con el examen oral. Así que ya estoy libre, hasta que salgan las notas.

viernes, junio 26, 2009

A piñón

Como tengo una puntería que ni Guillermo Tell, ayer me tuve que quedar en casa por un incapacitante dolor de garganta. El dolorcillo comenzó en la madrugada del martes al miércoles, y a media mañana ya era un horror que no me dejaba tragar, y a duras penas hablar.


Así que ayer, en vez de venir a trabajar, en cama.


Menos mal que El Señor X se tiró un detallazo de los suyos y me ha regalado Los Sims 3 en edición coleccionista (Después de haber tenido una conversación un tanto absurda con el dependiente, que nos hace plantearnos qué tipo de gente contrata a veces la tienda Game). No lo tengo muy explorado, evidentemente, pero sabiéndome simadicta le sacaré partido.


En fin, contando lo de ayer (El día completamente perdido) y que el martes tendré que faltar porque tengo el examen oral de las oposiciones, entre hoy y el lunes tengo que hacer todo el trabajazo que me queda, y además, evidentemente, prepararme el oral.


Entretenimiento tengo para largo.

miércoles, junio 24, 2009

Neuronas a la fuga


Después del titánico esfuerzo mental que hice el domingo en el examen escrito de la oposición (Mi oponión en buena, a ver si el tribunal opina lo mismo), a mis neuronas les ha dado un minicague, se han fugado, y estoy mentalmente out.

Al contrario de lo que me ha pasado en las dos convocatorias anteriores, donde fue hacer el escrito y darme subidón, este año estoy como los perros de Pavlov y me ha dado la bajona moral después del examen, porque sé que lo chungo (saber que no te ha servido de nada y que dentro de dos años estarás en las mismas) puede que venga ahora.

En contra de lo que opina mucha gente no, no estoy de vacaciones. Permanecemos en el centro hasta el día 30 realizando todas esas tareas administrativas tediosas pero imprescindibles y que también forman parte de nuestro trabajo.

Hoy, a la salida, nos vamos a un restaurante que está por la zona de El Rompido a hacer la comida de fin de curso. Para la ocasión, y aprovechando que me he levantado con un hermoso dolor de garganta, me he enfundado mi Balenzara, que lo tengo un pelín desaprovechado.

(Foto tomada del blog de Miss M)


Esta misma tarde, si logro burlar al tedio, el sueño y el calor, comenzaré a prepararme la exposición oral, que será poco más o menos como la de hace dos años. No sé si me tocará el lunes, martes o cuándo. Ya se verá. Deseando terminar que estoy.

jueves, junio 18, 2009

Pesadillas preoposicionales

El opositor, además del culo gordo de estar todo el día sentado, de que te aumenten las dioptrías de tanto forzar la vista, de perder a amigos por la necesaria ausencia de vida social, de ser incomprendido por todo el que te rodea (puesto que las emociones se suben en una montaña rusa y ríes, gritas y lloras en un breve lapso de tiempo), de pasar periodos de hambre voraz y periodos en que no te cabe nada, de pelearte a golpes con la impresora porque te echa manchas de tinta justo cuando imprimes la programación... Además, repito, de todo eso, el opositor sufre de pesadillas recurrentes donde:

- Fulanito, que te cae fatal, te ha tocado justo al lado en el examen y no te deja tranquila para escribir.
- Te has quedado en blanco en el examen escrito.
- Te equivocas de tribunal de sede, de expecialidad...
- Llegas tarde y no te dejan entrar.
- Te quedas en blanco en el oral.
- Te presentas desnudo en el oral.
- Te presentas al oral en ropa interior.
- No te escribe el boli y nadie te deja uno.
- Suspendes con muy mala nota.


Esta noche a mí me ha tocado despertarme, a las seis de la mañana, soñando que llegaba tarde a la presentación y el tribunal, obviamente, ya no me dejaba entrar.

Qué ganas tengo de que termine todo esto.

miércoles, junio 17, 2009

Paseo veraniego por Huelva: Helados, arte y zapatos nuevos

Ayer tocaba encuadernar la programación de las oposiciones así que salí y, pese a que intenté evadir la hora de más calor, cuando salí a la calle el aire calentón me dió la bienvenida haciéndome estar empapada en sudor antes de haber andado cincuenta metros.

En la papelería, mi primera parada, soy interceptada por Hermanísima y el ingeniero de gomas, que acaba de salir de la academia de inglés. Mientras me encuadernan mi obra de arte (que me ha tocado meses tener a punto), el ingeniero de gomas me asesora acerca del "boli de buena letra", que usaré el domingo para el examen escrito. llevaré también tipex, por si el tribunal se enrolla y nos deja usarlo.

Cuando terminamos me ofrezco a hacer de acompañante hasta el supermercado, donde recibo una llamada de mi amigo P que se enfrenta este año a sus primeras oposiciones serias, con una buena ratio de plaza-opositor y muchas ilusiones porque por fin este año ha conseguido empezar a trabajar de docente. P me cuenta que le han recomendado para los nervios agua de azahar y que se está dando un lote más que discreto. Mientras me lo cuenta me pongo a pensar que a mí lo que me haría falta es irme de cervezas.

Propongo al ingeniero de gomas que se venga al centro a dar una vueltecita y así lo invito a un helado. Así que dicho y hecho. Se nos une el Señor X y enfilamos para la placeta por la calle San José y me paro en una zapatería. El ingeniero de gomas se sienta en el banquito de la zapatería con cara de agobio mientras me pruebo unas cuñas de esparto en beig. He de ponerme el par completo para saber si aguanto algo tan alto. Y tanto paseo por la tienda que veo unas sandalias planas que también me llevo porque están muy bien de precio, me hacen mucha falta y porque yo lo valgo.

La chica de la zapatería resulta ser una antigua compañera del colegio. Curiosamente recuerdo su apellido, aunque fallo en el nombre.

Seguimos hasta la calle Concepción y nos paramos en la heladería. Y es que si no te comes un helado o una granizada en la heladería de la calle Concepción no parece que haya empezado el verano. La heladería se caracteriza por estar de bote en bote a cualquier hora en que esté abierta, aunque puedo asegurar que coger número y esperar turno merece la pena. El ingeniero de gomas se pide un cucurucho de chocolate sin almendras con una bola de dulce de leche. Señor X y yo compartimos granizada de limón.

Más adelante me paro en el bodybell y por dos duros, literalmente, me traigo un montón de cosas de la marca que es mi nuevo descubrimiento, y a la que le debo un post: Essence. De paso, un brillo de labios para mi madre internauta.

A la vuelta, me paro en la sala de exposiciones de la Caja Rural porque hay una muestra de fotografías retocadas donde veo un cuadro con tres fotografías del muelle del Tinto que me enamoran.

Más adelante, a la altura del Palacio de Mora Claros (El edificio más bonito de Huelva, que acoge el hogar de jubilados) notamos cómo se cuelan hasta la calle las notas del concierto lírico que está programado para esa tarde.

- ¡Vamos a colarnos!- Digo mientras cojo al niño y corro.

Va por invitación, y encima empezó hace más de una hora y media... Así que nada.

Qué tarde más entretenida, esta de principios de verano por Huelva.

martes, junio 16, 2009

La monstrua vestida o de cómo vestir a tu hija como si fuese una obra de arte

Hay expuesta en el Museo del prado una obra muy llamativa de Carreño de Miranda llamada "La monstrua vestida" que habla por sí sola:



Pues esta tarde, en plena calle San José, me he cruzado con el ser del cuadro. Las mismas carnes monstruosas, las mismas coletas a los lados, el mismo atuendo rojo (aunque más corto). Partiendo de que la pobre niña no tiene culpa de su buen apetito, la culpa del estilismo se la echo a la madre.

Y es que vestir a tu hija como una obra de arte a veces tiene verdadero delito. O debería tenerlo.

viernes, junio 12, 2009

Oposiciones: Historias para no dormir

Falta exactamente una semana para empezar el proceso de oposiciones al cuerpo de maestros del año 2009 en Andalucía.

El 19 por la tarde, presentación y entrega de documentación.
Domingo 21 por la mañana, examen escrito. Bien tempranito, además, porque lo tengo a las 8.
No se sabe muy bien cuándo empezarán los exámenes orales, aunque supongo que nos lo aclararán el día de la presentación.

Este año estoy un poco como si la cosa no fuera conmigo, puesto que para la especialidad que me presento no ha habido un pelotazo de plazas y tampoco tengo los puntos suficientes como para pensar que tengo serias posibilidades, así que lo haré lo mejor que pueda y ya se verá cómo va saliendo la cosa. Después de dos intentos a la tercera como que me lo estoy tomando con filosofía.

Tengo tres amigos que opositan por primera vez y me gusta y asusta a partes iguales verlos con cara de "tengo alguna posibilidad". Hombre, según la especialidad.

En estos días los opositores ya estamos monotemáticos: Oposiciones, los temas que llevas estudiados, programación, tribunales, informes y las maravillosas "historias para no dormir", que son como las leyendas urbanas con la diferencia que éstas sí que ocurrieron de verdad. A saber:

- Aquel que solamente se estudió un tema, y fue el que le cayó. Sacó plaza. (Creo recordar que fue en la convocatoria del 2003)
- Aquel que se estudió todos los temas menos uno, y fue el que le cayó.
- Aquel que pasó todo el año pringando, que dejó su material a alguien a finales de mayo, por pena penita pena; él suspendió y el que iba de prestado sacó plaza.
- Aquella aspirante que sacó un 9'8 en las oposiciones (convocatoria de 2007, infantil, en la Sede del Instituto Rábida) y se quedó sin plaza por un interino pata negra que sacó poco más de un cinco.
- Aquella que estaba citada para el oral un miércoles, al tribunal le dió por examinar también el fin de semana adelantando así dos días, y ella se enteró porque tuvo una corazonada chunga duchándose y llamó para enterarse de que, al fin, se examinaba el lunes (convocatoria de 2005), sacando plaza gracias a la Virgen de los milagros oposicioniles.
- Aquella con faltas de ortografía garrafales que aprobó.
- Aquel que no dió un palo al agua en todo el año, ni el anterior, se presentó por turno de discapacitados (con un certificado de una grave enfermedad) y sacó plaza. La discapacidad nunca impidió al opositor aparecer en la academia de oposiciones con resaca. Y no, no era una enfermedad de hepática.
- Aquella que, ya apuntada y asistiendo a la academia de opos, cuando va a formalizar los papeles a la Universidad, se entera de que le faltan dos asignaturas para terminar la carrera.
- Aquel que después de opositar tres veces (tres veces corresponden a seis años de tu vida) y tras aprobar las tres (a veces con notaza), no consiguió entrar a trabajar en la enseñanza. Me ha asegurado que se da este año una última oportunidad.


Con este panorama, demasiado bien lo llevamos.

miércoles, junio 10, 2009

Trabajo en una serie de televisión

A mediados de los años '90 "Hostal Royal Manzanares" triunfaba en la televisión. En esta serie, protagonizada por Lina Morgan, la acción transcurre íntegra en un hostal donde distintos personajes van y vienen constantemente.

Pues mi cole es igualito.

Cuando das clase siempre entra algún compañero a preguntar algo, a coger algo... A veces ni te inmutas, haces un saludo y sigues con tu clase como si nada.

Este año, además del inspector, han estado por nuestras clases y pasillos los miembros del equipo del EOE, serpientes (sí, sí, se nos cuelan), perros,golondrinas, padres, madres y familiares varios, técnicos de teléfono, de internet, albañiles, un inspector de la Junta (que no sé muy bien a qué vino), turistas, familiares de los profes que han llevado acoplados para presenciar algún evento, trasportistas... Siempre pasa algo, y no hay dos días iguales, como si un guionista estuviera ideando un argumento nuevo para cada día.

Hoy, en mitad de la clase de lengua con secundaria, durante la explicación acerca de cómo discernir entre un complemento predicativo y cualquier otra cosa, observo cómo el pasillo se llena de adolescentes curiosos con cámaras de vídeo y fotos.

El jefe de estudios entra en mi clase y me dice que tenemos una invasión de estudiantes-excursionistas-turistas lisboetas que están por la zona y querían ver nuestra escuela.

Una hora y media más tarde, después de haber enseñado la escuela, intercambiado mails, recibido invitaciones para conocer lisboa, haber bailado salsa, reaggeton y lo que se nos ha puesto delante, curar un pie... Nos despedimos con la sensación de que hemos hecho unos amigos para siempre.

Mi cole es así, cada día diferente.

Estoy requemá (El mejor After sun del mundo)

Ayer, como en mi cole somos muy enrollados, nos fuimos de excursión a Isla Mágica.

Isla Mágica es un parque de atracciones-temático que hay en Sevilla, en la zona de la Isla de La Cartuja, que aprovecha espacios e instalaciones de la Expo '92.

En realidad, desde mi punto de vista, es un parque acuático encubierto, porque es imposible montarte en algo sin salir mojado. Además, hace tanta calor y tan pocas zonas de sombra que terminas buscando el agua como los peces.

Tuve un momento de lucidez vistiéndome por la mañana con ropa medianamente clara y, con las prisas, me dejé la protección solar en casa. Ole.

Isla Mágica consiste en andar y, al poco tiempo, buscar la sombra y el agua como locos, porque Lorenzo cae a plomo sobre las cabezas, los hombros y los incautos que, pensando que van a pasar menos calor, van por las instalaciones sin camiseta (muy elegantes). No te queda otra que montarte en alguna atracción para hacer cola a la sombra, mojarte mientras estás montado y disfrutar con la agradable sensación de los vaqueros pegados al culo.

Esperando a los compañeros que se habían montado en la Anaconda, una compi y yo nos asomamos por una zona donde veías la caída al agua de los "vagones" de la atracción. Mi compi se pone en primera fila, pendiente de ver la caída. Yo me quedo mirando al suelo, preguntándome por qué está encharcado. Muy mojado hasta una zona. La insolación me impide ir más allá en el razonamiento, hasta que veo aparecer el vagoncito encima de la cuesta. Ato cabos y salgo corriendo a tiempo (casi a tiempo, solamente salí salpicada) hasta la zona donde el suelo está seco. Cuando el agua termina de caer mi compañera emerge totalmente chorreando, igual que si le hubieran vaciado un cubo encima. La segunda vez lo hacemos a propósito. ¡Qué alivio!

Después de comer me comentan los compañeros lo "rojita" que tengo la espalda. El mal está hecho y, aunque me dejan protección solar, la zona del escote y la espalda se torna por la noche, tras la ducha, de un sugerente tono remolacha.

Que no cunda el pánico, porque he localizado los restos del verano pasado del mejor after sun del mundo: Mi bote redondo de Lancaster.

El bote ronda los 30 euros pero es la mejor medida de urgencia cuando te pasas con el sol, sabes que te va a doler seguro y la piel está tan quemada que está tornándose morada.

Lancaster tiene una amplia línea de productos after sun, pero este producto en concreto es el más indicado cuando existe un daño en la piel que milagrosamente deja de doler o reduce su dolor y, en ocasiones, es capaz de evitar el despellejamiento. A mí no me falta en los productos imprescindibles desde hace ya varios años.

Hoy el color remolacha ha pasado al granate, no duele, aunque creo que despellejaré sin remedio. menuda imagen voy a dar en las opos.