El estrés y la relativa importancia de las cosas

A veces ocurre que, a mediados de curso, es necesario cambiar de colegio a un crío. Y a veces ocurre, como ha sido el caso de mi clase, en que tres alumnos llegan a destiempo, uno a mitad del primer trimestre y dos en pleno segundo trimestre.

Mi colegio, que entra en el radio de acción de varios colegios de esos muy buenos llamados "de pago", está recibiendo una auténtica avalancha de niños y niñas nuevos cuyos padres no solamente se están dando cuenta de que con el tema de la crisis un colegio así sale muy caro, sino que además se están dando cuenta que en los colegios que nos rodean, ese dinero está muy mal invertido.

Con mucho tiento me habló el equipo directivo de esta incorporación, puesto que era un caso un tanto delicado. El cambio de colegio se hacía debido al intenso estrés de este alumno/a, a la presión recibida hacia el estudio y a las consecuencias en forma de dolencias psíquicas y físicas que este estado de acoso puede provocar en una persona de diez años.

Y llegó el día en que tuve que poner en clase una mesa y una sillita más. Y bendita la hora. Cien mil alumnos más así querría yo tener a lo largo de mi vida laboral. Atención y participación en clase, interés por relacionarse con compañeros y compañeras...


Y unos padres encantadores a los que comenté que no se les iba a repetir lo de trasnochar haciendo deberes, porque la menda es poco amiga de eso. Que cada cosa a su tiempo y que la infancia es para jugar en el parque.

Porque sí, mando deberes, pero calculo que los chiquillos no estén más de una hora en casa liados, porque salimos todos perdiendo. Y donde hay que dar el callo es en clase y punto.


Y parecía que mi nueva incorporación estaba totalmente desintoxicada de malos rollos. Hasta que el otro día mandé para casa una fotocopia de la v. De ortografía, de esas de rellenar huequitos con la letra correcta y hacer luego una frase del tipo "Mi padre pesca lubinas en la orilla del río".

Y va a la incorporación nueva en el aula y se le olvida la ficha en casa.

Yo de esto me di cuenta más tarde, cuando conseguí leer los labios de esta persona que, sin color alguno en el rostro y retorciéndose las manos, me contaba entre susurros y con la mirada baja que no sabía qué había podido pasar, pero que la fotocopia no estaba en su mochila.

- Bueno, muchacha, intenta corregirla con tu compañera y me la traes mañana, que te la pueda mirar.

Cuando veo que pasa la reacción de miedo extremo, que la chavala coge confianza y color como para volver a levantar la mano en clase la llamo a parte y me la saco al pasillo.

- A ver, chica, que sea la última vez que te preocupas de esta forma en clase. Olvidar una ficha de los deberes no es tan grave, te quedas sin poder corregirla y me la tienes que traer mañana. Punto. ¿Lo peor que te puede pasar? Que te apunte un negativo, pero en tu caso que siempre traes hecho todo mi lo tendría en cuenta para las notas, así que no le des más importancia de la que tiene, que es un descuido puntual.

- Es que si me pasaba esto en el otro colegio me dejaban sin comer.

- Pues eso no te va a pasar más, porque incluso cuando dejo a alguien sin recreo antes del castigo lo que se hace es comer.


Veo cómo la chica tiene los ojos brillantes.

De vuelta al pupitre se le escapa una lagrimilla.

Se sienta, me mira y me sonríe tímidamente. Le devuelvo la sonrisa y digo:

- Venga, vamos a hacer un dictado.

Comentarios

  1. ¿¿¿¿SIN COMERRRRRRRRRR????!!!! Con 10 años??? que fuerteeeee, vamos, que eso es para denunciar al cole, que una cosa es ser rectos y enderezar al nene y otra es amargarle la vida, que para eso ya están los compañeros de clase.... se me ha encogido el corazón, pobrecita...

    ResponderEliminar
  2. Eres estupenda, es importante que se den cuenta de que un despiste de un día es sólo eso. Me da mucha pena cuando los veo sufrir por cosas que no son realmente importantes, cuando son tan pequeños.

    ResponderEliminar
  3. Me ha parecido una estampa súper tierna y escalofriante al mismo tiempo...

    ResponderEliminar
  4. Oye que digo yo, sin prisas ni nada, que aún estoy embarazada.

    Dentro de unos tres añitos no te podrías mudar a Valladolid y venirte a trabajar a un cole cerquita de mi casa?

    ResponderEliminar
  5. ¿Y lo unico que han hecho sus padres es cambiarla de colegio? Ni han denunciado ni nada....? Como me alegro de llevar a mi hija a un cole publico.....

    ResponderEliminar
  6. Me cagüen los pitos colegios de los c... Con perdón. No se puede hacer eso a nadie jamás, ni como padres no mucho menos como educadores que somos. Además, cualquier profe sabe quien se olvida los deberes un día y quien no los hace habitualmente. En un par de semans de clase lo tienes claro. No puedo ni imaginarme la angustia de esa alumna...

    Besos.

    ResponderEliminar
  7. Alucinante. Yo me pregunto los padres en qué piensan. Pobre criatura, ese miedo, tan pequeña... Como si la escuela fuese un centro de tortura. Qué mal, por favor... ¿Eso es lo que se entiende por cultura del esfuerzo?


    Y en otro orden de cosas más positivo, oye, si hay muchas maestras como tú pululando por los coles españoles, ¡qué suerte tenemos! :)

    ResponderEliminar
  8. O_O
    ai madre mía... pero pobres chiquillos.
    Me alegro mucho de que esa niña haya acabado en tu clase.

    ResponderEliminar
  9. Gracias a Bettie por compartir este artículo....estoy indignada y triste porque se esté tratando así a unos niños que no tienen culpa de nada. Por lo menos esta alumna ha conseguido "escapar" y te tiene a tí ahora. Los pelos de punta... Pobres alumnos :(

    ResponderEliminar
  10. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  11. o.O
    Ojiplática me encuentro. Para mí castigar a un niño sin comer es maltrato, como minar su confianza.

    ResponderEliminar
  12. Qué fuerte dejar sin comer como forma de castigo. pobre muchacha. más profes como tú harían falta. un beso guapa!

    ResponderEliminar
  13. Uf!!! Me has dejado muerta.... sin comer??? Pero eso que era un colegio o una carcel??? De todas formas me encanta tu actitud, en el cole de mis tortuguitas, cuando se le olvida la tarea a la mayor, le ponen una nota en la agenda que tiene que firmarla la madre, lo que le supone un trauma, aunque eso depende del caracter de cada niño. Lo que me molesta es que mi niña es de 10, y no se merece una regañina por un despiste puntual. Me gusta mas tu actitud... gracias por hacernos ver que hay profesores de mil tipos...

    ResponderEliminar
  14. ¿Cuándo decías que quedábamos para hacerle un escrache al colegio ése? Qué fuerte.

    ResponderEliminar
  15. UFF! Yo es que con estos temas me enciendo!

    Al menos la cría ha salido ganando con el cambio.

    Saludos y ánimo en este último trimestre ;)

    ResponderEliminar
  16. y seguro que hay tortas por entrar en ese cole "tan bueno"

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Mi niño no presta atención y se distrae en clase

Dress Code para maestras (y maestros)

Lunes preprimaveral, no vamos del todo mal