Por aquí no paso

Hoy se lo he dicho a mis alumnos. Tal cual y en plan de "yo voy a dar mi opinión por muy subjetiva que esta sea". Total, sospecho que a mi libertades de cátedra y de expresión les quedan poco tiempo y las quiero aprovechar.

- Yo no confío en la justicia.

Eso he dicho.

- Y, ¿por qué, maestra?
- Porque hay mucha gente en la cárcel que no ha hecho cosas tan malas y hay mucha gente libre que ha hecho muchas cosas malas. No confío en la justicia.


Y no lo hago. En la de los jueces. En la de los tribunales. Pero mientras la justicia dependa de mi voy a poner todo de mi parte.

Hay un alumno en mi cole, pequeño y juguetón. Tiene ocho años, el pelillo largo y unos padres que ya no eran jóvenes cuando lo tuvieron, que colman de mimos y cariño la juventud del princeso.

El princeso toma bocatas de nocilla y zumitos con pajita. Y tiene toda una corte de amiguitos y amiguitas para jugar en el patio de recreo, su reino media hora cada día.


Como en todos los cuentos aquí también hay un ogro. El ogro le saca dos cabezas al princeso y ha aprendido que, entre bocatas, zumitos y mimos de mamá, el princeso nunca tuvo que hacer frente a abusones. El princeso está indefenso.

- Mira qué suerte- pensó el ogro- con lo que a mi me gusta acorralar a princesos en los baños, dar patadas y arrojar zumitos y bocatas de nocilla por encima de la verja del cole. ¡Y no se atreverá a enfrentarse a mi! ¿Quién querría jugar inocentemente en el recreo pudiendo aterrorizar a un peque?

Y así estuvo el ogro, campando a sus anchas, hasta que su hada maestra (una de mis compañeras) sumó dos y dos y se dio cuenta de todo. Y se vigiló y se cogió al ogro con las manos en la masa. 

Y ocurrió que el princeso encontró el apoyo de todo un grupo de profesores que puso en marcha una cosa que se llama "protocolo contra el acoso escolar". 

Y ocurrió que los papis del ogro montaron en cólera y están teniendo unas reacciones muy chungas. De esas que las piensas y te explicas que la gente críe a niños-ogro.

Y ocurrió que los maestros y las maestras del cole, pese a ogros y princesos, siguen teniendo muy claro lo que es justo y lo que no. Cuando haces daño, sabiendo además que estás haciendo daño, te mereces un castigo que evite que puedas seguir haciéndolo.


No al acoso, de ningún tipo.

Comentarios

  1. Muy bien dicho todo. Lo suscribo, palabra por palabra. Al menos en lo que esté en nuestra mano, que se haga un poquito de justicia.

    BEsos.

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  2. No al acoso, de ningún tipo.
    Reconforta leer esto, porque cuando escucho casos de niños acosados en los centros y cuentan como los propios profesores vuelven la cabeza, se lavan las manos, me llevan los demonios. Igual esos casos son contados, pero claro son los que mas ruido hacen.
    Abrazos.

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  3. Aplaudo mucho y muy fuerte. Enhorabuena a todo el equipo responsable. A estas cosas no se pueden hacer oídos sordos, u ojos ciegos, o lo que sea.

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  4. Me alegro de que hayais actuado asi, en mi cole, se sabe de "acosos", se denuncia, pero el cole dice que no es real... Si no tenemos el apoyo del cole, el padre del acosado no tiene fuerza para denunciar.

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  5. De acuerdo punto por punto.

    Ánimo y vamos a por el último mes!

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  6. Sinceramente lo que me parece importante es volverte a leer.
    Me interesa tanto lo que escribes que entro cada día por si lo has hecho.
    Interesante, ameno, incisivo...
    Enganchado yo a tu blog.
    Te felicito.

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  7. Que suerte ha tenido el princess de estar en ese colé. Otros hacen la vista gorda.
    Que gran verdad que conociendo unos padres puedes entender el comportamiento del hijo...

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  8. arriba los valientes, a los que miran para otro lado y encima con el agravante de la edad y la responsabilidad, les daba yo para el pelo, son tan viles como los acosadores.

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