domingo, 11 de octubre de 2015

Las cabritas valientes no temen a la lluvia

Yo me equivoqué de profesión. De pleno. Porque siempre tuve muy claro que lo mío era el periodismo. Me acuerdo, de pequeña, que escribía periódicos en casa con una Olivetti color celeste que pesaba un quintal, dando a las noticias de los acontecimientos familiares ese toque que aún hoy tengo. Y cuando llegó el momento de elegir profesión pues no luché por lo que de verdad me gustaba y pienso que se me hubiese dado bien. Pero seguí la corriente.

Sí. Me hubiese gustado contar cómo se desborda un río metida hasta las rodillas en agua, micrófono en mano. Sí, me hubiese gustado ser la que haga la pregunta incómoda en una rueda de prensa. La que escribe la columna de opinión del dominical. Esa me hubiera gustado ser.

Y soy maestra.

En mi clase hay una cabrita loca. Yo la llamo así y cuando se lo digo viene con un:

- Ven p'acá, cabrita loca, que me tienes harta- Y le doy un beso, y le digo que se siente y se porte bien. Y me hace caso una media hora.

El sobrenombre se lo puse una mañana en el colegio, en el que empezó a llover; yo iba corriendo hacia mi clase porque había ido a un recado y tenía el fuerte sin vigilar, y de reojo vi un arcoíris. Un arcoíris doble. Así que saqué corriendo a los niños al patio, a una parte cubierta para que lo pudieran ver. De pronto me vi una cosa chica vestida de lila que se escapaba del grupo.

La niña corría bajo la lluvia, haciendo círculos cada vez más grandes, las manos abiertas y la lengua fuera, plena de felicidad, bebiendo agua de lluvia.

- ¡Pero...! ¡Ven p'acá, so loca! ¡Ven p'acáaaaaa!- Le decía yo, intentando atraparla mientras también me empapaba.

Desde entonces, y pese a su precioso nombre de señora de la alta sociedad andaluza del s. XIX, es mi cabrita loca.

Yo conocía a la cabrita de vista, de verla en el patio con su pelito castaño, con la misma coleta que me hacía mi madre a su edad, con un flequillo que se le metía en los ojos. Y me enamoraba. Así que cuando me dieron la noticia de que iba a ser mi alumna me impacienté por el encuentro del primer día.

Ella entró en clase y se escondió, en un rincón, junto a una columna.

- Hola, soy la maestra Lileth- le dije.- ¿No te quieres sentar?

Me respondió negando con la cabeza. Me agaché hasta ponerme a su altura.

- ¿Y eso? ¿Estás nerviosa?

- Un poco- musitó.

- No serás que tienes miedo- La reté.

Asintió, bajando los ojos.

- Y... ¿De qué tienes miedo?

Entonces levantó la vista y me hizo un gesto elocuente que venía a decir "¡Pues de ti, pedazo de tonta!".

Año y pico después de eso, recordamos el momento entre risas cada vez que me la siento en las rodillas para consolarla por algo.

La última vez que he tenido que hacerlo es porque mi cabrita loca piensa que es la tonta de la clase. Me he acordado leyendo el post de Perri M, y me ha hecho pensar.

Mi cabrita no es tonta, si bien tampoco destacaría la brillantez de su razonamiento mental por encima del de la mayoría de sus compañeros, de tonta nada. Una cosa es no ser brillante, y otra muy distinta ser tonta.

- Tonta tu maestra- le dije- ¿No has visto la cantidad de tonterías que hago a lo largo de la mañana?- Es la pura verdad, os lo juro. Pura verdad que se lo dije y pura verdad que hago el tonto por encima de mis posibilidades.

Yo a mi cabrita le aconsejo que estudie. Y que se esfuerce. Y, sobre todo, que sea sincera y valiente.


Si yo hubiese sido sincera y valiente...

Si tú, que me lees, hubieses sido valiente ¿Dónde estarías?

5 comentarios:

  1. Qué posts más intensos me estáis escribiendo, mozas...

    Yo...yo siempre quise ser maestra, enseñar. Supongo que es de una de las pocas cosas de las que me siento orgullosa.De haber llegado aunque casi todo estaba en mi contra.

    A mí también me picó el gusanillo del periodismo, pero porque yo quería ser escritora, y pensaba que para ser escritora había que ser periodista (cuando era peque).Ahora ya sé que no es así, así que...Nunca se sabe.

    Ánimo, Lileth, que la vida da muchas vueltas y, quién sabe...

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  2. Yo de pequeña también quise ser periodista, pero porque era lo que estudiaba una prima mía a la que admiraba muchísimo...ahora estoy contenta con no serlo jajajaja

    Yo también quiero ser valiente...pero no siempre me sale :(

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  3. Yo si hubiese sido valiente, habría estudiado Historia o Historia del Arte, pero como tú, soy maestra. Un beso!

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  4. Yo más que sinceridad y valentía necesité orientación. Yo fui muy valiente, la verdad, al menos para estudiar, quizá no lo fui tanto para saber buscarme trabajo después. Ahora estoy intentando ser valiente de nuevo y hacer algo que creo que hubiera sido una gran profesión para mi, pero no es nada fácil. Yo no he sido ni soy valiente para hacerme valer. Gracias por la mención. Besicos a cabrita loca.

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  5. Hola!! al igual que dice Perri M. Yo necesité más valentía, estudié lo que me gustaba, soy maestra de pt y me gusta mucho, pero trabajo de administrativo. Nunca saqué plaza y nunca he sido valiente para dejar el trabajo que tengo, en el que me tratan, digamos, mal, como si no supiera de nada. Y me pregunto mucho que por qué sigo aquí... pero el caso es que aquí sigo... esperando a no se qué.
    Gracias por seguir escribiendo. Saludos M Nieves

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