De leones y peces

La primera vez que me hablaron de este chico me pusieron el cuerpo malo. A mi y al compañero que iba a recibirlo en su tutoría. 

Que te digan que viene al colegio un delincuente declarado te acojona aunque el susodicho apenas levante del suelo.


Le conozco de verle por el pasillo. Y de haber sustituido un par de veces en su clase. Y de aquella vez que lo tuve que sacar de la pista de baloncesto porque estaba peleándome con otro crío y casi me llevo una dentellada. Tengo reflejos.

Y es que cuando te has criado sufriendo los abusos más horribles de tu propia familia te acostumbras a que, cuando te agarran, algo muy malo te va a pasar. Si te inmovilizan los brazos y las piernas debes tenerlas en el suelo, soltar un bocado es algo lógico.

El león no era tan fiero como nos lo pintaron, pero tiene mucho mundo, y un equipaje muy pesado que pasea de centro de acogida en centro de acogida. Porque claro, el león es un niño mono, pero ya no es un bebé, y la gente que busca adoptar o acoger a un niño va pensando en un bebé y no en un león que en unos años, pocos, pasa al instituto. Al león no lo va a querer nadie, y él lo sabe.

Hoy he salido al patio y allí estaba. Castigado. Enfurruñado. Mudo.

Me he sentado a su lado, y aunque me esfuerzo no me quiere contar qué ha pasado.

- Adivina qué es lo primero que hago por las mañanas al levantarme. No lo vas a adivinar en la vida. Te doy tres oportunidades.

El león, de reojo, me mira.

- Venga, va, verás que no sabes.

- Desayunar.
- No.
- Mear.
- Tampoco.
- No sé. 
- Dar de comer a mis "pescaos".

Me mira fugazmente y sonríe.

- Tengo cuatro. Uno, de color amarillo, se llama Diazepam. Otro, negro, se llama Larry Bird. El otro es naranja, y creímos una vez que se moría, porque se escapó... Y no sabemos si llamarle Houdini o Buscapina. El último es pequeñito, blanco y con una mancha naranja. Se llama Burbujito.

- Ese nombre sí que me gusta.

- Pues a Burbujito le encanta esconderse. Detrás de una plantita, debajo de un tronco. A veces nos asustamos, porque miramos la pecera y parece que no está. Pero de pronto se asoma y vemos que está escondido.

- Eso es que tiene miedo.

- ¿Miedo?

- Claro. Como es el más pequeño se esconde por miedo. ¿Tus has visto si los demás "pescaos" le hacen algo malo? 

- No, que yo sepa.

- Pues tú mira bien. Se esconde por miedo, porque es pequeño y no sabe defenderse. Si fuese grande o fuerte no le podrían hacer nada, porque puede defenderse, pero como es chico y no puede se esconde. Estate atenta, porque si los demás le hacen daño, lo puedes proteger.

Y se vuelve. Y me mira.


Y ya está todo dicho.

Comentarios

  1. Tienes razón. Está todo dicho. Cómo duelen estos niños...

    Besos.

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  2. Lileth...qué bien escribes, hija!
    Siempre me emocionan tus historias y cuánta razón tiene el chiquillo.

    PD: Me parto con los nombres de tus pescaos, Diazepam y Buscapina jajaja! BESOS!

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  3. Ay...
    Me alegra que ese niño te tenga cerca...

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  4. Joder estos niños! que triste, en el fondo solo quieren sentirse queridos. Como ya te han dicho qué bien escribes... saludos. Mnieves

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  5. Pero que buena eres sacando información!!! Ahora ya sabes porque actua asi... seguro que le serás de gran ayuda!!!

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  6. ?lilteh, en que año de TU carrera hiciste el master de psicología?

    Y encima no puede describirse mejor.

    OLE!!!!!

    Tu anónimo incondicional....
    cimoC

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  7. Me ha llegado la historia.

    Me encanta cómo nos lo cuentas.

    Y por cierto, qué risa con los nombres de los pescaos, jijiji!

    Un besazo guapa

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  8. Mira que hay cosas en las que discrepo contigo porque a veces te veo demasiado "dura" con la gente de tu entorno e incluso cuando empece a leerte me lleve una impresión equivocada de ti pero he de reconocer que sí en los colegios hubiera más docentes como tu las cosas serían muy distintas. Yo, madre de un niño con hiperactividad, llevo años luchando por un poco de empatía hacia los niños y sólo este año por primera vez me encuentro a una profesora que entiende que es lógico que un niño después de sacarlo de su entorno durante un mes vagando de una casa a otra sin horarios ni rutinas, este nervioso y desconcertado. Me falto llorar de la alegría cuando la profesora me dijo que le prestara un poco más de atención en cuanto pudiera y que le premiara por el esfuerzo que había hecho los últimos días en vez de reprocharme lo "malo que era mi niño".

    Ana.

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    Respuestas
    1. Ana te entiendo mucho.hay un niño hiperactivo en mi familia, una madre que sufre mucho y sola y un colegio para escribir un libro. Colegio que se puso las pilas cuando se acudió a la asociación de niños con estos problemas. La misma asociación alucinaba y como es una asociación e iban a tomar medidas y publicidad el colegio empezó a atender un poco. Te animo sino has ido ya a q vayas a una asociación te guían y te ayudan .muchísimo.

      Lileth eres una gran profe no por esto, llevo mucho leyendo tu blog soy economista aunque ultimamente tirando hacia la docencia aprendo de ti y siento que tenemos la misma ética educativa.

      Gracias por compartir.
      Un saludo

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  9. ojala hubiera más gente como tu, me encanta leerte

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  10. Gracias, por el consejo, Gema. Este año estoy contenta con la profesora pero ahora que termina el curso ya empiezo a ponerme nerviosa pensando en como será la nueva que le toca.

    Ana.

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