martes, 4 de diciembre de 2012

De cómo donde entran veintisiete, caben veintiuno más

Por cuestiones de la vida que resumiré en la expresión "el mundo es un pañuelo", tengo en mi clase un alumno que el curso anterior estaba en el mismo colegio que yo. Curioso, sí. Yo no le daba clases, pero en los coles terminamos conociéndonos todos y hemos tenido la suerte de ser maestra y alumno este año. Suerte para él porque he sido una cara conocida en un lugar hostil, y suerte para mi porque es un niño agradable, amable, simpático, listo y trabajador. Que lo adopto, vaya.

Este muchachito, agradable y bienoliente, tiene conexiones con mis alumnos del curso pasado, a los que añoro tanto que duele... Procuro no pensar mucho en ello.

El otro día, a las nueve de la mañana, después de comentar el plan del día, don bienoliente (es increíble lo bien que huele este nene) me suelta:


- Maestra, te traigo un mensaje de V.

- ¡ No me digas!, ¡Qué alegría!... ¿Y qué mensaje es?

- Que te quiere.


Y me quedé muy muy seria. Con mis veintiún alumnos mirándome fijamente, en silencio. Y yo muy seria, con los brazos cruzados sobre el pecho.


- Chicos, estoy tan callada porque tengo muchas ganas de llorar.


....


- Es que echo mucho de menos a mis niños del año pasado y cuando pienso en ellos me quedo muy triste.


...

- Pero no os vayáis a encelar, ¿eh? Que en mi corazoncito también cabéis vosotros, que os quiero un montón también.



Entonces, mis chicos nuevos, mis nenes de este año, se fueron levantando y me fueron abrazando, bien fuerte.


12 comentarios:

  1. Qué ricos... Y tú que renegabas de ellos a principio de curso... A mí me ha pasado más o menos lo mismo.

    Besos.

    ResponderEliminar
  2. ohhh se me arrasan los ojillos...yo tambien echo de menos mi cole, mis compis y mis niños...como te entiendo!!

    ResponderEliminar
  3. Ay Lileth...yo no soy maestra pero si hija de maestros (ya jubilados) y me emociono porque he visto muchas veces a mis padres en esa situación. O cuando vamos por la calle y alguien mayor que yo los saluda con un :" Ud es Dña. Rosa, fue mi maestra en el año pum" y los recuerdan con cariño. A mi me hace sentir muy orgullosa de ellos.
    Un saludo, Yaiza.

    ResponderEliminar
  4. NO sé si tú lloraste, pero a mí se me ha caído la lagrimilla... Ains...

    ResponderEliminar
  5. Uf!!! no sé si es mas bonito el recado que te dio el niño o todos tus actuales niños dandote un abrazo... que naturalidad!!!

    ResponderEliminar
  6. Permiteme que te de la enhorabuena.
    Seguro que aparte de buena maestra eres una persona excelente.
    A ver si cunde el ejemplo y todos hacemos nuestro trabajo con alegría y ilusión.
    Un abrazo
    Angel

    ResponderEliminar
  7. Hola! Te leo desde hace tiempo pero nunca he comentado. Soy una aspirante a "seño" y has hecho que se me caiga una lagrimita...

    ResponderEliminar
  8. No sé si llegaste a llorar, pero a mí se me acaban de caer dos lagrimones. Los niños me pueden y lo que has contado es tan lindo... :)

    ResponderEliminar
  9. Hace muuuucho que te sigo y hoy me has emocionado tanto que no he podido evitar estrenarme en los comentarios.

    Solamente te digo que ojalá mi hijo de 2 años pudiera tener a lo largo de su vida unos profesores la mitad de buenos que tú.

    María

    ResponderEliminar
  10. Lo mejor de nuestra profesión, sin duda.

    Un beso ;)

    ResponderEliminar