¿De costa o de secano?

El otro día fui a la playa. Con estas temperaturas, a las fechas que estamos, ya he pisado la playa más de una vez. Y, nada más llegar me fijo que justo al lado de donde me estoy poniendo hay una chica que va a sufrir horrores esa noche.

Mientras está concentrada en atraer mentalmente todos los rayos de sol que pueda, su espalda muestra la señal del bikini en blanco nuclear en contraste con el rojo subido del resto de la piel.

Como la veo concentradísima en empeorar las cosas, decido acercarme.

- Perdona... seguro que lo sabes, pero te has quemado muchísimo la espalda, tienes marcadísima la señal del bikini..

- Ehh, no, es que estado sobre la espalda tumbada y debe ser eso- Me responde, con un acento de por encima de Despeñaperros.

- No, no. Estás completamente quemada, achicharrada.

Ahí es cuando su madre, que estaba comatosa sobre una toalla cercana se levanta y la mira.

- ¡Ay hija, por Dios! ¡Cómo te has puesto! Si es que te lo he dicho, que con esto te ibas a quemar- Dice, mientras señala un botecito de esos de aceite de coco y zanahoria.

Me vuelvo a mi toalla, a embadurnarme con mi ISDIN de 50 que tan buen resultado me dio el año pasado, y a mi libro (porque por todos es sabido que en pocos lugares se lee tan gustosamente como en la toalla de la playa). Desde allí observo por el rabillo del ojo que la achicharrada y su madre levantan el campo y se van, no sin antes preguntarme si las oriento acerca de un lugar donde ir a urgencias. les respondí, observando la barriga de la madre que tenía un tono idéntico al de la espalda de su hija.


Y a mi que me hace gracia, oye.


Las veces que yo, de Huelva, he ido a Madrid, he aguantado con una sonrisa que me traten como "de provincias". Ese término que a veces se pronuncia de forma despectiva y que nos define a los que nos abruman la urbe, el metro y las grandes distancias dentro de una ciudad. Qué catetos somos. ¡Ja! Si supiérais lo que nos reímos de vosotros cuando venís a la playa!

Y es que sois más llamativos, a lo cateto, que Martínez Soria cuando bajaba del tren recién llegado del pueblo. Ya véis, nosotros allá, vosotros acá.


ESAS COSITAS QUE DICEN "SOY UN CATETO DE SECANO"

Los catetos de secano provienen de muy diversos lugares, desde los más cercanos a la playa a los lugares más lejanos, esos que se hacen horas y horas de coche para poner los pies sobre la arena. ¿Cómo se reconocen?


- El cateto de secano orienta su toalla a la orilla, no al sol. Tampoco la va cambiando a medida que avanza el día.

- El cateto de secano no tiene toallas "en condiciones", suele usar esas de promoción de Coca Cola o de Bacardí de una noche de fiesta. O, por el contrario, lleva toallas megacaras, nuevecitas, que no han visto la arena nunca. Igualmente la sombrilla, o la ausencia de ella.

- Las catetas a veces, muchas veces, usan pantaloncito. A ver, no lo entendemos. ¿Pantaloncito en la playa? ¿De verdad pensáis que en la playa os vamos a mirar el culo? ¿No usáis tampax? El momento pantaloncito es inexplicable.

- El cateto de secano se quema la piel a menudo. Y a menudo en lugares graciosísimos. Las orejas, justo encima de la línea de la braguita del bikini, el empeine del pie... ¡Que todo lo que está al sol se quema, gente!

- Hay sol para todos, pero el cateto de secano no lo sabe. Suponemos, los de costa, que para unos días que tenéis queréis que se os note el moreno, pero la piel no está preparado para eso y os ponéis color carabinero, ese marisco tan vistoso. Y eso duele. Y luego se os cae la piel a tiras, que queda precioso. Tampoco tenéis en cuenta que en La Costa de la Luz, la arena dorada casi blanca que tenemos multiplica los rayos de sol y este se vuelve cruel e implacable.

- El, mar, esa masa de agua inamovible. Hasta que sube la marea y os coge desprevenidos, se os moja la toalla y salís corriendo cambiando cosas de lugar. ¿Pensábais que los autóctonos nos íbamos alejando de la orilla por algo? Inocentes...

- La cateta de secano pensaba que era buena idea ponerse un bañador. Porque hay que ver lo elegante que es. ¡¿Pero en qué pensabas, mujer?! Vas a pasar una calor del copón y te vas a volver a casa con unas señales horrorosas (lo peor de lo peor para un costero, tener señales). Que no, que eso queda bonito en los anuncios. Ah, y cuando nos aparecéis con bañadores piscineros directamente pensamos que estáis locas.

- El cateto de secano pretende no llenarse de arena. Ains, eso es con lo que más me río. Cuando se está en la playa, y sobre todo si hace un poco de viento, con esta arena fina blanca... Terminas hasta masticando arena. A los de costa nos ha llevado años de prefeccionamiento ir del agua a la toalla sin llenarnos de arena más que las plantas de los pies, no intentéis imitarnos.

- Las toallas se sacuden de arena ANTES de irte al agua. Si lo haces al volver te llenarás de arena, con el consiguiente fastidio que tanto nos divierte a los costeros. Y antes de eso tienes que prever para dónde va el viento y no fastidiar a los vecinos.


Y bueno, lo último a destacar es ese aire de perdidos, esa expresión de desconcierto y admiración, que es la misma, la mismita, que debo poner yo cuando estoy en Gran Vía. Buen verano, catetillos de secano.

;P

Comentarios

  1. Me he reido mucho con la entrada, pero confiesa que los de costa sabemos todo esto por experiencia propia.

    Y claro al final sentimos remordimientos y les avisamos porque yo todavia recuerdo el dia que me olvidé ponerme crema en los pies al dia siguiente hinchadisimos.

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  2. Ja,ja... cuanta razon tienes... Yo nací y vivi 18 años en Valencia, pero ahora estoy en Pamplona, osea que me he vuelto una cateta de secano por falta de costumbre...

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  3. Yo nunca olvidaré una vez que fui a la playa con mi madre y me quemé el empeine del pie derecho, esto me ha traído muchos recuerdos xDDDD No me gusta mucho ponerme demasiado morena ni me gusta especialmente tomar el sol, así que tomé precauciones, me puse crema varias veces y salí poco de debajo de la sombrilla. Todavía no entiendo como SIEMPRE, de las 3 ó 4 veces que me reapliqué el protector, se me olvidaba ese pie pero no el otro. Ver para creer. Me pasé una semana como si me hubieran pasado con una furgoneta sobre el pie.

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  4. jajaja!!!
    Salvo por lo del libro, catetuna total de secano!!! Y es que viviendo en la misma provincia que tú desde hace casi una década (y donde admito que las costas son como en ningún otro lugar) soy menos de playa que una encina... eso sí, el sol como peor enemigo...sigo prefiriendo mi blanco nuclear al rojo gamba...lo cual aprovecho para decir, que sólo en Huelva me han hecho pensar que estar pálido en verano es contranatura...con decir que al pasar por una obra uno dijo "es que está muy blanca...(como para echarle un piropo)...uno se puede hacer a la idea...

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  5. Muy buenoooo!!

    Te confieso que yo soy cateta de secano pero disimulo bastante bien.

    Soy muy lista y alla donde voy hago lo que veo... así que ni me quemo ni llevo modelitos cantosos ni na de na...

    Besicos!!!

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  6. Jajajaja Creo que tener familia por tu zona ha hecho que aprenda a marchas forzadas... Eso si, mi blanco impoluto en pleno mes de agosto entre tanto autóctono renegrío me sigue delatando! ;))

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  7. Soy costera del cántabrico. y muy fan de esta entrada.
    Enorme, Lileth

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