Esto me toca a mi, esto te toca a ti

Hoy es el día del padre, esos seres que ponen una semillita (o no) y que tienen la mala fama de desentenderse del tema o de, al menos, no prestar tanta atención como su pareja en el cuidado de los hijos.

La familia (entendida como una palabra de semántica amplia, de papá y mamá, de mamá o papá solos, de mamá y mamá, de papá y papá...) tiene unas importantes funciones. Desde los primeros días de vida del niño la familia es fundamental para asegurar su supervivencia, a través de los cuidados y la alimentación.

Cuando el niño va creciendo, es función de la familia formarlo en hábitos de alimentación e higiene; que coma solo, que se lave los dientes... También es en el seno familiar donde el niño aprende y pronuncia sus primeras palabras.

Relacionándose con su familia, además, el niño experimenta sentimientos; el amor, el rechazo, el cariño, la felicidad, la frustración... Todos necesarios y todos forman parte de la vida. Y es con la familia con la que el niño aprende lo que está bien y lo que está mal, imitando a sus mayores e interactuando con ellos.

Yo, maestra, tengo como funciones enseñar a leer, a escribir, a sumar, a restar, geografía, historia, zoología... Y todo en función de las capacidades individuales del niño y haciendo malabarismos porque además, para conseguir esto, necesito que el crío me eche cuenta y está callado, sentado y colaborador.


Esta mañana me han pasado dos cosas.

La primera, en la fila de entrada.

Me viene una madre y me espeta:

- Mira, que no le hagas el examen a la niña, que se lo hagas otro día, porque no se sabe las tablas.

A la que os habla, que no hay cosa que le repatee más que le vengan a tocar la moral de buena mañana, se le suelta la lengua.

- Tu niña qué es ¿especial? ¿me pides un trato de favor para la niña?
- No, solamente que no le hagas hoy el examen, que no se ha aprendido las tablas.
- Si la niña no se ha aprendido las tablas es problema suyo, no mío. El examen es hoy y lo va a hacer hoy.
- Pero por qué no le haces hoy el del viernes, que no lo hizo, y este se lo hace otro día.
- Qué suerte tengo de que venga usted a organizarme mi trabajo, es lo que me faltaba por oir. El examen de tablas es hoy y lleva apuntado en la agenda desde el lunes pasado. El examen es hoy y se hace hoy.
- Es que la niña se lo ha estado mirando pero no se las sabe, le tiene que echar más tiempo.
- Pues ese, le repito, es su problema, no el mío. El examen es hoy y se hace hoy.


Que conste que he llegado a aplazar exámenes, por enfermedad. Me parece de caraduras pretender que te hagan un examen otro día porque no te lo sabes. Pero ahí no queda la cosa, porque esta madre se va como si le hubiese negado de beber en el desierto.

Diez de la mañana.

Me aparece una madre con su hija, que me había faltado a primera hora. Pensando que viene del médico le pregunto que qué ha pasado y la madre me dice que nada, que se ha quedado dormida porque ayer llegaron muy tarde.

- Bueno, por una vez que pase... Anda, entra que te voy a hacer el examen de las tablas.
- ¿Cómo? ¡Ay, no, no se lo puedes hacer!- Me suelta la madre- ¡Que la niña no ha estudiado nada!
- ¿Y eso por qué?
- ¡Porque hemos estado de viaje!- Me responde, como si la menda fuera cortita de entendederas.
- Ah, qué bien, pues eso se lo voy a decir yo al jefe un lunes, que traigo las clases sin programar, mi trabajo sin hacer, los exámenes sin corregir a ver qué me cuenta...
-...
- El examen lo hace.

Los padres y las madres, la familia, también enseñan el esfuerzo, la responsabilidad, la honestidad... A ser personas rectas y trabajadoras.

Cuando, señoras y señores, sus hijos dejen la ESO, cuando se conviertan en unos ni-ni, cuando los echen de un trabajo por no rendir, no se pregunten eso de "qué hice mal", porque ya se lo estoy diciendo yo.

Avisados quedan.

Comentarios

  1. Yo peco justo al contrario, soy muy estricta. Algunas veces creo que llevo al nene demasiado agobiado.

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  2. Pues me hace gracia.
    Si no estudia, suspende y punto, sin más. ¿Cuál es el problema?

    Lo gracioso es que las madres vengan a pedirte que no lo hagas...es increíble!

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  3. Excelente entrada, como es habitual.

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. ¡Menudo ejemplo han dado esas madres a sus retoños!

    Cuándo una fiscal que tiene el despacho al lado del mío me ve aparecer con mi hijo y ve que se me cae la baba con él, me recuerda que en alguna charla que dimos juntos por los institutos fui especialmente duro hablando de la responsabilidad de padres y madres en las conductas predelictuales o directamente delictivas de sus hijos e hijas menores.

    ¡Espero que no me caiga en la frente!, pero el ejemplo que les damos, la responsabilidad y los valores que les inculcamos son tanto o más importantes que los besos y las caricias. No es necesario una mano dura, pero si firme, constante y consecuente.

    ¡Hablamos en unos añitos a ver qué tal me va!

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  4. Vaya, se ve que las madres de mi cole no son las únicas que le echan cara a estos asuntos...

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  5. ¡Tiene tela! Muy bien que has hecho. Algunas mamás hacen de maestras dentro y fuera del cole. ¡Lo que nos faltaba!

    Saludos.

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  6. Hola!
    Cuando leo esto tengo miedo, mucho miedo. Estoy a punto de ser mamá y creo que el miedo no viene por pensar si yo seré una de etas mamas ( no lo creo) si no por los compañeros que puede tener mi niña en el colegio, y eso que aún queda!
    Cuando lo veo, muchas veces pienso que el homeschooling es una buena opción.

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  7. Yo no soy madre, pero de haberlo sido, hubiese sido una “MALA MADRE”

    Creo que jamás hubiese consentido a mis hijos ni la mitad de las cosas que les consienten mis amigas. No solo les consienten cosas, sino que además, les dan premios por ser mal educados, les disculpan cuando hacen algo mal, les dan más dinero del que un niño puede gastar y luego piensan que quien debe de educar a sus hijos son las maestras. Cuando son mayores y los hijos se descarrían, le echan la culpa a las malas compañías y a la sociedad.

    Mis padres jamás nos negaron ni a mi hermano ni a mí, las cosas normales que hacen los niños. Pero también es cierto, que ninguno de los dos, llegamos a tener caprichos absurdos que piden los niños de hoy. Sabíamos las posibilidades que tenia nuestra familia, y como desde bien pequeños fuimos bien educados, nunca hubo problemas.

    Al hacernos adolescentes supimos lo que les costaba a nuestros padres costearnos la carrera, así que con eso fuimos más que felices. Claro está, si a ellos les costaba sacrificio pagarnos los estudios, nosotros también debíamos aportar nuestro sacrificio, que era el aprobar.

    Si yo no me hubiese sabido las tablas, seguramente mi madre le hubiese dicho a la maestra que me pusiera un cero patatero (sin dar órdenes por supuesto, ya que ella ya sabía lo que tenía que hacer), y claro, llevando un cero a casa, os imagináis lo que me podía pasar. Hubiese estado día y noche recitando las tablas de multiplicar y hasta las de “Moisés”

    Así que hoy que mis padres son ya mayores, creo que lo mejor que me pudo pasar, fue que me enseñaran desde bien temprano, cuáles eran mis obligaciones como persona.

    Z.A.L.

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  8. Me parece muy bien, la educación empieza en casa.

    Así va el país con padres como esos.

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  9. Jajaja me hace gracia el último caso.
    Mi apunte, cuándo te vengan el padre/madre con su hijo/a diciendo que el padre/madre que no le hagas el examen tu le preguntas al hijo/hija, ¿quieres que te haga el examen? O lo haces hoy o no lo haces nunca y suspendes. El niño/a dirá ah mamá lo quiero hacer y a tomar por culo.
    Se intenta educar, pero no se puede.
    Así nos va...

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