lunes, 20 de febrero de 2012

Una de dos

Hay dos tipos de maestros. Uno, los que tenemos a nuestro cargo como tutores a un grupo de alumnos y dos, los que bien por ser especialistas en algo, o por tener otro cometido no tienen bajo su responsabilidad general ese grupito de alumnos. Para dummies, tutores y no tutores.

Los tutores, como regalo, tenemos un aula que vamos adornando a gusto y en ese aula una maravillosa "mesa del profesor" donde, en un cajoncito y bajo llave guardamos nuestros tesoros.

Como sé que mis tesoros os van a picar la curiosidad ahí van: Compresas del Mercadona, una caja de antihistamínicos y otra de ibuprofeno, crema de manos que me regaló Linarejitos (y que es la mejor reparando los daños de la tiza), cepillo de dientes y pasta, una caja de rotuladores, los justificantes médicos ordenados de todo este curso (de los alumnos)... Y las bolas, tazos y muñequitos que requiso a los que juegan cuando no toca.


Encima de mi mesa, mis libros, mis papeles y una eterna botella de agua, porque para un maestro beber a menudo es la mejor forma de no caer enfermo de la garganta.

Eso es así, y lo que hay sobre, en y dentro de mi mesa es mío.

Todos los maestros, pongamos que casi todos, completamos nuestro horario de docencia con clases en tutorías que no son la nuestra impartiendo un apoyo, un Conocimiento del Medio o alguna asignatura.

Y cuando se trata de mi, soy pudorosa con lo ajeno hasta el punto de mandar a un chiquillo a mi aula antes que buscar la grapadora en cajón ajeno.

Pero una de dos, o soy respetuosa hasta la exageración y eso no se lleva o me han tocado algunos compañeros de trabajo tocanarices.

Hace un par de semanas la compañera de pelo grasiento aireaba ante su público infantil la nota del examen que había dejado yo encima de mi mesa. Suelo revisar los exámenes antes de entregarlos, por si me he equivocado en las notas o puedo arañar un puntito más. Me sentó como una patada en mi privacidad, esa persona revolviendo entre mis papeles y diciéndole a mis alumnos la nota que había sacado cada uno de ellos.

Y hoy... Hoy el colmo. Cuando he vuelto a mi clase (de dar clase en otro grupo) la persona que había estado con mis cosas se había bebido parte de mi botella de agua. La botella de agua que es mía, solamente mía. Porque bebo directamente de ella, que para eso es mía.

¡Qué asco!

Y la he tenido que tirar.

¿Yo me paso o la gente se pasa?

Enviado desde mi BlackBerry® de Vodafone

11 comentarios:

  1. Todo el mundo coincide en que la crema de manos es el mejor producto que trae la cesta, de hecho me la encargan mucho mis amigas y las de mi madre xD. La chica de la tienda me preguntó un día si yo las vendo en mi ciudad... es fácil que en un mes compre 4 o 5 botes, sobre todo ahora en invierno.

    Soy muy celosa de mi intimidad, no me gusta que me toquen mi mesa, de hecho, suelo tenerla recogida cuando me voy y todo lo que me cabe metido en la cajonera bajo llave.

    Y... a mi nada más que por higiene no se me ocurriría beber en la botella de agua de otra persona. Eso roza la mala educación diría yo.

    Ains, qué cosas pasan, oye.

    P.D. ¡Jo, la verificación de la palabra es criminal! voy a hacer un copy/paste antes de darle a publicar porque ésta no la acierto fijo.

    P.D. Cuando necesites reponer la crema, no tienes más que pedir por esa boquita.

    ResponderEliminar
  2. Pues yo creo que es que la gente se pasa 3 pueblos :/ Yo no podría rebuscar entre las cosas de mis compañeros, y si viera un montón de exámenes ni se me ocurriría decir las notas! Si no es mi competencia, ¿yo qué se si la profesora quería decirlas o no?
    Lo de la botella de agua quizás lo entienda más porque hay gente que es muy poco escrupulosa. Pero muy poco. Éso sí, yo soy tú y la tiro automáticamente xD

    ResponderEliminar
  3. Los profes, aunque tengamos una tutoría, con eso de cambiar cada hora de aula y de grupo hace más difícil tener algo que esté más al alcance de todos, mi botella de agua siempre va conmigo, porque si me falta una hora lo paso fatal durante ese rato. Aunque a mí no me ha pasado (de momento) he visto a bastantes compañeros quejarse de que se han comido algo que han dejado en la nevera de la sala de profes, o que también se han bebido su agua, el otro día un compañero se quejaba de que se habían bebido su zumo de naranja, y lo que más le molestaba no era el hecho en sí, sino que al menos le avisaran para traer más, que él estaba acostumbrado a beberse cada día zumo y ese día le habían dejado sin.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  4. Pues no, no te pasas tú.. los demás es que por lo visto no respetan nada!! ¬¬

    Lo de los exámenes me ha dejado tocada por la irresponsabilidad de la tipa esa, y la cara tan dura que ha mostrado tener.. Wow...

    Pero lo del agua!?! HOLA?!!? Beber de una botella ajena?? Por mucho que el otro/la otra supiera que era tuya y le diera menos grima.. es que la gente ya no respeta na de na!?!? ¬¬

    Yo de ti correría el rumor de que sueles beber agua mezclada con algún medicamento "pa lo tuyo" (o dices algo concreto ;), y a ver si el que lo hizo se asusta un poco, y el resto aprende qué no tocar..

    Por cierto, que esto me recuerda que en el cole de Finlandia ningún profe tocaba NADA del resto. Había un frigo en la sala de profesores, y cada uno dejaba allí sus frutas, yogures, bebidas... y ahí seguían días y días si el dueño no las tocaba!

    Y obviamente, cuando yo llegué pregunté, por ejemplo, si podía usar el café y el té, o si debía llevar del mío (por si era algo común comprado por el cole). Como resultó que era algo que iban llevando los profes según se empezaba a gastar, yo hice lo propio, y compré una caja enorme de tés y la dejé allí para uso de todos. Y eso es lo que yo veo normal, que se pregunte antes de tocar algo ajeno. Porque yo ODIO que toquen lo mío.

    En fins, ánimo guapa!! Muaks!!

    ResponderEliminar
  5. Puffffff, yo soy de las personas que todo lo dejan, que están tan dispuestas a compartir que algunos hasta se quedan sorprendidos, pero... ¿beber de una botella ajena? Eso es ser guarro y punto.

    Por cierto el otro día le enseñé un balsamo labial a una compañera, lo cogió y se lo puso en los labios. Me entró un tic nervioso en el ojo de lo flipada que me quedé. Estuve a un tris de decirle "Ups, he olvidado decirte que tengo candidiasis en la boca" (que se puede tener) nada más que para verla congestionarse.

    ResponderEliminar
  6. Lileth, si te sirve de consuelo, yo soy exactamente como tu, no puedo con esas cosas! a lo mejor es manía o demasiados escrúpulos, pero lo del agua es ya el acabose. No sé como se le puede ocurrir a alguien beber de la botella de otro -única justificación, que estuviera con peligro de muerte por deshidratación, que no suele ser el caso, jaja-.
    En fin, a mi esas cosas me sacan de quicio totalmente, y eso de sacar las notas delante de los niños...muy poco profesional. Pero en fin, gente para todo.
    Un besito Lileth, espero que, salvo esas cosillas, te sea llevadera la semanita. Manda narices con los compis!

    ResponderEliminar
  7. Pues creo que la gente tiene un morro que se lo pisa, que pasa de los demás y que la empatía para ellos debe ser de otro planeta. Que tienes toda la razón pero si te sirve de algo...no es solo en tu colegio.
    Besos

    ResponderEliminar
  8. La gente se pasa, no hay duda.

    Todavía recuerdo cuando fui a buscar mi portatizas (el que mi madre me había regalado cuando empecé a trabajar y que guardaba dentro de un estuche que, a su vez, estaba en el cajoncito) y no lo encontré. "Lo ha cogido Doña Fulanita", me dijeron mis niños. Flipé y fui a buscarla. Me suelta: "Ah, no sabía que era tuyo" y me da uno parecido y roto, mientras portaba el mío en la mano. "Mira, éste no es, el mío tenía mi nombre marcado" (lo hice con un compás). Pues la tía me enseña el mío, con unos rayajos encima de donde antes había estado mi nombre. Arrrrgggghhhh! Me enciendo cada vez que me acuerdo porque lo peor es que no lo recuperé :(

    ResponderEliminar
  9. Por cierto, también estamos los tutores y especialistas a la vez ;)

    ResponderEliminar
  10. Jajaja! yo tengo esas mismas cosas en mi "cajóncito". A veces la gente se pasa toqueteando tus cosas, pero a veces nos pasamos protegiendo: el otro día vi una nota en la nevera: "las coca-colas son mías", literal, sin firma ni nada.
    A veces somos peores que los niños.
    Desde luego, ¡el agua para tirarla!

    ResponderEliminar
  11. Yo no soy maestra, pero creo que casi todas las mujeres tenemos guardadas las mismas cosas en el cajón de nuestra mesa.

    Soy de las personas que si tengo algo que alguien pueda necesitar, no espero a que me lo pidan, simplemente lo presto ó lo doy, pero aún siendo como soy, no soporto que nadie husmee y toque mis cosas.

    En mi trabajo, para tomar el café, tenemos unas tazas comunes que la mayoría de la gente no usa porque luego hay que lavarlas. Suelen utilizar los vasos de plástico que salen del dispensador del agua. Yo tengo mi taza propia. Una taza muy bonita que me trajo mi hermano de Nueva York. Me molesta cuando alguien la usa en lugar de usar las tazas comunes, y cuando le dices que la taza es tuya te responden “Ah! No me he fijado, he cogido la primera que estaba a mano” ¡Mentira cochina! Si hay trece tazas y una es diferente, no me digas que no te has fijado. He optado por guardarla en mi mesa.

    A mí no se me ocurre rebuscar entre los cajones de mis compañeros. Lo que hay dentro es personal e INTOCABLE.

    Me fastidia tener que poner el nombre en mis utensilios de trabajo, pero si es verdad que ¿porque me tienen que quitar mi bolígrafo cuando en el armario del material común pueden coger uno nuevo? Y ya me subo por las paredes, cuando me devuelven el bolígrafo que se han llevado sin querer y me lo han mordido completamente por detrás.

    Z.A.L.

    ResponderEliminar