El buen momento de cada día

El balance del día, si tengo que ser sincera, ha sido desastroso.

Si el año pasado mis días duros eran lunes y miércoles, este curso el jueves se lleva todos los defectos. Toditos juntos.

Por suerte a lo largo de la mañana entro un rato en una clase que no es mi tutoría a dar otra asignatura, por esto de rellenar horario. Esta clase, una de la de los "mayores" del colegio, tiene muy buen rollito. Es como dar clase a veintipico adolescentes con la risa floja, que a cada oportunidad siguen en voz alta el hilo de sus pensamientos debatiendo lo que les da la gana y hablando los unos con los otros, generalmente de lo que estaba explicando hasta que me interrumpieron.


Como podréis imaginar es un grupito muy trabajoso para impartir clase. Sin embargo me caen de miedo, oye. Son cariñosos y generalmente entusiastas cuando explico, hacen mil y una preguntas y me obligan a ir un paso más allá, prepararme muy requetebién los temas y pensar el por qué de todas las cosas para poder dar respuesta a sus interrogantes. Lo mejor de lo mejor es que acogen con sencillez mis "no lo sé, lo investigamos" cuando me hacen preguntas que, desde mi formación de maestra, se escapan a mis conocimientos.

Uno de los alumnos de esta clase es como un ratoncillo blanco. Rubito y pequeñito, curioso y tierno, participa activamente desde la primera fila en las clases con el movimiento físico constante de un pequeño roedor.

Y hoy se ha caído de la silla mientras explicaba.

Y, al ver que se levantaba y estaba bien, no me he podido aguantar y he empezado a llorar. De la risa.

La cara de pánico del ratoncito grabada en mi cabeza al ver que

a) se caía

b) se caía en las narices de la maestra que probablemente le regañe, encima

ha sido lo mejor con diferencia de mi día, mi semana y casi del curso.


Una suerte que, con nuestro buen rollo nos hemos reído todos. Tampoco es plan de estar serios y como pasmarotes, digo yo.

La semana que viene hay examen, a ver si nos hace tanta gracia entonces.

Comentarios

  1. Jjjajja carcajada de "ver" o más bien imaginarme al ratoncito cayendo!!!!!

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  2. Jajajaja como te entiendo!! Y tienes razón, los profes somos de carne y hueso, y los niños tienen que ver también nuestras emociones.hace poco a mi también me entro la risa tonta cuando hablando de las montañas me acorde del libro que hacia poco había visto: como cagar en el monte. Les explique lo que pasaba y nos reímos todos juntos y después seguimos con la clase tal cual, pero creo que mucho mas unidos después de habernos reído juntos :)

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  3. Y el nene cómo se lo tomó? xDDDD Porque a día de hoy yo soy el niño ése y me muero de la vergüenza! Aunque supongo que tan peques no saben todavía lo que es xD

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  4. Yo no lo puedo evitar, se cae alguien y me sale la risa... incluso si la que se cae soy yo misma.

    Recuerdo una caída embarazada en la calle, y un chico agobiado intentando levantarme mientras yo me moría de la risa...

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