martes, 24 de enero de 2012

De cómo se me desinflan los buenos propósitos.

Esto de proponerte cosas, cosas buenas, se entiende, es un arma de doble filo. Un filo impregnado de voluntad firme y el otro, frecuente, más blando que una nube de azúcar al microondas. Y eso es así.

Le comentaba hace un rato a Ro, de ¡Ostras, Pedrín!, que la intención de ponerme unos buenos tacones por las mañanas se me va directamente a la porra cuando me acuerdo de todo lo que debo hacer en mi jornada laboral:

- Pasar varias veces en la mañana por las veintisiete mesas corrigiendo fichas, libros y cuadernos ¡porque si no estoy pendiente de lo que hacen no les puedo enmendar lo que hacen mal o les cuesta aprender!

- Patearme el recreo, incluso esas zonas con un barro tremendo, porque fulanito le ha pegado a menganito o alguno de ellos se ha caído.

- Acordarme de que mi alumno juguetón hace un rato que fue al baño y tener que ir corriendo a buscarle.

- Irme de una clase a otra, a veces subiendo y bajando escaleras, porque me toca dar la siguiente hora en otro sitio.

- Pasear constantemente entre las mesas, esquivando mochilas, gomas y todo lo que mis alumnos tienen a bien tirar, sin querer, al suelo.

- Explicar las lecciones con el dinamismo de Paula Vázquez para mantener la atención de los nenes.

En conclusión, que ponerme un tacón me está costando la misma vida. Y oye, lo mismo es la vejez, con lo que yo he sido, pero es que dar clase a niños pequeños no tiene absolutamente nada que ver con los que son un poco más mayores.

Y por el mismo, por el mismo sitio, se me ha ido la fuerza con la que me propuse darme un paseíto por las tardes.

Y es que cae la tarde, baja la temperatura, miro el frío que hace y oye, que yo por debajo de los diez grados me aperreo cosa mala. Que lo sé, que no es para tanto, que la cosa es abrigarse... pero me aperreo.

Al menos en lo laboral estoy rindiendo, porque si no...

Deberían vender voluntad en pastillas.

8 comentarios:

  1. Yo por éso me hago los propósitos de dos en dos meses: hay cosas que por mucho que me las proponga en Enero sé que hasta Mayo no voy a poder empezarlas, así que, ¿para qué?

    Y no eres la única que se aperrea con el frío, estoy blogueando en un descansito de estudio... desde la cama!! Como tengo que hacer unos trabajos para entregar mañana y hace frío, aquí estoy tapada y con el portátil en las piernas xD

    Un beso!

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  2. Hay que ponerse objetivos: Seguro que alguno acabamos cumpliendo.

    Zepequeña.

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  3. "Ponerse tacones" un propósito muy profundo para este año...

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  4. Te entiendo perfectamente. Ser maestra es un trabajo muy absorbente. No solo en el cole, sino fuera de él...yo llego a veces tan cansada mentalmente que no me apetece ni hablar, ni hacer na más que sofear...pero otros días algún nene te da una alegría y se borra todo lo malo! Aprovecha estos dias y yasta :) Lo de los tacones chiquilla...con el índice de peligrosidad laboral que tiene lo nuestro (coger enfermedades, jugarse la vida con algún padre...jaja) cómo le añades más leña al fuego!!! ;)

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  5. Yuna, creo que te voy a copiar lo de los propósitos a corto plazo, quizá de mes en mes me venga mejor.

    Zepequeña, también pienso que debemos ponernos objetivos, aunque sean pequeños.
    ´
    Querida Anónima, aunque te pique, los últimos meses tengo unas preocupaciones tan banales en mi vida que sí, decidir si me pongo tacones o no por las mañanas representa una de las cosas más emocionantes. Señal de que no tengo grandes problemas, y me alegro, me felicito a mi misma y me resbala lo que otra gente pueda opinar. De hecho también me felicito por no ser una de esas personas que, para ser feliz, necesite que el resto del mundo sea infeliz. Tú misma.

    Crispy, si es que me meto en todo, no pué ser, no pué ser....

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  6. Viva el zapato plano! Los tacones mejor al salir del cole! jejeje.
    Un beso!!!

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  7. ¡¡Marchando dos cajas de las pastillas esas para mí!!

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  8. Yo fue nacer mi churumbel y aparcar los tacones, no me veía corriendo, con el carro, la bolsa o la niña y subida en las alzas.
    Así que detrás de veinte no quiero ni imaginármelo...
    Y llevo una hora diciéndome:-Ponte las zapatillas y la zamarra y saaaaal.
    Así que no soy la más indicada para aconsejarte.

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