jueves, 4 de marzo de 2010

El charco

En el mío, como en cualquer trabajo, hay momentos en los que estás casi de brazos cruzados y diez minutos más tarde no abarcas el total de tareas que tienes que hacer, a la vez.

Andaba yo esta mañana intentando razonar con una mamá que si el niño tiene una duda en una ficha lo más lógico y práctico es que me pregunte el nene, no ella. Que le agradezco su implicación, pero que se está tomando un trabajo que no le corresponde.

En estas, por la puerta del despacho donde estaba yo originariamente para imprimir unas cosas (puesto que el resto de impresoras del cole estaban compinchadas y se negaban a hacer nada) y donde mismamente estaba siendo interrumpida por la mamá (amable y atenta, que todo hay que decirlo), me aparece mi JM (uno de mis JM, que tengo dos) empapado en barro desde la altura de las axilas hasta los tobillos.

- ¡Ay, Dios!- Hay ocasiones en que el ateísmo no tiene expresiones que me sirvan- ¿Qué has hecho?
- Me he caído en el barro.
- Ale, a llamar a tu madre, que traiga una muda- Digo, mientras con breves palabras despido a la otra madre, porque hace frío y este crío está empapado.
- Mi madre está trabajando en X- Sustituimos X por "pueblo lejano"- y no va a poder venir.

Ya tenía el teléfono en la mano y me quedo parada. Menos mal que está allí nuestra conserje-chica que nos salva de los apuros- compañera y me sugiere llamar a la abuela.

Pero la abuela no coge el teléfono.

Chica que nos salva de apuros sugiere llamar a la madre de D, que es vecina de la madre de JM a ver si puede avisar a la abuela. La llamo.

- Fulanita, soy Lileth, la maestra del niño... Noooo, D está bien (por ahora, jejeje), es que JM se ha caído en un charco y está hasta arriba de barro, todo mojado, y no localizo a la madre ni a la abuela...

Madre de D, que es un encanto, se ocupa de localizarme a la abuela de JM, que aparece a bordo del coche de un vecino y me hace entrega de una bolsa donde hay hasta unos calzoncillos.

Meto al crío en el baño y lo cambio. El pobre, después de casi media hora mojado, se queda en la gloria.

Mientras busco una bolsa en mis cajones de la clase para no juntar la ropa seca que me ha sobrado con la mojada me viene mi otro JM.

- Maestraaaaaa- Me dice, con el dejillo de este pueblo, que arrastra la última vocal.
- Quéeeeeeeeeeee- reconozco que los imito.

- ¡Ay, Dios!

Mi JM vuelve del recreo embarrado de rodilla para abajo.

- ¿También te has caído en un charco? ¡Pero si me he asomado antes en el recreo y solamente hay un charco!

- Pues en ese- Me contesta, con toda lógica.

Me masajeo las sienes.

Los niños callan, porque me ven venir.

Me tapo la cara y se me empieza a escapar la risa.

Mis niños también se ríen.

- A ver, fulanito- Sustituímos fulanito por el diminutivo cariñoso que le he puesto a partir de su apellido- que te toque... - El pantalón es de tela de gabardina, no cala.- Bueno, no es nada, te quitamos el barro con una toallita y en clase como no se coge frío te esperas a la salida.

Estoy saliendo de clase (no les toca conmigo a mis chicos) pero me vuelvo:

- Advierto que a partir de mañana si hay un solo charco no se sale al patio; y quien quiera salir que se traiga una muda... ¡Que me van a tener que poner una línea de teléfono en mi mesa para llamar a las mamás!

6 comentarios:

  1. ayyy estos niños, seguro que el charco era bien pequeño y los dos que fueron a parar allí... y suerte que la hora del recreo acabo, sino me veo a medio cole allí metido !! jejejej

    Besosss

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  2. Jajajaja, es que los charcos llaman a los críos, ejercen sobre ellos una fuerza irresistible que les arrastra sin que puedan evitarlo...

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  3. Me encantan estas historias de los coles. Yo no podría ser maestra, y os admiro....pero también creo que a veces, os lo pasareís bomba con los cachorrillos!!

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  4. Pues si, lo veo una solución muy justa, yo habría dicho que nadie saliera al recreo, pero es cierto que lo tuyo es más acertado.

    Como se nota quien sabe :)

    Saludines,
    YoMisma

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  5. Que bueno... pero como cambian las cosas d un tiempo a esta parte pq en mi colegio, d pequeña, si llegabas asi de calada te recibia el profe con un capon... y luego ya llamaban a tu casa jeje. Si es q sois demasiado benevolas. Besos sin charcos

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