Bajo la lluvia: De cómo pienso que me he mojado poco para como estaba la mañana

Hoy, pese a que el radar de precipitaciones me decía eso de "te va a caer la del pulpo", he tenido que acercarme al centro para pagar el segundo plazo de la UNED (he de estudiar ya como si me fuera la vida en ello).

Nada más entrar en el banco, me fijo en que el chaval que está delante de mí en la cola para la ventanilla es de estas personas que hablan a gritos. Estaba hablando por el móvil y todos nos hemos enterado del problema financiero del colega y más tarde, en la ventanilla, hasta el mendigo de la puerta, que se resguardaba del chaparrón, se enteró de la cantidad que quería sacar de la cartilla. Penoso. Y desagradable.

Hice cola un rato, en el banco. Dos chavalas van delante de mí. Una con unas caderas demasiado generosas y la otra con una total ausencia de las mismas. El mundo debería repartirlo todo de una forma más equitativa. Mirando a la más delgada me acuerdo de mi peluquera; porque la chica lleva una cola y el pelo sucio de solemnidad. Pese a la cola se le nota, sí señor.

Cuando salgo me voy corriendo a la óptica, donde me dan la mala noticia de que mi ojo derecho se está echando a perder y debo aumentar la graduación. El óptico ha estado atendiendo a la señora de antes como tres cuartos de hora, así que la noticia  me deja un poco igual porque tengo unas ganas de salir de allí que no veas. Compro lentillas nuevas y me propongo regraduar las gafas en cuanto pueda.

Mientras esperaba  me probé cuatro modelos de Carrera que andan por allí. El que mejor me va es uno con la parte de arriba muy recta, cristal en degradado y montura blanca, a lo Lady Gaga. Me entraron ganas de poner morros ante el espejo, pero me di cuenta de que el esposo de la señora que tarda tanto me miraría raro y no tenía yo el día muy histriónico.

Salgo de allí y, cruzando la Plaza de las monjas, la lluvia y el viento aprietan; tanto, que estoy a punto de irme para casa en taxi, pero mi madre me ha encargado mandarinas y el pan, así que descartado el tema taxi. Me voy al Bodybell donde pido una bolsa para no chorrear el paraguas, porque me niego a dejar mi Pertegaz en el paragüero de la entrada acompañado de esas birrias compradas en un chino.

Se me ha acabado el tónico del 3 pasos de Clinique, y no tengo el jabón desde hace meses, así que me decido por un pack promocional que sale más barato y encamino hacia la tienda donde voy a comprar las mandarinas.

La tiendita, en el pasaje Manuel Machado, hasta las trancas. Cojo las mandarinas, las meto en una bolsita y hago pacientemente la cola mirando de reojo todo el rato al paraguas, que he dejado apoyado en una caja de patatas con cuidado de no mojarlas.

La gente es muy plasta en este tipo de tiendas. Han metido toda la fruta y verdura en una bolsita y la chica que atiende, que tampoco es Speedy González, tiene que ir sacando todo para pesarlo individualmente: Que si dos tomatitos, una cebollita, tres zanahorias...

Luego está la del regateo; que si ayer estaba más barato, que si no me haces una rebajilla...

A esto se me coloca una señora al lado y me sonríe. Mala suerte para ella, porque me sé lo que traen este tipo de sonrisas: Ésta se me quiere colar. Enseguida empieza a querer darme pena:

- Uisssshhh, qué me duele la espalda - Yo miro para otro lado- yo creo que es lumbago... con el día tan malo que hace... y la hora que es ya, con la prisa que llevo... - Para mí también es la una de la tarde, señora, me entran ganas de decirle- ... total, si son dos cosillas lo que llevo... hay que ver cuánta gente...

Hasta que va y hace lo que más odio que haga gente desconocida: Tocarme.

Me soba el hombro sin ninguna delicadeza. Pego un respingo y la miro con expresión de "no me toques, leñe".

- Que si me dejas pasar, que solamente llevo esto- Me dice, con todo el morro, mientras me enseña un puerro y una granada.

- No, lo siento, no la dejo, yo llevo menos que usted- Digo, mientras muestro mi bolsita de mandarinas.

No me quedo mirando su expresión, pero sé que no se lo esperaba.  Ni que llevase un carro entero lleno, tiene tela.

Comentarios

  1. Hay que jod**se y qué estresante es la rutina diaria, eins??

    A mi también me molesta mucho que me soben, y sobre todo que me den golpecitos en el brazo con el dedo tieso... así rollo maruja.... arrggggg!!!

    Un besete!

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  2. Es que éste tiempo que hace es más desagradable... yo ayer de compras por el centro de Sevilla me empapé.

    Lo del paraguas me recuerda a un episodio de ShinChan donde Misae compraba un paraguas muy caro y al final lo pasaba muy mal porque le daba miedo dejarlo en un paraguero y que se lo llevaran sin querer. xDD

    Y qué gente con más morro, Dios, menos mal que no la dejaste pasar.

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  3. Es que estamos todavia en invierno... Vaya carotas!

    Zepequeña.

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  4. Este tiempo empieza a ponernos ya de mal humor a todos... agrrrrrrrrrrrr!!!

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  5. Jajajaja, me parto... yo soy tonta y dejo pasar a todo el mundo... y eso q algunos se gastan una cara....
    Bss,
    A.

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  6. Me alegro de saber que no soy la única que no se deja convencer por ese pseudochantaje emocional :P

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