Encuentros en la tercera fase II: Codeándome con la realeza

Como ya saben los lectores asíduos, hubo una época en mi juventud en la que trabajé de vendedora en tiendas. Tenía su aquel, porque el contacto con la gente tiene muchas cosas agradables (y desagradables), aunque pudo más el horario horrible y el sueldo aún peor.

De todas formas siempre me lo planteé como un "mientras tanto termino la carrera" y llegué a sentirme atrapada con la presión de la gente que lo consideró un "ojalá sea para siempre". Supongo que desde el principio solamente se lo dejé claro a la chica que me hizo la entrevista.

Una de las cosas que peor llevé de una de las tiendas fue las compañeras. Salvando algunos casos, me encontré con una horda de chicas incultas que comentaban programas de televisión de forma compulsiva y peleaban a puerta de almacén cerrada de una forma que solamente he vuelto a ver cuando, zapeando, atisbaba escenas de Gran Hermano. No era mi estilo y lo dejé claro desde el principio desmarcándome.

Por aquella época, he recordado, venía a menudo una señora a comprar. Esta señora se nos presentaba como Marquesa de X (No voy a desvelar el nombre) y se daba muchos aires.

Su pelo arreglado de una forma extraña y su, he de reconocerlo, tufillo a brandy del bueno hacía que mis compañeras la trataran con sorna.

Yo, aliviada de que sus visitas nos rompieran la monotonía, la llamana "Señora Marquesa" admiraba su estilo y su gusto y no chistaba cuando me firmaba al pagar como "Marquesa de X". Pronto entraba por las puertas preguntando por Lileth, y me pasaba horas atendiéndola como se debía atender a una Marquesa.

La señora me prometía que debía acompañarla un día en el que mi jefa me dejase salir para que ella me pudiese enseñar sus recuerdos de familia, su casa llena de antigüedades...

Ni que decir tiene que la historia era el chiste del vestuario cada día, y las burlas, las mofas y un "esta no ha visto marqueses ni en el ¡Hola!" eran lo normal. Lo normal en lo que yo no participaba porque en el fondo estaba segura de que esta señora era quien decía ser, porque...

- Mis compañeras no sabían reconocer un abrigo de los caros, caros, caros, de los demás abrigos. Yo sí.
- La señora tenía un estilo natural, un porte y un saber estar (hasta en las circunstancias en las que venía a veces) que no lo tiene ni la Leti después de años de aprendizaje. Hay cosas con las que se nace.
- En la tarjeta vi su nombre, y la gente no le pone ese nombre a cualquier niña cuando nace.
- Porque sí.


Hoy, me levanto de la siesta con su nombre en la mente y lo meto en Google. Ahí está. La señora era quien decía ser, veo su foto y la reconozco. Era verdad que tenía fincas, casas, fortuna y posición.

Comentarios

  1. Mmmm ¿se admiten apuestas? yo digo Pitita, que ahora mismo no sé si es marquesa de algo, jejejeje.
    Me dejas intrigada....
    Bss,
    A

    ResponderEliminar
  2. Yo también tengo título nobiliario de herencia familiar, pero soy totalmente normal!

    ResponderEliminar
  3. y yo como A digo que es Carmen Lomana, porque esta mujer, hasta hace bien poco (creo...) no salía en las revistas......jejejej
    ¿hacemos una porra?
    Besotes

    ResponderEliminar
  4. Yo coincido con Minerva, ¿puede ser Carmen Lomana? aunque lo de señora marquesa no me pega mucho para ella, no sé...interesante historia mi niña, la verdad es que si...¿era cuando vivistes en granada? muakaaa

    ResponderEliminar
  5. Veo a todo el mundo TAAAAANNNNN desencaminado...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Mi niño no presta atención y se distrae en clase

Dress Code para maestras (y maestros)

Lunes preprimaveral, no vamos del todo mal