En la hora de lectura

De vez en cuando, sobre todo si noto a los nenes muy revueltos, saco media horita larga de algún lado, cogemos un libro (todos el mismo) y nos lo vamos leyendo en clase, entre todos, en voz alta.

Hoy, como los niños tienen un barómetro interno y sabían la que se nos echaba encima, estaba el clima del aula especialmente agitado. Estaban pesados, preguntones, dependientes, pejigueras... Así que después del recreo ese que apenas duró porque comenzó a llover dije que libros fuera que leíamos un ratito.

El olor a tierra mojada se colaba por las ventanas que tenía un poco abiertas y de fondo, además de la lluvia, oíamos el zumbido de los ordenadores que habían quedado encendidos después de haber trabajado las tablas de multiplicar con juegos online.

De pronto, M.E dice:

- ¡Silencio!, ¡Silencio!- Extiende los brazos a los lados, moviendo la cabeza.

D para de leer, y yo simplemente observo, esperándome cualquier cosa... Cualquier cosa menos la que soltó.

- Silencio, que "he escuchado un peo".

La salida pilla a todos tan desprevenidos como a mí, que me tapo la nariz y la boca con el libro, porque sé que como intente hablar me voy a reir. Los niños se miran y empiezan a responder, asombrosamente sin reirse:

- Pues yo no he sido.
- Yo tampoyo.
- Yo no.
- Ni yo.
- A mí me dolía la barriga, pero no me he tirado ningún "peo"- Responde un sospechoso, descartado por la lejanía que hay entre su asiento y el de la chivata.
- Yo no he sido- Respondo, no vaya a ser que quien calla otorga.
- Pues yo he oído un "prrrr", como un peo.
- ¿Pero huele?- Pregunto, práctica.
- No.- Todos niegan con la cabeza.
- Pues eso ha sido un zapato, que al estar mojados hacen ese ruido al rozar en el suelo.

M.E no parece muy convencida pero, al rato, el ruido es reproducido por el zapato del compañero y ya lo podemos identificar.

- Era eso, sí. Ya me quedo más tranquila.- Me dice la nena.

Comentarios

  1. Siempre me ha hecho gracia esa pregunbta de "huele?" pq anda q no se nota!!. Me encanta esa naturalidad d los muchachos. Besos!

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  2. La sinceridad de los pequeñajos es aplastante.Digna de envidiar.

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  3. Jajajaja! Pues el otro día en la clase de 3 años el niño que tenía al lado se queda mirándome y me dice tan contento: "me he tirado un peo". Y yo, como tú, intentando contenerme. Al final lo mandé al baño, con papel, por si acaso...

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  4. Jejeje, la verdad es que las maestras tenemos anécdotas para estar contando hasta el infinito. Yo, igual que Elena, con los de tres años tengo muchas. El otro día, para variar, le dieron ganas de hacer pis a uno y detrás fueron todos. Nada, media clase echada por alto. En fin... cosas que pasan.
    Saludos Lileth!

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  5. Saritísima y Abutrí de Getafe, lleváis razón, lo mejor es la naturalidad en todo a estas edades.

    Elena, Encarni, es que infantil es especial para estas cosas.

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