Oposiciones 2009: Crónica fashion

Para cualquier entrevista de trabajo el aspirante intenta dar, a menos que busque el autoboicot, una imagen profesional y adecuada al puesto.

Pues con las oposiciones al cuerpo de maestros pasa lo mismo... A veces.

En la enseñanza pública tienen cabida, pese a todo, personas con un estilo personal que difícilmente tendrían cabida en la enseñanza privada porque, aunque a veces nos pese, el aspecto es una carta de presentación que sigue teniendo muchísimo peso a la hora de acceder a un puesto de trabajo.

Dejando al margen preferencias y gustos personales, estaremos de acuerdo que aun respetando el estilo propio de cada persona hay ocasiones en que lo idóneo sería no destacar, y en las oposiciones es preferible ser recordado por una buena actuación en el examen más que por un look llamativo o desacertado. Ahí va la crónica fashion de las oposiciones 2009.

Acto de presentación

La presentación de las oposiciones es un acto de asistencia obligatoria a través del cual el tribunal se presenta, se pasa lista de aspirantes, se recoge papelelo de los mismos y se hacen públicas las normas del examen escrito que tiene lugar un par de días después.

Mi acto de presentación tuvo lugar una calurosa tarde de junio y pasando los 30 grados; sabiendo que iba a estar un par de horas en un lugar sin aire acondicionado opto por vaqueros pitillo en marino cómodos, cuñas en rojo y casta blusa roja de manga corta.

Allí, mientras espero a entrar miro anonadada cómo una chica ha optado por un minishort de esos que lleva más largo el fondillo de los bolsillos que el propio pantalón. Además, le queda bocón por todos lados, porque ella es muy delgada así que me distraigo un rato contando cuánta gente está pendiente de que, al moverse, se le vea algo. Eran más de cinco. Supongo que ayudaba que la chica estuviese encaramada en una escalera y no parase de moverse.

Veo a un par de chicas que vienen directamente de la peluquería (o de haberse tirado un buen rato con una plancha). Los rizos artificiales, la melena de alisado japonés... Canta un montón. Como es viernes pienso que lo mismo tienen una boda esta tarde-noche y decido ser "indulgente". Cuando las veo aparecer el domingo a las 8 de la mañana para el examen escrito con la misma pinta pienso que de boda nada, que es que dan puntos en el baremo por llevar el pelo ideal.

Veo otra chica negra como un tizón con un maquillaje ultraconseguido, escotazo, taconazo...

- Ahí, provocando al tribunal- Opina mi compañero.
- Mírala, ha estudiado poco, con ese moreno que lleva- Opinan cuatro arpías que se han sentado detrás de mí.

Examen escrito

Para el examen escrito, donde vas a estar dos horas exprimiéndote los sesos para desarrollar todo lo que sabes en esa mierda de tiempo, donde te van a entrar ganas de hacer pis de los nervios, donde se va a estropear el aire acondicionado o lo van a poner tan a tope que te congelarás... mejor ir cómoda. Opto por un pitillo negro muy elástico de Berska, camiseta de Blanco "I Love My Boy" en color gris (creo que la tiene media España) y manoletinas peep toe en negro de Pull And Bear. En el bolso llevo un foulard de algodón en negro de H&M por si el aire se dispara.

Ese día llego a ver de todo, desde conjuntos "chica de oficina", con pantalón de pinzas y camisa masculina, hasta vestidos palabra de honor de una comodidad dudosa. Sin embargo, mis recuerdos de aquellos momentos están un poco distorsionados por los nervios, puesto que apenas recuerdo la espalda de la persona que estaba delante de mí.

Examen oral

Mi máxima siempre ha sido portar algo con lo que me sienta cómoda y que pase desapercibido. Para eso me fui de compras y encontré en Amichi (rebajas adelantadas) un par de blusones de estampado discreto, una en malva y otra en azul marino. El día del examen me decido por pantalón vaquero de Mango (lo llamo "mi disfraz de delgada" de lo milagroso que es) de esos modelos que parecen un pantalón de vestir, cuñas y blusón marino. Voy cómoda y paso desapercibida.

Tuve que esperar un buen rato en la puerta del insti donde me iba a examinar y pude echar el ojo al resto de aspirantes. Los chicos, casi invariablemente, pantalón de pinzas y camisa de rayas. Aburridísimo. Eché de menos algún polo bonito, más vaqueros...

Las chicas con camiseta y falda en la mayoría. Reconozco modelos de Massimo Dutti de otras temporadas, de Zara de esta temporada y prestadas en algunos casos, porque se las ve incómodas. Llega una chica con pantalón blanco de lino (bragas en color visón muy oscuro) y camiseta apretá roja. Su michelín de la barriba se ondula a cada movimiento de ella y doy gracias por no estar de tribunal, porque a mí esas cosas, aunque no lo haga a propósito, me distraen mucho. Y es que volvemos a lo de siempre, que lo malo no es estar gorda, sino apretarte en licra roja o envolverte en satén morado.

La chica del maquillaje impecable repitió para el oral con el alisado japonés. Volví a pensar que tenía una boda, porque ese día estaba de buen humor.

Comentarios

  1. jaja las hay muy horteras, no quiero se rmala pero lo ponen a huevo...
    el bolsos lo compré en febrero te contesté por mi blog, pero por si acas aqui me tienes.

    un beso

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  2. Se nota que no son oposiciones de letras de secundaria! jaja! los de hispánicas vamos a los opos con tejanos y camisetas de los más tiraos! vamos, más bien dejaillos... es que somos "bohemios". me ha encantao la entrada. jajajaj

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  3. Jajajaja!

    Lo que te ibas tú a entretener estando de tribunal... jeje.

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  4. JAJAJAJA VIVA EL SATEN MORADO Y LAS CARNES APRETUJASS..LO QUE NOS HACEN REIR VERDAD??

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