Crónica de un sábado de marcha por Huelva

Anoche, el Señor X y yo salimos a cenar con un amigo común al que hacía tiempo que no veíamos en un restaurante italiano del centro de Huelva. El local comenzaba a llenarse cuando llegamos y nos dieron una mesa para tres en una zona estratégica del local. Y estratégicas no por encontrarse cerca de un ventanal espectacular, no, sino porque era zona de paso hacia la zona de fumadores.

Me senté entusiasmada de cara a la galería para poder amenizar mi velada con las idas y venidas de la gente y sus looks de sábado. En medio de la cena, después de un buen rato sin nada que reseñar, pego un respingo, suelto una carcajada y digo casi gritando:

-¡Estoy pensando en las demás!- Haciendo alusión al anuncio.

En ese momento ha pasado frente a mí una chavala con minishort tan mini que al andar luce el cachete del culo...¡Sin medias! Ni tan siquiera unas horribles medias transparentes que contengan esa celulitis que asoma sin piedad. Y lo malo no es tener celulitis (o sí, es muy malo, lo sé), sino obligar a la gente a verla en medio de la cena... Es un concepto muy "satén morado", es decir, a veces importa más el continente que el contenido.

La muchacha irá helada de frío, pero a mí me acaba de alegrar la cena.

Terminando de cenar las relaciones públicas de los pubs de al lado nos ofrecen tickets de consumiciones... A ocho euros las dos consumiciones (tampoco está tan mal); sin embargo el local no nos convence así que, una vez hemos salido del restaurante tiramos para el Mombasa.

El Mombasa es el antiguo Trastero bar, en la calle del antiguo Crápula (el botellón en Huelva se inició allí a principios de los años 80) y está decorado, en coherencia con su nombre, con motivos africanos, incluyendo un absurdo rinoceronte gigante que hace que una parte del pequeño local quede inútil. De camino me encuentro con mi amiga E, mi fashion amiga E, que una vez más demuestra con maestría que se puede ser moderna, guapísima y juvenil aunque la biología (y las magdalenas de chocolate) te hagan llevar una talla que supera la 54.

E luce esa noche unos pendientes con cristal de murano, camiseta roja de escote cuadrado, minifalda vaquera, botas de media caña en piel negra, medias negras con pequeños lunares en beig y lo cubre todo con un abrigo corto espectacular en cuadros escoceses en negro y rojo. Comparo mentalmente a la chica con satén morado marcaombligos con mi amiga E que ha sabido adaptar las tendencias a su físico y me arrepiento más que nunca de no haberle sacado una foto.

E y yo nos sentamos en el Mombasa a cotillear, puesto que no hablamos en condiciones y con tranquilidad desde hace más de un año. Prometo que en cuanto me quede más libre le enseño el coche y el piso y las dos nos damos muestras de la alegría que tenemos de habernos visto.

La primera, y cargada, copa (Bacardí con lima) la tomo en pleno éxtasis de cotilleo con mi amiga. Una vez se va me tomo la sengunda (la que nunca debí tomar) en pleno éxtasis de bailoteo. Vaya, que como bailo tan mal no me doy cuenta de que tengo la verticalidad comprometida hasta que es demasiado tarde y todo me parece gracioso, todo el mundo muy simpático (hasta los buitres de la barra) y las canciones de lo mejor que me podían poner en ese instante.

Por cierto, Mombasa templo de treintañeros puesto que, además de lo nuevo, me hacen un recorrido por los superhits de finales de los 80 y principios de los 90. Le doy un aprobado, pese a todo, porque el chumba chumba del Saxo en La Merced me ha quitado las ganas de volver.

No tengo ni la más remota idea de a la hora que aparecí en casa. Ni falta que me hace.

Esta mañana (a medio día más bien), cuando me he levantado con cara de agonía y me he tumbado lánguidamente en el sofá mi madre se ha reído de mí. Dice que ya no tengo edad de estas cosas, que no tengo veinte años, y se ha seguido riendo. Mi padre me preguntó si estaba mala y al decirle que no, que lo que tengo es resaca, se ha ido riéndo por lo bajini.

Curioso... Hay cosas, como padre, que te llegan a hacer gracia a lo largo de los años.

Edito: Look de sábado de Lileth

Vestido de punto en rojo, marfil y negro con estampado geométrico de Yera sobre cuello vuelto básico de Mango en negro de manga francesa. Medias negras de 100 der de Calzedonia y zapatos salón con tacón triangular de Fosco.)

(Yo tengo la versión en rojo)

Comentarios

  1. Muy mono tu vestido, Lileth!
    A la del minishort que le den dos guantazos bien dados por atentar contra la estética y el buen gusto!
    Ir sexy no implica ir enseñando hasta el alma, como tú sabes pero por desgracia algunas no.
    Odio la decoración africana, me da mal rollo, JAJAJA!! Veo las mácaras esas y me entra un miedo!! XD
    Cómo que no tienes edad para esas juergas?? Claro que la tienes y lo has demostrado!! ;o) Viva las juergas que nos alegran la vida!! MUAK!!! Buen finde!! :o)

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  2. Genial tu look!!! POr cierto una juerga siempre viene bien, se tenga la edad que se tenga, así que disfruta.
    Un besazo y feliz comienzo de semana.

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  3. ¿juerga? ¿juerga? ¿de qué me sonará a mí eso? ays... sniff...

    bueno, esteeee, que venía yo a comentarte que has sido vilmente tagueada por una servidora... pásate por mi blog y lo ves, ¿vale? ¡gracias guapa!

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  4. Este viernes y sabado estaré por Huelva, por si os apetece tomar algo... Si se te ha quitado la resaca, claro.

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  5. Casandra, no sé yo si tendré edad, lo que sé es que ya estoy preparando la salida de este fin de semana, aunque me he prometido a mí misma beber con un poco más de cabeza, porque al final perdí todo el domingo por el malestar que tuve.

    Julia, gracias, últimamente tengo tantro estrés que la salida del fin de semana me coge como agüita de mayo..

    Lamamma, yo me aprovecho, que intuyo que no me queda mucho de este tipo de salidas.

    Akli, ¿Cena en el chico y copa posterior el viernes o el sábado? Tú eliges. Si vas con la gente de rol no nos importa apuntarnos y echar el rato. Besos, ya me cuentas. Y si no me cuentas te llamo.

    Paki, gracias, me he comprado poca ropa esta temporada, así que he intentado elegirla bien. Besos y ánimo con el curro.

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