Mi armario cabrileño

Esta sustitución viene marcada para mí por algo muy importante: la ausencia de restricciones de peso en mi equipaje. Por eso, en mi armario voy trayendo cada fin de semana ropita de mi casa de Huelva.

Ahora, que ya voy cambiando a la ropa de primavera (aunque las temperaturas del pueblo y las lluvias no acompañen) veo que paso de la tendencia monocromática del invierno (apuesto todo al negro) al arcoiris kitsch de la nueva temporada, donde turquesas, rojos, fucsias y amarillos se mezclan con dudosa elegancia. Nunca fui una de esas pijas de negro y camel.

Este año me está dando por las rebequitas y, de no tener ninguna en los años anteriores, he pasado a tener en blanco, negro, marrón, turquesa, amarillo... y a tener una imperiosa necesidad de una beig y otra azul.

En mi armario cabrileño penan mustias varias prendas que aún no me he atrevido a estrenar, como una rebeca roja de manga corta de Blanco y los famosos zapatos peep toe a rayas marineras en azul, blanco y rojo. Y es que el clima del pueblo no acompaña.

Aún, pasada la mitad de mayo, sigo poniéndome los mismos jerseys que en noviembre, pese a que intento darles un aire renovado. Superposiciones, camisetas y las benditas rebecas me permiten usar algo de la ropa de la nueva temporada pero, en general, dan ganas de llorar.

¡Quiero primavera ya!

Comentarios

  1. Tu sigue llevando cosas al armario, que verás cuando termine el contrato y tengas que partir. Te acordarás de los aviones y de como la restricción de equipaje deberia aplicarse tambien a los coches...

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