Primer día de Colombinas

Hoy han comenzado Las Colombinas, la feria de Huelva. Colón salió de aquí hace ya una porrada de años con tres barcos hasta arriba de gente que sacaron de la cárcel (y de buenos y honrados marineros locales). Lo de que termináramos cometiendo genocidio es sutilmente ignorado.

Lo dicho, que hoy empiezan las Colombinas y hemos visto los primeros fuegos artificiales. Cortos, pero intensos. Me han encantado.

El Ayuntamiento, que de vez en cuando se tira unos detallazos, ha pensado en toda la gente que no podía ir esta noche al recinto a ver el concierto de gratis de El Arrebato, y ha organizado un pedazo de espectáculo en mi calle. Mira tú qué suerte.

Como estaba fuera de programa, me ha tenido que avisar mi madre. Menos mal que me cogió todavía vestida, que si no me ve el pijama de fresitas toda la calle. Y es que ha levantado una expectación como hace tiempo ya.

Nada menos que tres coches patrulla de la policía nacional. Jóvenes y guapetones, que ni Los hombres de Paco (Se nota que el Ayuntamiento tenía presupuesto). Seis polis uniformados y armados con linternas y guantes registrando el coche de dos quinquis que se apoyaban en la pared con cara de circunstancias.

Papá, mamá y yo, en el balcón, asistíamos al espectáculo como media calle que lucía pijama de verano, o bañador masculino pasado de moda, que es muy socorrido para estar en casa.
Mientras, en el techo del coche se va acumulando una serie de objetos rescatados por los sufridos policías de la linternita:

- Una vara de hierro.
- Tres teléfonos móviles.
- Una cartera.
- Tres manojos de llaves.
- Una cacho navaja... que no era de nadie, al parecer.

Mientras interrogaban a un quinqui suena una música tipo reaggeton de forma estruendosa. Los polis se aguantan la risa. El quinqui contesta al móvil bajo la mirada de dos polis, uno calvo (el que hace de malo) y uno con melena envidiable (el que hace de bueno y se lleva a la chica). Por la distancia no nos enteramos de lo que dicen. Mamá y yo miramos con envidia a los del balcón del primero del edificio de enfrente: tienen mejores butacas que nosotros y han pagado lo mismo.

El registro al coche prosigue. En mi balcón se admiten apuestas de a ver qué más encuentran.

Y el momento "Es la una de la mañana pero como si fueran las seis de la tarde" ha llegado. De pronto mi calle, a estas horas normalmente desierta, comienza a llenarse de gente: que si bajo la basura y me quedo remoloneando..., que paseo a mi perro, que si bajo y me echo un piti... Un ambientazo que tenía a los polis alucinando, venga a mirar a los balcones con cara de pensar que la gente se aburre mucho y él de guardia, to agobiao.

Al final, se los llevan detenidos, claro, y un poli se encarga de llevarse el coche.

Mi madre da en el clavo cuando comenta:

- ¡Qué pena que no escuchásemos lo que habló el tío por el móvil!.

Pues eso, una pena, no enterarte del diálogo más interesante de la película.

Comentarios

  1. Que nos gusta el alcagüeteo a los españoles, en general, y a los vecinos aburridos en particular :P Si todo estuviera mejor organizado los policías podrían haber dado unas declaraciones para Radio Patio y yo habría conseguido una entrevista en exclusiva con el kinki y el interlocutor.
    Por cierto, que de feria nada, las Colombinas han sido toda la vida de Dios unas fiestas o, como mucho, una velá. Eso de la feria es un asevillanamiento posterior, que no tiene nada de malo, pero que no viene al caso. ¿Dónde se han visto los caballos y los trajes de gitana tan propios de las ferias de estos lares? Como dato histórico, antiguamente a las Colombinas acudía la muchedumbre no con gorro de ganster sino de punta en blanco, con traje de fiesta (algo muy incómodo para montarse en "las volaoras" xD) Un saludito

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  2. Pero, ¿tú te imaginas con el traje de gitana en las Colombinas? Quita quitaaa, si en los toros no se cabe el día 3 con ropa normal, no me imagino con volantes. Y mucho menos en el recinto, montá en los cacharritos con la peinetilla volando. Mejor que no.

    Supongo que es que aqui somos muy prácticos.

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