Feria de Málaga

Marpalo me ha invitado amablemente a la feria de Málaga, que comienza la semana que viene. Y puedo decir que es de los mejores planes que hay en agosto.

Hace 10 años tuve mucho valor (porque a veces soy una persona que no entiende sino de huídas hacia delante y eso es equiparable al valor, a veces) y dejé a mi novio. Y menos mal, menudo pelmazo. Pero el post no va de eso.

El post va de ese verano con cierta edad y sin pareja, en el que mi tía nos invita a la feria de Málaga.

Y es que tengo una familia muy extensa y muy repartidita (lo de emigrar hacia donde haya trabajo no es algo que sólo haya hecho yo). Tenemos la excéntrica costumbre (bueno, mi madre más que nada), de mantener un contacto estrecho con toda persona que pertenezca a la familia, incluyendo primos lejanos de su familia política. De hecho tengo una legión de primos con los que podría casarme sin pedir la dispensa papal (y lo más importante: lo suficientemente alejados genéticamente para que los niños no salgan con problemas).

Mi madre es malagueña. Nació al ladito de la plaza de toros de La Malagueta y es la única ciudad diferente de Huelva a la que me iba a vivir con los ojos cerrados. Pues el verano de 1997 me invitaron a la feria de Málaga. El plan era ir a la feria de día, y luego la tarde y la noche echarla por Torremolinos. Vamos, que el plan era como para que se te saltaran las lágrimas de la felicidad. El tema se tuerce con una llamada de mi tía donde me dice alegremente y sin anestesia:

- Te he sacado un traje de tu prima y todo para que vayas vestida a la feria.

Ole, pensé. Un traje de gitana. Justo en la época en que yo estaba renunciando a mis orígenes, a la evidencia de que si naces pija, pija mueres por más Marilyn Manson o Molotov que escuches.

Pensar en el traje fue una tortura, y mi madre me tranquilizaba diciéndome que cuando llegásemos a Málaga bastaba con decir a mi tía que no me apetecía vestirme y punto. Tiene el don de ver la vida muy fácil.

Cuando llego a Málaga mi tía no había sacado el traje del armario. Bueno, sí, lo saca, lo lleva a la tintorería y luego lo había planchado, volante por volante, con el trabajo que eso lleva. Nada, que no tengo valor para decirle ni mu mientras pienso, esperanzada, que mi talla nunca ha sido muy parecida a la de mi prima Inma, y lo mismo el traje no me va.

Al día siguiente, me ponen el traje y parecía estar hecho a medida. He de reconocer que era bonito. Negro liso, con los adornos en amarillo. Al vérmelo ajustado, con ese escote en la espalda, vendí mi alma jevi y me fui contentísima a la feria. Pero la clave es esa: Negro. Negro y hace 10 años, cuando los vestidos de seda no se llevaban... Y Terral en Málaga.

Terral (o terráh, si lo dice algún malagueño) significa que íbamos a rondar los 40 grados.

La feria de día en el centro de Málaga impresionante. No era nada parecido a ninguna otra feria que yo haya visto y es, sin dudarlo, mi favorita. A las tres de la tarde, mientras seguía la marea humana de la gente en la calle, sentía cómo caía el sudor por mis piernas a chorreones. Y es que entre la caló, la gente, el vino, debajo del traje estaba chorreando, de forma literal.

Aguanté el tirón como pude y tuve un merecido baño en la piscina por la tarde.

Marpalo me ha recordado ese día, y lo feliz que fui, por en medio de Málaga, chorreando de sudor...

Comentarios

  1. De verdad tienes una familia tan extensa? en Málaga? quien lo diría!!

    Jajajajaja, un beso

    PD. Saludos a la Malagueta, al Doña Pepa, la calle Larios, el Cartojal y el terráh!! (y a la familia, claro).

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  2. Jajjajajaja, ay Lileth, qué me he reído con tu descripción de esa "experiencia" rozando el borde de lo subrealista en la feria de Málaga. Ahora decirte que eres una valiente de las que creí que ya no existían. Porque para ponerse un traje de flamenca, negro para más inri con todo el terrá en plena feria de Agosto, desde luego que es para sacarlo en las noticias!!!.
    A mí me gustan mucho los trajes y he tenido la tentación de comprarme uno en varias ocasiones, pero despues llega la hora de la verdad.... y me rajo. No sé, supongo que no estoy hecha para tener uno.
    Bueno, que sepas que hace dos años estuve en el albergue de Punta Umbría y las playas me parecieron espectaculares. Allí fue donde probé mi primera tortillita de camarones, me monté en la "canoa" (perdona si me equivoco) y fuí picoteada por un ejército de mosquitos asesinos que me hicieron parecer un unicornio y me obligaron a comprar Autan en spray en la primera farmacia que pude.
    Saludos guapa.

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  3. Enhorabuena!!!!

    "Ha sido usted una de las pocas afortunadas por las que los guiris se quedan prendados en la feria de Málaga."

    Lo del traje negro de hace 10 años es una verdadera proeza: mi amiga y yo todos los años cogemos los vestidos de nuestras madres, los dos negros y rosa, claro coincidencia porque nuestras familias ni se conocían(el mío es de hace 20 años) y nos plantamos en el centro abanico en mano. Es un puntazo ir así, la gente te mira... pero los guiris hasta te piden fotitos.Je, je. Te puedes imaginar el cachondeo está servido.

    Seguro que te lo has pasado de escándalo allí.

    ¡Viva la feria de Málaga!
    Trini

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