Gula

Mi sobrina mayor tiene 13 años y la talla 34. Por eso se compra pantalones vaqueros en el Berska y en Blanco. Y le quedan bien.
Hoy, como era el feliz cumpleaños de mi madre y no había nadie dispuesto a cocinar, hemos aprovechado los martes locos del Telepizza. Dos familiares, una de ellas con barbacoa crème, esa salsa infernal adictiva que me hizo pasarlo tan mal cuando vivía en La Palma, que allí no hay.
Comimos pizza hasta que mi pequeñina (me saca 4 cm) dice que no puede más, que va a explotar, ante lo que le sugiero que se desabroche los pantalones.
Ella, tan inteligente que llegó ella sola a la conclusión:
- Abuela, las mujeres tenemos las dos peores cosas del mundo: la regla y depilarnos.
Ella, decía yo, tan inteligente, aún no había descubierto que, cuando no puedes más de comida, aún te cabe un poco si te desabrochas los pantalones.
Es gula, la ilustro yo. Cuando no puedes más y te desabrochas los pantalones para seguir comiendo es el pecado de la gula. Ella, de colegio de monjas me mira muy seria, baja su mano, y se quita el botón de los pantalones, soltando un suspiro de alivio. Sin embargo no sigue comiendo.
Poco a poco, pienso, hay que aprender a pecar poco a poco.

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