In memoriam

Hace ya más de un año que no sé nada de él. Ni rastro. Supongo que murió.

Era rubito y me crecía en el brazo derecho, cerca del hombro.

Mi pelo mutante no se quedó en la categoría de lanuguito, sino que creció y creció hasta que al llegar al verano me descubrí ese pelo largo y bizarro en pleno brazo.

Lo corté, evidentemente; aún no éramos amigos.

Siguió creciendo y lo arranqué. Y volvió a crecer, aprovechando que, debajo de las mangas largas del invierno yo vivía ajena a mi pelito mutante.

Un día, durante la ducha, volví a tomar conciencia de él; alcanzaba casi un palmo de longitud. Mi pelito se hizo famoso, porque se lo enseñaba a mis amigos íntimos y a mi novio. Me prometí a mí misma no volver a arrancarlo. Mi pelito era simpático, y hacía reir a todo el mundo.

Un día, jugueteando con él lo arranqué sin querer. Mi pelito mutante no volvió a crecer, y ahora lo echo de menos, a esa parte extraña de mí, pero tan mía al fin y al cabo.

Te quiero mucho, pelito mutante, allá donde estés.

Comentarios

  1. Aun me caen las lagrimas... de risa, claro. Como me diría mi madre "tú, simplemente no estás bien, loquita".
    Un minuto de silencio por el pelo mutante..........................................ta.

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