La vuelta... a mi nueva casa

Mira que yo tenía sentimiento... pero fue ver caras conocidas en el aeropuerto de La Palma y llegar a mi casita (Gracias por guardarme el mismo apartamento, David) y sentir que esto ya es un poco mi hogar.

Cuando el lunes vi a mis pequeñines se me pasó toda la morriña. La primera hora después de navidad la tuve con un curso de primero de primaria (tienen 6 añitos), y mis peques venían muy dormiditos. Qué pena, un madrugón tan pequeños. Qué pena, con los juguetes de los reyes recién sacados de las cajas. Algunos venían con una muñeca o un juego en la mano.

Pero lo más tierno es que observo a K en la última fila, muy enfurruñado. Con la vista baja. Así que me acerco y le digo, mientras le abrazo:

- Mi niño no quería hoy venir al cole, ¿a que no? se quería quedar en casa con mamá, y con los juguetes nuevos.

Mi K asiente mientras se le caen dos lagrimones.

Así que el lunes no dí mucha música a mis peques; me dediqué a dar besitos, mimos, caricias, abrazos... Es mejor dar que recibir.

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