Día de la paz

El 30 de enero es el día de la paz, y bla bla bla... Hay que trabajarlo en el cole con los niños. Y no es porque vayan a ser mejores personas, pienso yo, porque luego la idea de lo que es la paz te queda muy clara cuando sales a la calle, o ves un telediario.
En el cole es que mejor le enseñas la utopía y, cuanto más te acerques luego a ella, pues mejor. Y total, si con lo de la paz consigues que no se empujen y se arreen durante media hora, pues ya es un triunfo.

Pues yo con mis peques de música me he puesto a cantar la cancioncilla de La muralla con un éxito dispar. Cual Ana Belén me he dedicado a canturrear por las clases. En un primero, un nene rubio de 6 años con cresta me lo dijo claro:

- Pues yo me aburro - Éste era el mismo que el primer día después de las vacaciones se quería ir con mamá. Ahora que se ha despegado de sus faldas va para crítico de OT, si es que se les ve venir de pequeños: te queda un trauma emocional y terminas igual de idiota que quien ya sabemos. Eso sí, el rollo que les estaba soltando de la palomita de la paz era aburridísimo (nunca he dicho que los idiotas sean mentirosos). Pensándolo bien, mi nene rubito es una monada, no es nada idiota, será que eso se desarrolla al crecer.

En esa clase no he tenido mucho éxito. Los nenes siguen prefiriendo cantar a Paulina Rubio (coreografía del vídeo incluída), lo cual, si lo piensas detenidamente, es un poco desesperanzador.

En las otras tres, éxito total. Incluso con mis alumnas alemanas jipis, esas amantes de las cosas crrrreativas y que exprrresssen mucho...

Pues estaba el miércoles con una de esas clases, venga a cantar, abriendo y cerrando murallas, que al final (y tras haber soltado un rollo de 15 minutos acerca de la paz, de las palomas, del no pegarnos y no empujarnos en el recreo) desemboca en el esperado momento del "dibujito". El dibujito en cuestión es libre, con el tema central de la paz y muchos optan por la socorrida paloma. Pero se me da una situación muy normal en estas edades: ¿por qué hacer yo la tarea si está ahí la maestra? (anda que iba yo lejos con esa filosofía con los jefes y jefas tan vagos que he tenido) Pues nada, K, lo explota, y lo intenta:

- Pues a mi no me sale la paloma- Exclama K, en voz muy alta y mirándome de reojo. Yo la ignoro.

Antes de que lo repita (porque ésta es de las que te lo repiten hasta que te entran ganas de tirarte de los pelos) M viene en mi ayuda con la sugerencia del año:

- Pinta un gallo- afirma, con voz de albañil que te hace un apaño- si te sale un gallo, te sale una paloma- Toma ya. Y remata la faena mirándome con una expresión que dice: ¿Es o no es lo que yo digo, seño?.

Y ahí no queda el día. G me viene con el folio en la mano, sus pecas, su mirada soñadora y su aire ausente a hacerme la pregunta zen del día:

- Maestra, ¿pero la paz va por el aire o está sólo en el recreo?- Muy fuerte.
- Cielo, la paz puede estar en todas partes...- Contesto, entre carcajadas.
- Entonces va por el aire- sentencia, y se va tan ancha.

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