Cronicas de La Gomera (II)


Que no os engañe la foto. No es un barco, no. Es un fuera borda. Lo juro. Estuve montada, desde las 5 de la tarde hasta las 11 de la noche. Desde San Sebastian de La Gomera hasta Santa Cruz de La Palma, haciendo escala en Los Cristianos, Tenerife. Eso si, el barco es una maravilla, grande chulo y precioso. Una pena que no quedara vajilla viva despues de esta travesia.


La mar estaba muy mala, incluso se hablo de que lo mismo el barco no salia. Pero ahi que nos montaron, el barco estaba hasta la bandera, de personas y de coches. A la misma vez salia el catamaran de la Fred Olsen (hay dos grandes compañias navieras interislas, el Armas y la Fred Olsen), que iba igual de lleno que el nuestro.
Yo y mi biodramina nos llevamos bien. Me tome una media hora antes de embarcar, como me dijo el señor tan majo de la farmacia. Cuando nos acomodamos en ese saloncito con butacones aun iba yo optimista. Fue salir del puerto y aquello parecia de mentira. Notabamos el barco p'arriba y p'abajo, el ruido de las olas dando en el casco, veiamos las salpicaduras dar en las ventanas... un show. Asi que me tome otra biodramina por si las moscas.
Y ese fue el momento en el que escucho la conversacion de las dos maduritas (en la sesentena) que iban sentadas de atras:
- Juas juas, te vas a marear. Yo es que no me mareo nunca.
- Noooo, pues yo voy bien, vamos, se mueve, pero voy bien.
- Es que tu eres muy floja, claro, yo no me mareo nunca.
Y ese barco p'arriba y p'abajo. De un lado a otro. Y continua la conversacion, tomando un nuevo matiz (entre medias me entero que Francisca se ha puesto muy gorda, a lo que la otra responde que tampoco tuvo nunca muy buen tipo):
- Pues me estoy poniendo fatal, eh?
- Tu no decias que no te mareabas? Juas juas juas, pues yo voy bien.
- Pues a mi me da vueltas todo.
Ahi fue cuando me arrodillo en el asiento, me vuelvo a las señoras y me ofrezco, rapidisima:
- Señora, ¿quiere una biodramina?.
- Noooo, gracias, si esto se me pasa.
- Ande, coja una, que aun nos queda una hora hasta Tenerife. Venga, si no es molestia- Y practicamente la obligo a que se la meta en la boca, porque me la veo venir.
- Gracias gracias, que chica tan amable- Amable no soy, es que te veo venir (pienso con una sonrisa helada).
Diez minutos mas tarde la señora de atras, la que no se mareaba nunca, la que venia chuleandole a su amiga "la floja", pota mi biodramina y una ensaladilla rusa justo en la parte de atras de mi sillon. Hui del lugar antes de que me llegara el olor, por supuesto. Le tenia que haber dado la biodramina en la primera muestra de chuleria.
No entiendo como la gente se monta con el mar malo en un barco sin doparse quimicamente.
El barco llega a Los Cristianos dejamos a gente, se monta mas gente aun y ponemos rumbo a La Palma. Y ahi se ponen las cosas chungas, chungas de verdad. Chari y yo nos lo tomamos con mucho humor, y en cuanto se pone la cosa fea nos salimos al pasillo a pegar saltos cuando el barco subia y sentir la ingravidez. Como en las atracciones de feria, vaya. Nos partiamos de risa, aunque la gente tenia ya unas caras de todos los colores.
Quisimos recorrer el barco para verlo bien, pero como nos ibamos de lado a lado era un poco pesado, asi que nos sentamos a ver la peli que nos pusieron. Y ahi, sentaditos, con la mantita por las rodillas (ponen el aire acondicionado muy fuerte en estos barcos, supongo que para que te marees menos) la cosa pasa de chunga a impresionante. Yo tenia toda la sensacion de ir en un fuera borda.
A mitad de camino me enchufe la tercera biodramina (pienso seriamente comprar acciones de la compañia) y me dedique a ver la peli y tomar agujeros de filipinos que llevaba en un bote (por eso de asentar el estomago).
Yo miraba a Chari, la que tiene experiencia en barcos, si la veo normal yo no me preocupo.
Al fin llegamos a La Palma con hora y media de retraso por el mal estado del mar. Entrando en el puerto el barco pega dos bandazos que tenian pinta de hacernos volcar (Quiza exagero un poco, pero solo un poco) donde nos miramos todos coomo diciendo: joe, macho.
Lo que cuenta dicen que es llegar, pero a mi me cuenta tambien la experiencia. Nunca me habia subido hasta este viaje en un barco en mar abierto, y me di cuenta de que todo es muy relativo, porque si el de ida me dio la impresion de que se movia, el de vuelta me dio una nueva dimension de lo que es el movimiento.
P.D.: Ni una sola tilde en todo el texto. Agradezcamos a mi sobrina adolescente tal hecho, puesto que en los dos ultimos meses parece haber chateado en el messenger con las amigas a tal velocidad que me ha cascado las tildes.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Mi niño no presta atención y se distrae en clase

Dress Code para maestras (y maestros)

Lunes preprimaveral, no vamos del todo mal