Crónica de una entrevista de trabajo para una plaza dada

Copio literalmente de un posteo en el foro de maestros25.com:

"""Me entero hace semana y media, de pura casualidad, que ofertan una plaza de maestro para la diputación, para un proyecto de investigación:
660 euros, 6 meses prorrogables. Lo cual, comparado con mis ingresos desde que decidí intentar trabajar de lo mío (los últimos 3 años)representa una brutal deiferencia (0 versus 660).

Buscan un diplomado en magisterio, con formación en nuevas tecnologías aplicadas a la educación y experiencia en temas de prevención de drogodependencias. Increíble, pero cierto: reuno todos los requisitos.

Allá que va Noelia como una tonta a echar papeles (la cuenta he perdido ya de lo que llevo gastado en fotocopias).

Ayer, mientras espero para entrar en la consulta del médico, me llaman:

- Fulanita de tal?
- Sí soy yo.
- Mañana a las 11 de la mañana para la entrevista de la beca y bla bla bla.

Fantástico. Increíble. Me han llamado para entrevistarme.

A las 11 menos cuarto me persono pintada, arreglada perfumada e ilusionada como una idiota.

La entrevista la hace un tribunal de varias personas que salen un momento entre entrevista y entrevista y saludan a una de las que está allá como si la conocieran de toda la vida. Un momento, le preguntan por sus padres... ¡la conocen de toda la vida!. Una alarma interna se enciende dentro de mí y me avisa de lo obvio: estás perdiendo el tiempo, Noelia.

2 horas y 20 minutos después de haber sido citada me llega el turno. Me hacen dos preguntas tontas del tipo: ¿te gusta estudiar? ¿qué opinas del consumo de drogas? (¿le digo las ganas que entran de colocarse cuando ves este tipo de cosas, o me lo callo?) y terminan su intervención diciéndome que no lo dude, que yo ánimo, y que me presente a las oposiciones el año que viene (vamos, que más me vale buscarme otra cosa que no me van a dar la plaza). Me ha gustado especialmente la pregunta de ¿conoces a alguien en diputación? (Pero, ¿esto es que me están preguntando directamente si conozco a alguien más influyente que la que iba de rosa?), a la que un compañero ya mosqueado de la obviedad del asunto quería responder "a la que me recoge los papeles para apuntarme a estas cosas la conozco ya como si fuera mi madre".

La intervención triunfal, el detalle para recordarme de que no tengo nada que hacer es la preguntita que me hacen cuando estoy cogiendo la puerta para irme: ¿Tú eras Gloria, verdad?

Y Noelia responde: Golria, sí, soy Gloria bendita..."""

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