No quedan días de verano...

Curioso, cuando menos, mi final de verano, sí señor.

Cumplí años a finales de agosto. Lo de los años es como el parto al final del embarazo: temido, desagradable, temible... e inevitable. No pasará a la historia como el mejor cumpleaños de mi vida. Tampoco ha sido el peor. Cada año se acuerda menos gente de felicitarme, eso sí. Tan pis. Como que me da igual.

Un par de días después del cumpleaños me fui a Málaga, a echar una bolsa de trabajo, para centros bilingües. Nada de turismo, sino ir y venir en un mismo día. Palizón total. Y sí, los rumores eran ciertos: le gente de la Delegación provincial de Educación de Málaga son, además de poco competentes, un poquito estúpidos.

Buscando la ventanilla donde tenía que echar los papeles una señora funcionaria me ladró. Luego, al fin en la ventanilla se produce una situación de lo más surrealista:

Lileth: Buenos días, vengo a echar la inscripción para la convocatoria de la bolsa de centros bilingües.

Funcionario: Aiiiiiisssss, ¡qué pena!, el plazo se ha acabado ya; pero hace tiempo, ¿eh?
Lileth: No, no, estamos a 25 de agosto, y en la convocatoria pone que se acaba el 2 de septiembre.

Funcionario:... (cara de estupor).
Lileth: ¿Pero usted se la ha leído?

Funcionario: Esto... no. (Silencio) ¿La tienes por ahí?
Tremendo, vaya.

Al final me dicen que calcule unos 10 días hasta que salgan las listas (Vamos, que para el 12 de septiembre).

Y menos mal que lo miro antes, que el día 5 de septiembre llego de tomarme una caña con mi prima y veo con estupor no sólo que me tengo que examinar ese mismo viernes, sino que no estoy admitida por no tener la titulación requerida.

Genial, el día 6 de camino a Málaga, de nuevo. Reclamo en una oficina donde ma atiende la responsable de centros bilingües que, todo sea dicho, es la única persona amable que me encuentro en todo Málaga en ese día (incluyendo ese quiosquero al que le sentó mal que le preguntase), con la que tengo, de nuevo, una conversación surrealista.

Lileth: Que me han excluido de la bolsa de maestros de francés por no tener la titulación.

Señora responsable: Ah, ¿y qué titulación tienes?

Lileth: Yo soy maestra de francés.

Señora responsable: ... (silencio)

Total, que después de más papeleos, al día siguiente de nuevo a Málaga, cargada con la maleta, que me quedo a dormir para hacer el examen del viernes. Prueba de nivel, lo llaman.

Y el viernes 9, a ás 8 y media de la mañana, en el comedor del hotel lleno de ejecutivos, mi padre me hace La Pregunta, esa que llevo haciéndome en secreto un tiempo y no me he atrevido a formular.

Progenitor: Y si eres maestra de francés... ¿por qué te hacen un examen de francés, si ya eres maestra?


En fin, que entre una cosa y otra, llevo sin ir a la autoescuela desde hace un número indecente de días. Mañana pongo remedio.
Lo prometo.

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