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Días extraños

Hoy, desde que me levanté, noté que no era un día como los demás. Llegué a la parada de guaguas y dos guaguas que no eran la mía pasaron de largo. Ninguna mañana había visto pasar guagua alguna. Cuando llegó mi guagua, en vez de montarme sola como todas las mañanas, nos montamos cinco personas. Llegué a la parada de guaguas y ya estaba aparcada la 051. Hasta ahora siempre había venido al andén justo antes de salir. Mientras salía la guagua me fijé que la chica que va vestida de militar no cogió su bus esta mañana. Mi guagua cogió por donde siempre, pero en la parada de la parte de las palmeras no se subió la señora con la chaqueta de chenilla. Tampoco el chico de las sudaderas coloristas. El bus iba inusualmente lleno. En la cuesta esa donde la guagua parece rozarse con los coches del otro carril y con la pared de la derecha no hubo hoy problemas. Al final de la cuesta estaba el señor de siempre, pero sin su habitual bolsa de "deportes base". Al llegar a la curva de la cruz l...

Aparcando al marido

Como si de un bolso muy pesado o un bicho molesto se tratase, a algunas mujeres les estorba su marido cuando van de compras. Pero ellas, en vez de ir con las amigas (o solas) y dejar al respectivo en paz, se empeñan en arrastrarlo de tienda en tienda, de probador en probador. Un centro comercial (No he conseguido averiguar cuál es) ha creado un espacio, el " aparcamaridos ", para dejar a la correspondiente pareja jugando un videojuego, leyendo el periódico o lo que se tercie. Personalmente, estoy indignada. Veo esto como una muestra más de la mentalidad retrógrada de la mujer, esa que quiere dominar al machote, hacer su santa voluntad y que ve gracioso que el marido no esté a gusto pero que vaya con ella de todas formas. Es una muestra más de esa mentalidad que elige no dejarle el crío al marido porque "no entiende al niño", que no le deja hacer la comida porque "lo hace fatal" o que consiente que el otro no dé golpe en casa porque "no sabe". Me ...

Madrugando

Cuando llego al colegio, en torno a las 8 de la mañana, llevo ya un par de horas despierta. La Laguna aún no se ha recogido de sus ruidosas juergas nocturnas cuando me levanto. Me visto, me arreglo, desayuno en petit comité con una religiosa y salgo a la calle que me las pelo, siendo la primera en salir de la residencia cada mañana. Para ir al colegio tengo dos opciones con un denominador común: - Ir andando a la parada de guaguas. - Ir en guagua a la parada de guaguas (versión 2.0 de lo de "llevarte en coche al coche"). Denominador común: tres cuartos de hora en la guagua 051 que me deja justo al lado del cole, cuesta mediante. La cuesta desde luego es tan empinada que la podrían usar los suicidas para tirarse por ella... Todo es ponerse.

Mi nuevo colegio

Mi nuevo colegio está en una carretera que va cuesta abajo, una cuesta hacia el mar. La brisa fresca sube la colina y se nos cuela por los resquicios de las ventanas. Mi clase, un quinto curso de primaria, que me describieron al llegar como problemáticos (ya estamos, me dije) ha resultado ser el curso de niños más santos que he tenido en mi vida. De francés nivelazo, así que se puede decir que estoy contenta. Tocaba, como diría Vanesa.

A mis años...

Buscando alojamiento, una compañera del colegio, malagueña ella, me orientó hacia una residencia de estudiantes femenina regentada por religiosas. Estas señoras, que son unos soles, siempre tienen unas habitaciones preparadas para maestras que, como yo, vamos sustituyendo y con una maleta a todas partes. El precio más que razonable y la pensión completa (junto con el wifi), me hacen decidirme a quedarme con esta opción de alojamiento. Anoche, recién llegada y a la hora de la cena en el comedor, me sentí como en el primer día de instituto (y además, repetidora). Más de cien pares de ojos me observaban y excrutaban mi cara de perdida. A mis años, en una residencia de estudiantes...

Como el ave Fénix

21 de noviembre de 2007 (Metallica- Turn the page) El lunes cogí mi maletón, mi portátil, y tiré para el sur en dos guaguas con un sistema de aire acondicionado bastante decente. En mi iPod los Black Eye Peas, Extremoduro y U2 ponían banda sonora a mi huída hacia Enca, mi trozo de hogar en la isla. Llegué ya de noche como quien llega de la guerra, de una que ha perdido. Esa noche, no recuerdo cambiar de postura en la cama antes de dormirme, lo cual se está convirtiendo en un hecho habitual en este año de aventuras. Enca vive en Playa de las Arenas, un lugar turistico con una playa (más bien una cala) totalmente paradisíaca. Pese a que amaneció bajo una manta de agua, a las 11 de la mañana se abrieron claros que atrajeron a los guiris hacia la cala y la piscina de los apartamentos. Durante la mañana me notaba en estado de shok, sin poder reaccionar, hablar o moverme. Conseguí ducharme. Las llamadas de mi madre al fijo de Enca conseguían animarme a ratos. Salí al Mercadona con la intenci...

THINKING BLOGGER AWARD

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Si bien con retraso (e ilusión), recojo y agradezco la nominación de Chloé, fashonista donde las haya, para este jueguito de blogs. Por mi parte, nomino a: - Caffe Meletti , el blog de mi amigo "el periodista" al que conocí en un gimnasio. Escribe de muerte y le auguro un futuro brillante en su profesión. - Reflexiones sin sentido , pensamientos casi oníricos desde la isla de La Palma. - La espiral de mis días , una maestra en ciernes y aprendiz de fashionista en la bella Galicia. - Diario de una opositora desesperada , maestra de vocación, parada y opositora de profesión. La historia del día a día de muchos españoles. - Habla por mí, dice Iago , por la sensibilidad, por lo que aprendo leyendo y porque se ha convertido en mi cita obligada cada vez que tengo acceso a internet. Saludos a todos.