No sin mi hija
Ayer acompañé a una amiga que está esperando su segundo hijo al médico. Mientras amenizábamos las dos horas de espera, dos interminables horas en una sala de espera atestada de chicas barrigonas, hablamos de lo divino, de lo humano y de la ligereza que tienen algunas personas con respecto a lo que supone la paternidad y la maternidad. Y es que con una frecuencia pasmosa me encuentro con padres y madres que piensan que sus padres, los abuelos, tienen como función la de criar a sus nietos al igual que hicieron con sus hijos. Como digo, me encuentro esto tan a menudo que me paro a pensar por un lado, la generación de egoístas que han tenido hijos y no deberían haberlo hecho; por otro lado me preocupa pensar qué tal van a crecer esos niños criados por sesentones o setentones con buena voluntad pero que no son sus padres. Y es que estamos todos de acuerdo que esa mano que a veces echan los abuelos es fundamental para poder ir a trabajar, para tomarse un respiro de vez en cuando o pa...