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Mostrando las entradas etiquetadas como familia

No sin mi hija

Ayer acompañé a una amiga que está esperando su segundo hijo al médico. Mientras amenizábamos las dos horas de espera, dos interminables horas en una sala de espera atestada de chicas barrigonas, hablamos de lo divino, de lo humano y de la ligereza que tienen algunas personas con respecto a lo que supone la paternidad y la maternidad. Y es que con una frecuencia pasmosa me encuentro con padres y madres que piensan que sus padres, los abuelos, tienen como función la de criar a sus nietos al igual que hicieron con sus hijos. Como digo, me encuentro esto tan a menudo que me paro a pensar por un lado, la generación de egoístas que han tenido hijos y no deberían haberlo hecho; por otro lado me preocupa pensar qué tal van a crecer esos niños criados por sesentones o setentones con buena voluntad pero que no son sus padres. Y es que estamos todos de acuerdo que esa mano que a veces echan los abuelos es fundamental para poder ir a trabajar, para tomarse un respiro de vez en cuando o pa...

Mi madre no tiene Facebook

A hacerme eso del Facebook me he resistido todo lo posible. Y eso que mis contactos me insistían a menudo. Pero yo nada, anclada en el msn. Total, si ya tengo el blog, ya sabéis de mí, pensaba. Pero una mañana de domingo en la que el Señor X no tenía pinta de levantarse a tiempo para poner en marcha ningún plan (reconozco que levantarse antes de las 9 los domingos tampoco suele ser muy normal, pero yo es que prefiero echarme una siestecita) agarré el ordenador y me lo hice en un pis pas. Mi madre, pocos días después, me comentaba como de pasada que su amiga Menganita tenía feisbu y que eso qué era, así que se lo expliqué a grandes rasgos. - Si quieres te hago uno- Me ofrecí. - No, no, si yo solamente quiero ver a la gente, no que me vean- me respondió. Después de una conversación con una de mis tías mi madre me dice que le ponga el feisbu de mi primo, que tiene colgadas unas fotos de no sé qué, que las quiere ver, que se lo ha dicho mi tía. Obediente, me meto en Facebook y b...

Mi hermana y yo, gemelas

Tengo una hermana. Y un hermano. Ambos llegaron al mundo muchos años antes que yo. Mi hermana diez años que yo, concretamente. Mi hermana es pelirroja, yo morena. Mi hermana tiene los ojos verdes, grandes y redondos. Yo los tengo de color marrón osculo y más almendrados. Mi hermana tiene algunas pecas, yo no. La nariz, la boca, el corte de cara de mi hermana... Todo es diferente al mío. Y el cuerpo no tiene nada que ver. No tenemos en común ni muslo, ni pechuga. En fin, gemelas. Pues estaba yo en la cola de una caja del Carrefour cuando veo que la cajera no me quita ojo. - ¿Habré ligado?- Pensaba Me llega el turno y me suelta la cajera: - Perdona, pero te lo tengo que decir- ahí me esperé lo peor- Tú eres hermana de hermana-de-Lileth, ¿no? - Pues sí, ¿a que somos idénticas?- Suelto con cachodeo. - ¡Y que lo digas!- Me responde- Iguales, iguales, iguales, es que te he visto y me he dicho, ¡pero si son como dos gotas de agua! y ahora que te oigo hablar me lo confirmas...

Marca de familia

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Mi familia es extensa y bien avenida. Tan extensa, y además repartidita por España, que he terminado por llamar "primo o prima" a quien tenga más o menos mi edad y "tito o tita" al que tenga la edad de mia padres, o más. No suelo fallar. Y sinceramente es que me pierdo, porque son tantos los primos de mis progenitores que no me sé los nombres ni los de sus hijos... Ni los de los hijos de sus hijos. Hace cosa de unos cinco o seis años, una de estas primas de mi madre vino a Huelva. Supongo que de vacaciones y se pasó por casa a saludar puesto que hacía año que no coincidían. Esta señora se trajo a a su hija, de mi edad, prima lejanísima mía, pero prima al fin y al cabo. Nuestras madres hablaban de los parecidos de cada una (yo no me parezco a nadie de la familia) y la chica y yo nos observábamos con un descaro falto de maldad, examinándonos los rasgos a la búsqueda de cosas comunes. Y entonces la encontramos, la marca de familia, esa cosa que solamente hemos ...

Sopitas de mamá

Anoche, durante la cena, comencé a notarme por el lado izquierdo de la garganta esa sensación extraña de sequedad tan típica antes de caer enfermo. - Puffff- pensé-a ver si consigo cortarlo. Cuando me lavé los dientes me da por mirarme y ahí estaba, redondita y estilosa, la tía: una placa de pus en toda la amígdala izquierda. A las 4 de la mañana me despertó el dolor de garganta. - Pues no lo he cortado, no. No me quedaba otra que ir a ver a mi médico esta mañana. Mamálileth me acompaña, aunque sale huyendo cuando ve que tengo a 12 personas por delante. Cuando se va, me veo escoltada por dos señoras maduras, una que mira mi mini Elle de reojo (ese de la portada rosa) cada vez que paso la página y que tiene un ojo rojo, como si le hubiese salpicado salsa de tabasco y otra con un abrigo beig y una tos perruna. Ambas se ponen a hablar entre ellas acerca de quién va antes, quién luego y diciendo que ni de coña dejan entrar a quien se le haya pasado su turno. Y...

Enemigo a las puertas

Uish, uish... ¡Que me la veo venir! La gripe A ha entrado en la familia. Mi hermano y mi hermana presentan un cuadro leve de gripe A (leve porque no los vamos a tener que ingresar, que el mal cuerpo no lo quita nadie), así que mi madre anda de mamá gallina pendiente de sus polluelos y polluelitos. A la Hermanísima le ha llevado un caldito esta mañana, porque por todos es sabido lo que reconforta cuando estás malito. Y a mi hermano se lo ha traído a casa a comer, a la misma vez que yo, a la misma mesa que yo... Así que intuyo que a medio día he comido pollo al horno con retrovirus. Mi madre pensaba poco menos que mi hermano tenía que toserme encima (eso de que los virus van por el aire que tantob repiten por la tele fijo que le ha sonado a ciencia ficción de la mala) para que se me pegase algo, así que mañana en el cole voy a ir dejando el planing de los próximos días con las fotocopias hechas y todo, porque como siga comiendo con semejante aderezo estoy segura que me la voy a p...

En régimen de acogida

Hoy he ido, sorteando zanjas, martillos hidráulicos y obreros, a la Biblioteca Municipal a traerme libros suficientes para pasar al menos 15 días entretenida. Leo mucho y leo rápido y, al precio que están los libros no hay sueldo que resista gastarse 30 euros en un libro que me va a durar dos noches. Así que socia de la biblioteca pública, que es el mejor invento que tienen ciudades y pueblos. Cuando era pequeña, tendría unos ocho o diez años, y compraba los libros de la colección Barco de vapor , sobre todo buscaba un libro bien gordo y con letra pequeñita. Los finos o los de letra grande los sigo descartando por sistema. El niño del pijama de rayas , por ejemplo, no lo compré, sino que lo leí de la biblioteca de la residencia de estudiantes de la Laguna. Me duró menos de lo que dura un sábado y no me gustó mucho, aunque quizá ya tenía pistas de que iba a ser así cuando vi a una chica en un avión a moco tendido con el libro entre las manos. En mi casa somos todos grandes lectores, y l...

Precomuniones

Este fin de semana no tengo una comunión, ni dos... ¡Tengo tres comuniones de las que no hay escaqueo posible! El sábado dos hijas de mi primo hacen la comunión a la vez y estamos invitados a la comida posterior donde asistiremos la friolera de 37 personas, toda una multitud. Como el Señor X tiene trabajo se libra del show, y yo he decidido llevarme mi coche y no beber para poder largarme en cuanto pueda. No me libraré de preguntas impertinentes. El domingo comunionea mi sobri, la princesa. Mi princesa va con un vestido que ha elegido ella misma contra viento, marea, y opinión de mami y abuela. La tita hará (como el día de antes) un Hannover, y se presentará en el restaurante a la hora acordada. Como el Señor X sí me acompaña (previo escaqueo de su trabajo) no llevaré el coche y, como ya lo tendré todo hablado con mi primo del alma desde el día de antes, podré dedicarme a beber cual heroína de novela inglesa hasta que pase el día. Tranquilos, que ya tengo preparadas las ampollas de B12...

Ah,¿Sí?

Ando esta tarde ultimando unos papeles del cole, para quedarme libre y poder descifrar bien la convocatoria de oposiciones de Andalucía, que ya ha salido y, por fin, ponerme a elaborar la unidad didáctica del famoso "informe". Suena el teléfono y es un fijo que no conozco. Me pica la curiosidad y lo cojo. Buenas noticias, una tía lejana (prima de mi madre, creo recordar) llama para compartir la alegre noticia de que ya es abuela, abuela orgullosa de una niña de nariz pequeña y respingona. Y una, como anda desconectada de cómo va la familia tiene ganas de decir: - Ah, pues no sabía que ninguna hija tuya estaba embarazada. Pero me callo.

Anticipación

Anoche mi madre me dijo que me iba a tener preparadas unas patatas al horno para el almuerzo de hoy. Y hoy, a estas horas, mientras mis alumnos hacen un examen del que estoy dando más pistas que un asesino torpe, mientras se termina (¡por fin!) de levantar la niebla que ocultó el sol toda la mañana, mientras aprovecho la hora estudiando para la opo, mientras recuerdo que no me apetece nada seguir viendo muebles esta tarde, solamente puedo pensar en que dentro de una hora y media estaré sentada comiendo exquisitas patatas al horno de mamá. Gula anticipada. Doble disfrute.

La babucha justiciera

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Yo soy de la generación de la babucha. En mi generación, esa donde los padres no se planteaban si era pedagógico o no lo del castigo físico, que tu madre te diera en el culo cuando te portabas mal estaba más que extendido. Y mi generación ha crecido sin traumas. Mi madre usaba su zapatilla; cómo picaba. Yo corría por el pasillo pero ella, que había perfeccionado su técnica a través de los años, me lanzaba la zapatilla y normalmente me daba de lleno. Y si intentaba evadirla metiéndome en alguna habitación, mi madre le daba un golpe de efecto a la babucha de forma que ella sola te perseguía y giraba hasta darte. Y sin efectos especiales como los de la película de la Jolie. Técnica, pura técnica. Parece que ya las madres españolas no usan la técnica de la zapatilla como medida correctiva. En Irak sí que la usan: siguen dando con la zapatilla a los niños malos. Adiós a Bush a zapatazo limpio Seguro que este niño malo le ha pegado a otros niños.

La noche de las batas de boatiné

Hace unos años, en 1989, sufrimos en Huelva un terremoto en medio de la noche, en torno a las cinco de la madrugada. Yo aún estaba en el colegio y compartía habitación con mi hermana que fue la que dio la voz de alarma para salir corriendo. Apenas fue de 4'7, pero trajo ruido como para despertar a toda la ciudad. La verdad es que el movimiento apenas lo recuerdo, pero sí el ruido y el crujir de los cristales. Y después de los terremotos toca salir a la calle, porque da canguelo. Antes de salir mi hermana me colocó un abrigo de Benetton en pana fina azul marino que he usado durante años en la noche de fin de año (¿lo conservará todavía?) y nos fuimos a la calle. Abajo estaban todos los vecinos, con sus chaetones, sus pijamillas debajo, alguna que otra bata... El edificio de enfrente de mi casa estaba recién construído y la señora del segundo bajó con una bata de cuadros escoceses. En lo sucesivo (y de 1989 para acá han pasado años) nos referimos a ella como "la de la bata de cu...

Territorio WIFI

Mi casa, desde ayer a las cinco y veinte de la tarde, es territorio wifi. Como mi padre, que es muy resalao, me ha regalado un Sony Vaio para que jubile al ACER, y mi madre penaba por no ser más una analfabeta y saber navegar por Internet pensamos que lo mejor era cambiar del cable al wifi y así estar todos la mar de contentos. Por eso pedimos por teléfono el pack autoinstalable de ONO; entonces fue cuando todo el mundo empezó a meterme el miedo en el cuerpo diciéndome que eso era la mar de difícil hasta que terminé pensando que instalar el pack me iba a suponer más esfuerzo que aprobar las matemáticas de ingeniería aeronáutica. Ayer por fin tuve el paquete en casa y saqué del mismo un módem-router con antenita y unas pequeñas isntrucciones. Tan pequeñas, y tan fáciles que pensé queiba a ser igual de complicado como me contaban. Más fácil parece, más difícil es, no falla. Veo que me van a pedir una clave que ni me sé ni tengo ganas de buscar, así que directamente llamo a atención al cl...

Balenciaga, la nueva palabra mágica

La semana pasada fui al Corte Inglés de Huelva con mi madre a recoger una prenda para ella que habíamos dejado para arreglar. Como buien sabéis, El Corte Inglés de Huelva no es santo de mi devoción, porque te ponen prendas de otras temporadas como quien no quiere la cosa a ver si picas, porque está normalmente muy desordenado y porque el personal pasa de los clientes como si estuviésemos apestados. Pero o bien están cambiando las cosas, o bien son más interesados que Ivana Trump gestionando el divorcio. Al recoger lo que habíamos ido a buscar la chica que nos atendía nos dice que se ha quedado sin bolsas, que si no nos importa nos pone esta rígida, de Laserre. Como nos daba igual fuimos paseando por toda la tienda la bolsita de marras, mientras echábamos un vistazo por todas las secciones. Primera parada: Perfumería. Mi madre alucina en colores de que la chica, al preguntarle, no la ignore y la lleve acompañada justo hasta donde está colocado el champú que ha pedido. Mientras contemplo...

Por los bajos fondos

Llovía esta mañana cuando, a eso de las siete y poco de la mañana, estaba enfilando con el bólido la salida de Huelva capital, dirección a Gibraleón, bajo una intensa lluvia. En el último semáforo me suena el móvil y Camarón se pone a cantarme: - ¡Volando voy! ¡Volando vengo!... Busco con la mano derecha el móvil en el bolso mientras no le quito ojo al semáforo que, justo en el momento en que creo haber encontrado el móvil, se pone en verde. Arranco. Maldigo la situación, porque sé que quien me llama es mi madre, Camarón de La Isla es exclusivo de ella, y no me va a llamar al móvil bajo el diluvio sabiendo que voy conduciendo si no pasa nada. Me dispongo a tomar la primera vía de servicio que pueda para llamarla. El diluvio continúa. La primera vía de servicio se halla a medio camino entre Huelva y Gibraleón; no la he tomado nunca y, cuando paro el coche a un lado, veo que lleva a... Un puticlub. Genial. - Mamá, dime. - No, dime tú, que me has llamado. - No, mamá, me llamaste antes, es...

Noche de BBC

Ayer, después de pasar el día en Isla Mágica con Mediabaldosa , Terminator, sus nenas y El Señor X , me arreglé en tiempo récord y nos fuimos de BBC. Modelo de la noche: Vestido en seda de Massimo Dutti estampado en tonos rojo, gris, blanco y beig con largo por debajo de la rodilla y corte imperio, chaqueta de manga francesa en color blanco de Mango y sandalias rojas de una tienda de La Palma. Fuimos a un bautizo, concretamente. Y es que la generación ya cumple con sus tiempos y uno de mis primos ha tenido la suerte de tener, junto con su esposa, una nena guapa, gorda y de naricilla respingona que fue la protagonista de la noche. O casi. Y es que la fauna que vimos ayer da como para hacer un documental. Aún en la iglesia localizamos a la "señora del bocata" (En realidad fue descubrimiento del Señor X). Imaginad una baguetina y la envolvéis en papel de plata, del Mercadona, arrugadito. Pues si lo usáis de bolso de mano ya tenéis a la "señora del bocata". Simplemente...

CSI Mimami

Escena 1 Mediodía. Escalera de casa. Lileth entra en escena y comienza a bajar la escalera vestida con su camisola de Hello Kitty. De pronto, algo en el suelo del pasillo la hace parar en el último escalón. - Mamáaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! - ( Voz en off ) Quéeeeeeeeeeeeeeeeeee - ¡Coge el cucal! Lileth espera paciente sabiéndose a salvo encima de su escalón. Un bote de cucal aparece por el marco de la puerta, seguido de la cabeza de la mamá de Lileth. - No, está ahí, en el pasillo. La mamá de Lileth localiza el objetivo y lo comienza a rociar de cucal. Pasados tres segundos se detiene, contrariada. - No se mueve, está muerta... ¡Vaya costumbrita que ha cogido tu padre de matarlas y dejarlas por ahí!. Lileth medita. - ( Voz en off ) Esto parece Vietnam, lleno de cadáveres.

El primer día de mi coche

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Cuando llegué al concesionario mi coche estaba ya allí, tapado con una fundita roja. No fui sola, porque a veces tenemos en mi casa algo así como un sentimiento muy clan, así que vinieron mi padre, mi madre y el Señor X (Que ha sido el gran héroe del día). El señor del concesionario nos hace esperar mientras atiende a una pareja, él-ella, de unos veintipocos años que preguntan por un coche. Lo quieren financiar a 10 años y ni por esas les salen las cuentas. La chica se pone cada vez más seria, el chico suda y se come las uñas. Mi mamá y yo seguimos interesadas la jugada. El coche no se va a vender, lo tenemos claro. Por fin el señor del concesionario me sienta en MI coche y me empieza a explicar todos los botoncitos que tiene el bicho, que parece un avión. Una vez que parece que lo tengo claro el señor tan amable me lo saca del concesionario por unas rampas metálicas y me lo deja para que lo cale yo solita. Lo primero es lo primero, así que vamos a llenarle el depósito y, al salir, aqu...

Cazarrecompensas

Esta misma tarde, mientras cojo unas cosas para ducharme, veo al pasar por la puerta del cuarto de baño azul una cucaracha en el suelo del tamaño del halcón Milenario. Corro a por el Cucal y cuando vuelvo rocío a la cuqui, con saña y generosidad, desde una distancia prudente. Una vez de que me aseguro que el bicho no se mueve (de hecho no se ha movido desde que le eché el primer vistazo) decido ir a donde mis padres, Cucal desenvainado, y apuntarme el tanto. - Yo he hecho de matarile- anuncio, orgullosa- ahora, que de enterrador haga otro. - ¡Pero si la he matado yo! - Dice mi padre. No tiene gracia matar algo que ya estaba muerto.

Inquilinas en el baño

Esta noche, al llegar del Ikea, mi madre me recibe con una de las peores noticias con las que se puede recibir a alguien: - He visto una cucaracha. Me quedo con el pomo de la puerta en la mano, helada. Noto que el olor a Cucal me recibe como una bofetada. Cierro la puerta lentamente. - ¿Dónde? - En el cuarto de baño azul. Bueno, ahí la he visto entrar, yo no la he seguido. Pero es que el caso que creo que hay una plaga. - ¿Y eso? - Es que ayer ví otra. - Vaya. - Mañana echaré de esto- señalando el Cucal- por toda la casa. - Vale. Camino cabizbaja por la casa mientras cojo algo para cenar y me preparo para irme a la cama. Camino cabizbaja para ver lo que hay en el suelo, obviamente. Al rato me encuentro a mi madre sentada, con una expresión de asco en la cara. - Me he asomado al baño y se ha muerto ahí, ella, al lado del váter. -Argh- respondo, empática. - Yo no la quito, que me da asco. - Yo tampoco. - Si eso, que la quite papá, cuando la vea. - Siempre hace falta un hombre en casa.