Encuentros en la tercera fase II: Codeándome con la realeza
Como ya saben los lectores asíduos, hubo una época en mi juventud en la que trabajé de vendedora en tiendas. Tenía su aquel, porque el contacto con la gente tiene muchas cosas agradables (y desagradables), aunque pudo más el horario horrible y el sueldo aún peor. De todas formas siempre me lo planteé como un "mientras tanto termino la carrera" y llegué a sentirme atrapada con la presión de la gente que lo consideró un "ojalá sea para siempre". Supongo que desde el principio solamente se lo dejé claro a la chica que me hizo la entrevista. Una de las cosas que peor llevé de una de las tiendas fue las compañeras. Salvando algunos casos, me encontré con una horda de chicas incultas que comentaban programas de televisión de forma compulsiva y peleaban a puerta de almacén cerrada de una forma que solamente he vuelto a ver cuando, zapeando, atisbaba escenas de Gran Hermano. No era mi estilo y lo dejé claro desde el principio desmarcándome. Por aquella época, he recordado, ...